B.A. Rock Día 1: Viejo y querido rocanrol

“¿Sabes porque no me gusta la cultura de la bandera? Primero y principal las banderas con el palito ese no deja ver al que está atrás, es una falta de respeto, boludo. Y segundo, la cultura de la bandera con los palitos… Ya saben lo que pasa, loco. No rompan las pelotas. Gracias por traer una sola. ¡Aguante el rock argentino!”. Al promediar el show de Catupecu Machu en el escenario principal del B.A. Rock, Fernando Ruiz Díaz pronunció estas palabras y expresó así una guerra fría que rondó durante toda la primera jornada del festival, y que gira en torno a las diferencias estéticas y de relación con el público que existe entre las bandas. El cantante del grupo de Villa Luro le había pedido unos minutos antes a un pibe con una bandera con inscripciones de La Vela Puerca, Los Piojos, Intoxicados y algunos artistas más que la baje para que el resto de la gente pueda ver. Un ratito más tarde, la misma bandera flameó entre el público en el escenario cubierto del Estadio Malvinas Argentinas durante el set de Los Gardelitos. Allí donde Eli Suarez cumplió con ese ritual inherente a las bandas del género: la lectura de banderas para saludar a los distintos barrios y localidades presentes. Lo hizo justo después de tocar “Viejo y querido rocanrol”, esa canción que dice: “La gente se amontona al compás del rocanrol, alzando las banderas que salen del corazón. Nadie puede impedir que levantemos nuestra voz”. Y también antes de pedir por la liberación de Patricio Santos Fontanet, el único integrante de Callejeros que sigue preso (a excepción del femicida Eduardo Vázquez que cumple condena por prender fuego a su mujer, Wanda Taddei). Estas diferencias no son nuevas, claro está. Diez años atrás, en febrero de 2007, Catupecu Machu se bajó del Cosquín Rock cuando sus integrantes se enteraron que el grupo de Villa Celina iba a ser parte de la grilla. El intercambio entre Ruiz Díaz y el pibe con la bandera con palito no fue el único entre artista y público “ajeno”. Entre el show de Las Pelotas y La Vela Puerca en el escenario principal, salió Ricardo Soulé a hacer lo suyo en el espacio “Signos”. Después de tocar la primera canción mostró su enojo hacia la organización porque no pudo probar sonido y porque su set fue recortado veinte minutos. Y disparó contra los fans de La Vela que cantaban cerca de la valla del otro escenario a la espera de “su” banda. “Aquellos están en otro partido. Vamos a esperar a ver si se avivan que es para este lado. Le están haciendo pogo a los plomos. Vamos a darles un aplauso, que le están pidiendo otra a los plomos”, tiró, ácido, el ex integrante de Vox Dei.


Todos estos gestos generan varias preguntas. La primera es para qué sirve este festival: los organizadores de B.A. Rock perdieron plata con la realización del evento, las bandas evidenciaron esta cierta incomodidad con una gran parte del público que, finalmente, solo quiere a las bandas que les gusta. Porque mientras esa gente arengaba por La Vela y colaban involuntariamente su aguante en el show de Soulé, adentro del estadio cubierto había una cantidad grande de personas charlando en un espacio en el que no había música. O sea, preferían aguardar el recital de los uruguayos en un lugar sin música, en lugar de ver al ex cantante de Vox Dei. ¿Sirven estos encuentros para conocer bandas nuevas? Las agrupaciones más jóvenes son siempre aquellas que tocan cuando hay mucho sol y pocos espectadores. Ayer fue el caso de Cruzas (que salió cerca de las 15), La Mono (la banda de Gaspar Benegas) y Kennek (un power trío que viene en franco ascenso). Todos con material nuevo y ganas de mostrarse, pero…
¿Entonces era necesaria esta vuelta del B.A. Rock? La respuesta es sí. Porque históricamente este festival ha sido escenario de dicotomías, polémicas y contradicciones, pero también una plaza que sirve para mantener viva la llama del rock argentino. Hoy es Fer de Catupecu versus las banderas con palito y Soulé versus el aguante, como en los ’70 fue La Pesada versus los blandos o las flores versus los monedazos y en en 1982 fue Iorio versus los hippies. Y en cada una de las cinco (esporádicas es cierto) ediciones hubo bandas recibidas tibiamente (Sui Generis en el 72 o cualquiera de las que abrieron ayer, por ejemplo) que con el tiempo se erigieron como grandes protagonistas de este rock argentino que cumplió 50 años en 2017. Bienvenida sea entonces la polémica siempre y cuando haya sobre el escenario talento, riesgo musical y buenas canciones, y debajo del mismo no falte el respeto y conciencia para no volver a cometer los errores que trece años atrás nos sumergieron en una tragedia.

