3 X 1

Sig Ragga

"Cuando hacemos música no perdemos el gesto de lo espontáneo ni matamos a la intuición"

Son uno de los grupos más distintos y llamativos de la escena musical actual. Antes de sus shows en XLR Club de San Miguel (el 12) y el Teatro Sala Ópera de La Plata (el 13) nos juntamos con Gustavo y Ricardo Cortés, los hermanos que son el cerebro y corazón detrás de este cuarteto santafesino, para hablar de "La Promesa de Thamar", su último disco de estudio.

1-La Promesa de Thamar encierra distintos conceptos y suena como si les hubiera llevado un proceso largo de composición. ¿Cómo fue el camino desde Aquelarre (2013) hasta acá?
Ricardo: Después de Aquelarre nos había quedado material, nos seguíamos juntando a componer, seguíamos llevando ideas y nos grabábamos en nuestros estudios. Armamos una carpeta que al cabo de dos años estaba llena de grabaciones y de ahí fuimos extrayendo lo que sirvió para armar el relato del disco en sí. Esas ideas, esas texturas, esas partes que a veces eran segundos, las íbamos agarrando y poniendo en cada canción. Es un álbum con mucho trabajo de estudio.
Gustavo: Thamar es un personaje ficticio que surge de una poesía de Federico García Lorca. Me gustó el nombre y de esa lectura fui agarrando frases y cositas como disparadores. Terminó metido en el nombre del disco de una manera casi anecdótico, ya que no queríamos que englobe un concepto, ya que por sí solo tiene una linea estética, su unidad más allá de lo heterogéneas que son las canciones. No lo hicimos racionalmente, surgió de esa manera espontánea. Nosotros estamos todo el tiempo dialogando, compartiendonos peliculas, libros. Más allá de nosotros como hermanos también está en esa Nicolás, el guitarrista. Somos una hermandad. Este disco nos agarró en un momento muy distinto al resto de los que hicimos. En el proceso del debut y en Aquelarre sufrimos las pérdidas de nuestros padres, así que este es un disco más tranquilo en ese sentido. Lo vivimos de otra forma y pudimos escapar de las formas anteriores, por eso tardamos tres años en hacerlo.
Ricardo: Igual el disco lo hicimos con liviandad, dejamos ir bastante las canciones. Por ahí nos enfocamos más en los colores en este caso.
Gustavo: La idea la tenemos en la cabeza, no hay mucho lugar para la experimentación. Si bien es barroco, vamos para adelante, no estamos exhaustivamente en cada detalle. No perdemos el gesto de lo espontáneo ni matamos a la intuición.
2-¿Cómo llevan el concepto al show en vivo, siendo que ustedes mismos hacen sus puestas en escena?
Ricardo: Hay un vestuario diferente al de Aquelarre. La paleta cromática la manejamos más nosotros en equipo con los iluminadores. También el armado del show tiene que ver con eso. Presentamos una obra con todo, más allá del disco. El próximo paso es llevarlo a un DVD, a una plataforma de video que pueda verse en cualquier lado.
3-La niñez está muy presente en su obra. ¿Que les atrae de esa etapa de vida como para llevarla a sus canciones?
Gustavo: La niñez es eso que tratamos de no perder todos los días. Nuestro espíritu rebelde, de juego, de ir en contra de la corriente, de ser caprichosos, obtusos, de hacer las cosas como se nos antoja, porque sí. También de hacer cosas que no sirven. En un mundo que va tras lo utilitario, nosotros hicimos muchas cosas que “no servían”. Tuvimos que luchar mucho para eso y al final lo logramos, sirvieron, porque vivimos de esto. Le encontramos la vuelta pero desde un lugar de niños. Seguimos siendo los mismos chiquitos entusiasmados. ¿Y si nos pintamos las caras? ¿Y si nos ponemos esta ropa? ¿Y si hacemos esta música?
Ricardo: Uno cambia y sos diferentes personas. Morís y renaces. Pero hay algo que te moviliza, y ese espíritu del chico jugando es que lo tenemos en el proceso creativo. Yo cuando voy a una casa de instrumentos estoy como en una juguetería.
Gustavo: Si algo caracteriza a los niños es el entusiasmo. En “Un grito impotente” se escucha una voz de una niña, que en realidad soy yo. Es mi voz pitcheada, nada, dos semitonos arriba. La actué usando la laringe alta, para inventar un personaje. Esa niña representa a las generaciones futuras, es un personaje mistico que viene a sumar una mirada de tercera persona a lo que cuenta la canción. Es una niña que aparece entre las bombas, como una especie de fantasma que aparece flotando sobre el paisaje de guerra de la canción. “El gigante cuenta sus números en múltiples bombas y territorios”. Ese es el grito impotente.