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(Fotos, gentileza B.A. Rock)

U2 en La Plata: Héroes por un día

Corre junio de 1986 y un grupo de músicos irlandeses se halla inmerso en el interior de Estados Unidos, en búsqueda de la canción perfecta de estadio. Del otro lado del desierto californiano, en tierras mexicanas, un grupo de futbolistas argentinos dan las puntadas finales a la epopeya más grande de su historia. Los lideran dos hombres con carácter, convicción, talento y un gran manejo de las masas: Bono de un lado, Diego Armando Maradona del otro.

Treinta y un años después de la gesta (The Joshua Tree en el caso de U2, la Copa Mundial en el caso de la Selección Argentina) ambos viven a la sombra de lo que fueron. Los irlandeses traen al Estadio Único de La Plata la gira aniversario del disco que editaron en 1987, mientras que el equipo que ahora encabeza Lionel Messi pugna por ingresar al Mundial de Rusia 2018. Los horarios del show y el definitorio partido con Ecuador coinciden. Tiempo de que alguien, la noche del 10 del 10, se ponga, claro, la 10.

Los organizadores del evento se convierten en héroes, hablan con la banda y la Intendencia y llegan a un acuerdo: se pospone el recital una hora para que los 50 mil asistentes puedan ver, en pantalla gigante y en el estadio, el match. Una decisión acertada y necesaria, pero también un arma de doble filo para con el ánimo general. El gol de Romario Ibarra al minuto de juego encendió las alarmas. ¿Y si nos quedamos afuera? ¿Cómo hacer para disfrutar de lo que queda después, la razón por la que toda esta gente está congregada aquí?

La magia, la sangre, el estirpe y los tres goles de Messi disiparon inmediatamente las dudas. Todo era algarabía en el Único. Y justo cuando la pantalla mostraba a un efusivo Jorge Sampaoli abrazado a sus jugadores, el estadio quedó en la semi oscuridad, solamente iluminado por los miles de celulares que se movian sacudidos por la energía de lo que se vivía. Los primeros acordes de “Sunday Bloody Sunday” fueron una descarga, un grito primal que mezcló por última vez las sensaciones de ambos mundos. “Gracias por venir hasta aquí a vernos. Gracias por Lionel Messi . Él demuestra que Dios existe”, lanzó Bono despuès de “New Year’s Day” y ahí sí, llegó el tiempo de cambiar el chip y comenzar algo nuevo.

Junto a él The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr, tocan “Bad” y coquetean con algunas estrofas de “Heroes”, de David Bowie. ¿Quién no quiere ser héroe, aunque sea solo por un día? Lo hacen en una especie de isla que simula ser la sombra del Árbol de Josué, el mismo de la contratapa de The Joshua Tree. Pasa “Pride (In the Name of Love)” y por primera vez la gigantesca pantalla que está a sus espaldas se enciende para mostrar frases del discurso que Martin Luther King Jr dió en 1963. “I have a dream”, palabras claves para el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Es momento de dejar la sombra y cruzar la pasarela hasta el escenario principal, se enciende el árbol rojo y nos metemos de a una en las once canciones (en orden original) del álbum que vinieron a homenajear. La referencia a Luther King y la política estadounidense no es casual.

Durante meses, The Joshua Tree creció con el título provisional de The Two Americas. Finalmente la presencia yanqui en el disco fue determinante, pero se incluyó de forma solapada en el título. El Árbol de Josué es el arbusto típico del Desierto del Mojave, un curioso paisaje en un Estados Unidos que se caracteriza por su riqueza visual (y de la otra también). La unión de los irlandeses con los productores Brian Eno y Daniel Lanois (los mismos de The Unforgettable Fire – 1984) fue fundamental para que la banda cristalice en sus canciones las intenciones de convertirse definitivamente en gigantes de la música. La influencia de la literatura de Flannery O’Connor, Charles Bukowski y Raymond Carver, más el viaje de Bono a Centromérica hicieron el resto.

La tríada inicial es un reflejo de esa máquina de hits de estadio que es The Joshua Tree: “Where the streets have no name”, “I still haven’t found what I’m looking for” y “With or without you”, tres himnos tan épicos como melodramáticos. La gente los recibe con ganas y, de igual manera que sucede con el álbum, muta de acuerdo a los paisajes sonoros que plantea el álbum. Se pone contemplativo en “Red Hill Mining Town” y en “One Tree Hill”, más tenso con las referencias a Donald Trump “In God’s Country” y “Exit”, y une sus voces a la de Bono cuando éste entona “El Pueblo Vencerà” al final de “Mothers of the Disappeared”. No hubo esta vez referencia a Santiago Maldonado (el cantante pidió por su aparición en una reunión que mantuvo con el Presidente Mauricio Macri) pero si a la lucha por los derechos humanos en nuestro país.

 

Después de eso el Árbol de Josué cambió de color para quedar en un poderoso azul. Tiempo de los bises y de ver la vida en tecnicolor, con tres canciones para alimentar el espíritu: “Beautiful Day”, “Elevation” y “Vertigo”. Un parate más y el final con el estreno de “You’re the Best Thing About Me”, la noventosa “Ultraviolet (Light My Way)” y el clásico “One”. Durante esas canciones Bono se permitió resumir y plasmar en palabras la lucha de las mujeres, la educación y los derechos humanos.

Al final, en modo Durán Barba, el irlandés tiró: “Acá en Argentina no son de izquierda ni de derecha; son una gran Argentina y tienen mucho futuro cuando todos trabajan juntos. ¡Hay una sola Argentina!”. Y gracias a sus canciones (y los goles de Messi) fue posible al menos por un rato.

Fotos: Tomas Correa Arce, excepto Ross Stewart para la de la bandera de Argentina (Gentileza Tiff Comunicación)

Güacho (ESPECIAL 50Y ROCK)

Pappo’s Blues – “Algo ha cambiado”
El primer track del primer volumen de Pappo s Blues parece decirlo sin rodeos. Algo había cambiado si, había puesto la piedra fundamental de un lenguaje nuevo: El blues. Ese místico blues que ya había viajado a Inglaterra llega al Río de la Plata para dar un giro imprescindible para la música argentina. Lejos de la ortodoxia, en esos primeros años al menos, Norberto marca un camino propio que aún hoy conmueve como por su frescura y sinceridad. Su manera de tocarlo y su manera de componerlo, sin dudas forjan el inicio de un lenguaje local para una música que sentó las bases.

Pescado Rabioso – “Las habladurías del mundo”
El Flaquito, ¿cómo hacer para elegir una sola de sus obras?. Elijo esta porque mantiene ese pulso rockero tan distintivo de Pescado pero también tiene toda esa zona tan particular entre folclórica y jazzera de Luis, como así también todo este concepto detrás de Artaud. Un disco que claramente lo puso en un lugar diferente que el resto. Con su cosmología y particular lenguaje tanto instrumental como letrístico. Indudablemente el Flaco buscó en toda su obra una manera propia y súper local de pasear su poética y sus canciones por una música indescriptible desde las etiquetas pero indudablemente argentina.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota – “Fuegos de Octubre”
Los Redondos son de esa segunda camada de aquel incipiente rock local, junto con Soda Stereo, Virus, Los Abuelos… ya entrados los 80. Una generación que habiendo vivido el estado represivo construyó un nuevo sonido y un nuevo discurso, en base a lo sucedido en una de las décadas más oscuras del país. Un sonido que conocía nuevas tecnologías pero que las mezclaba fuertemente con lo corporal del rock. Oktubre es una de las primeras obras conceptuales y fuertemente discursivas de nuestro rock , con piezas maravillosas y memorables. Pero además con una idea y un imaginario gráfico fascinante. Fuegos de octubre es una apertura que nos quedó grabada a todos y pinta el pulso oscuro y rockero del disco entero.

Almafuerte – Mano Brava
Si bien la historia de Ricardo empieza mucho antes, como piedra fundamental del metal en Argentina, tanto en V8 como en Hermética, Almafuerte y esta formación puntual siempre con el Tano pero esta con Walter en la batería (y Mollo en la producción) son el sonido apabullante y definitivo de la música pesada argentina. Más allá de las diferencias ideológicas con Ricardo, su capacidad para el uso de la palabra y su indiscutible arraigo con el suelo argentino hacen de este disco, y de este momento de Almafuerte, sea una de las últimas piezas que faltaban para el rompecabezas que cubre todo el arco del rock nacional. Mezclandose con las culturas nativas y elaborando un espeso sonido, Almafuerte forja una identidad ineludible para nuestro modo de hacer el rock.

La Renga – La vida, las mismas calles
La Renga forma parte de esa renovación que vino a instalarse en el escenario ya masivo de un rock nacional que ya era reconocido como tal. A mediados de la década del 90 instalados y haciendo una serie de discos con mucho reconocimiento, en el año 2000 editan esta pieza que culmina un proceso de crecimiento indudable. Con un crecimiento en sonido increíble, con mucho y muy fino trabajo (una vez más la producción de Ricardo Mollo de por medio) grandes canciones y grandes decisiones. Con fuertes bases ya no fuera (como ocurría en los inicios) sino dentro del rock nacional, quizás la primer camada consciente de la prehistoria del rock nacional y con voluntad de hacerse cargo de esas raíces. Abre esta canción, con otro inicio inolvidable y sorpresivo jazzeado, y cierra con una versión del viejo Neil que reza conocidamente “El rock and roll no morirá jamás”. Y no, no morirá pues así lo demuestra esta línea de tiempo estructural que proponemos y que llega hasta nuestros días.

Güacho presenta su nuevo disco Volumen III ​(​La persistencia de la memoria)​ este s​ábado 14 a las 18 hs ​en ​El Galpón de las Artes predio ​abierto​ (calle ​71 e/ 13 y 14, La Plata)​

Doce frases de “Estar en Banda”, el libro del psicólogo del rock

¿Por qué una banda de rock consultaría a un psicólogo? Esa pregunta encabeza la sinopsis que acompaña la edición de Estar en Banda, Psicología del Músico de Rock, el libro que lanzó Fabio Lacolla a través de Editorial Galerna. El escritor es el personaje justo para tratar de definir cómo vive, piensa, goza y sufre un artista de rock, ya que como psicólogo atendió a un sinfín de rockers. Así, a lo largo de las 384 páginas del libro, Lacolla recorre los diferentes obstáculos que atraviesan los grupos de rock desde su nacimiento hasta su separación: problemas vinculares, egos, drogas, managers, duelos, dinero, fama, periodismo, críticas, y como encontrar una estética. Básicamente lo que escuchó en su consultorio (salas de ensayo y hasta escenarios) en todos estos años de trabajo. Y como corolario, sostuvo doce entrevistas con músicos a los que les hizo un cuestionario con estructura similar sobre los mismos temas, y a los que les pidió que se dibujen a sí mismos. A modo de resumen, estas son algunas de las frases más impactantes que dejaron Juanchi Baleiron (Los Pericos), Walas (Massacre), Lula Bertoldi (Eruca Sativa), Daniel Melingo, Manuel Moretti (Estelares), Miguel Zavaleta, Guillermo Novellis (La Mosca), Cabra de Vega (Las Manos de Filippi), Andrea Álvarez, Edu Schmidt (ex Árbol), Miguel Botafogo, Andy Vilanova (Carajo) y Martín Martínes (Ojos Locos).

El Cabra, de Las Manos de Filippi, sobre como se toman las decisiones en la banda

“Una especie de asamblea por mayoría. Cada vez que se toma una decisión fuerte va tomando más fuerza ese poder que tiene la asamblea. Cuando echamos al Mosky se decidió en la asamblea, inclusive podría decirse que era una especie de líder. ¿Por eso lo habremos echado? ¿Por ser líder? ¡La asamblea decidió echar al líder!”.

Manuel Moretti, de Estelares, sobre la crueldad del público

“El argentino es cruel, la Argentina es cruel. Necesita tener a alguien arriba del balcón para tirarle tiros, entonces el público argentino es cruel. Ya lo sabrá Diego, lo sabrá Charly, tipos que tanto le han dado a la Nación y siempre alguien tiene algo para denostarlos”.

Guillermo Novellis, de La Mosca, sobre la vida después del retiro

“Yo trato de prepararme, lo pienso, espero que me agarreviejo, con otras inquietudes, el hecho de que te vayan dejando de saludar por la calle debe ser duro. Convertirme otra vez en invisible va a ser raro… tengo miedo a deprimirme, aunque creo que lo viene va a ser mejor”.

Miguel Zavaleta, sobre sus colegas en los ’80

“El karma tiene cosas que son hermosas y una de ellas es haber llegado vivo, que todos mis miembros funcionen. Te diría que en el rubro rara vez puedo hablar coherente con alguno de mis amigos. Y eso me llama la atención”.

Martín Martínes, de Ojos Locos, sobre Cromañon

“Mirá, es particular mi posición. Porque siento que soy juez, testigo y víctima, estoy en todas las partes. Siempre lo traté de ver desde el punto de Martín como persona, ni Martín como músico ni Martín como Ojos Locos. Creo que me mantuvo bastante sano mentalmente tomarlo de esa manera. Es muy particular, también, el tema de lo que me pasó a mí… De haber sobrevivido. (…) Como persona es una marca que voy a llevar hasta el día que me muera”.

Walas, de Massacre, sobre la droga como un disparador de creatividad

“No, ya sé que la droga es ampliadora de la mente, muchas de las mejores obras las hicieron gente de opio, gente de merca y whisky, pero no se necesita para crear”.

Daniel Melingo, sobre el sentirse músico

“No me pasó todavía, pero con el tiempo me di cuenta que hacía muchos años y varias décadas que ya vivía de la música, a partir de que voy a tocar a un lugar y me garpan digo que soy músico. Pero tuve una negación, bastante traumática, que con el tiempo fui elaborando y superando”.

Andrea Álvarez, sobre como le gustaría ser recordada

“No sé. Porque en realidad no quiero pensar en que me tienen que recordar. Yo siento que aún no hice nada de lo que tengo para dar. Imagínate si voy a pensar en que me recuerden. Mi sensación permanente es que no pude desarrollar ninguno de mis discos ni pude girar con mi banda ni mostrarle a la gente mi forma de sentir la música y el rock. Imagínate entonces que no pienso morirme”.

Lula Bertoldi, de Eruca Sativa, sobre para quien está compuesta su música

“Para mí y para Eruca. Si bien uno también se debe a su público, creo que nuestro público entiende muy bien que hacemos música para nosotros. ¡Y eso les gusta!”.

Botafogo, sobre la relación de Andy Vilanova, su hijo y baterista de Carajo, con la música

“Si, me gustaba, más allá de esa cosa de influencia a la que él se refería por ser hijo de un músico… Él nació en España y yo en esa época tocaba en un bar con varios artistas españoles en Madrid, y él venía conmigo muchas veces. Incluso iba a las giras conmigo siendo bebé. El día antes de su nacimiento, el 26 de agosto, yo estaba tocando. La mamá con una panza enorme a punto de parir y los músicos de Barón Rojo, que eran mis amigos, nos llevaron a sus casas, que fue donde nació Andrés”.

Juanchi Baleirón, de Los Pericos, sobre si alguien puede salir de la droga

“Y, no sé, porque nunca estuve, nunca tuve una adicción. Fumé porro por diversión, para reírme, pero no… Pero nunca tuve una adicción. Nunca tomé cocaína en mi vida, ni drogas alucinógenas, me da miedo quedarme tildado”.

Edu Schmidt, sobre su renuncia a Árbol

“(…) Al segundo o tercer Día del Niño que no pude estar con mi nena me empecé a plantear algunas cosas. La palabra que me despierta esto es la palabra renuncia, porque tenés razón, es una decisión, consciente, inconsciente, mal tomada, bien tomada. Y en ese sentido, en toda mi etapa anterior, que sería todo lo que fue Árbol, mi prioridad era el trabajo y es una equivocación, porque todo ese sentido artístico y de responsabilidad que yo tengo con la obra no lo tengo conmigo y está mal, y en eso el resto del grupo no tiene nada que ver, el error fue mío, no habla mal de ellos sino, en todo caso, de una equivocación mía. Yo me dí cuenta de eso dentro del grupo, el grupo era mi vida”.

Versus: Willy Crook elige entre Charles Bradley y James Brown

Willy Crook es sinónimo de funk en Argentina. Este saxofonista y guitarrista, integrante de bandas históricas como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Abuelos de la Nada y Charly Garcia, entre otros, está pasando por un momento altísimo con sus Funky Torinos. Sin ir más lejos, este fin de semana presentará las canciones de su reciente EP X en con dos fechas (una doble) este viernes a las 21 hs y 23.30 hs en Bebop y el sábado 7 en el We Got The Funk 4ta edición, que se realizará en El Emergente de Almagro. Y como está tan cómodo y nuestra tarea es incomodarlo (?) así que lo pusimos frente a la díficil tarea de elegir entre dos referentes del funk: James Brown vs Charles Bradley. O The Godfather of Soul vs The Screaming Eagle of Soul. Sí, es cierto que los logros del primero son abrumadores contra lo que consiguió el segundo en menos tiempo, pero… vale la pena el intento. Antes del veredicto de Crook, repasemos las credenciales de ambos contrincantes:

James Brown

Golpes de la vida: Abandonado por su madre, Brown creció con su padre quien tuvo muchos problemas para conseguir un trabajo y un hogar estable para sus hijos. Apenas recibió educación. Antes de cumplir los 20 años ya había cumplido condena por robo a mano armada y pasó un tiempo en reformatorios. Luego, ya como artista consagrado volvió a la cárcel por tenencia ilegal de armas, exceso de velocidad, violencia de género, y consumo de drogas variadas. Murió en 2006, a los 73 años, víctima de una neumonía.
Antes de dedicarse a la música fue…: limpiador de zapatos, recogió algodón y trabajó en el mercado negro de las autopartes.
Golpe de suerte: a los 19 años, tras salir del reformatorio, termina en la casa de otro músico, Bobby Byrd. Juntos arman Famous Flames, el primer grupo de acompañamiento de Brown, y coescriben algunas de las canciones más icónicas del funk. El Padrino del Soul edita más de 50 discos en sus 60 años de actividad musical.

Charles Bradley

Golpes de la vida: Abandonado por su papá y su mamá, vivió con su abuela hasta los 8 años. Es allí cuando su madre vuelve a buscarlo para vivir en un sótano en Brooklyn, Nueva York. Apenas recibió educación y era casi analfabeto. Alérgico a la penicilina, casi muere en un hospital al ser erroneamente inyectado con ese medicamento. Finalmente falleció el 23 de septiembre pasado, víctima de un cáncer de estómago.
Antes de dedicarse a la música fue…: cocinero y cantante en bares de mala muerte.
Golpe de suerte: a los 62 años, un directivo de Daptone Records, conocida por fomentar nuevas estrellas del soul, lo escucha canta en un bar. Bradley hace una prueba y hechiza a la discográfica, donde finalmente grabará sus únicos tres discos.

El veredicto de Willy Crook: James Brown

“La vida de James Brown antes de ser ‘The Godfather of Soul’ fue más densa, pero por menos tiempo: en unos años compró la radio en cuya puerta lustraba zapatos. Salió a buscarse una vida y la música fue el vehículo. SU música. En cambio, lo más destacable de Mr Bradley es su paciencia antes que su iniciativa. No me emociona musicalmente, pero sacando su primer disco a los 62 años lo veo como un elegido por el ‘comoque’ cósmico para demostrar que a cualquier edad, por cualquier razón, en el arte, lo más seguro es que ‘quien sabe'”.

Diez momentos de Guns N’ Roses y The Who en La Plata

The Who

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Momento Revancha: Tuvo que pasar medio siglo para que The Who pise por primera vez suelo argentino. Es cierto que gran parte de ese tiempo la banda no estuvo activa y que solo dos miembros originales siguieron adelante, pero los acordes de “I Can’t Explain” pusieron fin a las idas y vueltas con el público local, una década después de aquella gira anunciada y suspendida en marzo de 2007. Así fue que tener enfrente, como nunca antes, a Pete Townshend haciendo el remolino con su guitarra o a Roger Daltrey revoleando el micrófono significó historia pura.

Momento Himno: Más allá del halo histórico que rodeó al debut de The Who en Argentina, durante los primeros temas el público acompañó la propuesta de lejos, fríamente. Desde el escenario también se percibía esa “baja temperatura”. Incluso cuando la banda tocó “My Generation”, acaso su mayor hit, la reacción de los 50 mil presentes no fue abrumadora. Ese tímido intercambio fue creciendo recién hacia el final, abonando la teoría de que en nuestro país gozan más del prestigio que de la popularidad.

Momento Quadrophenia: Uno de los puntos más altos de la discografía del grupo es ese disco de 1973, en este caso representado en “I’m One” y “Love, Reign O’er Me”. En el backstage, Charly García sostenía en sus manos una copia de esa ópera rock autografiada por Pete y Roger tras un encuentro corto pero intenso en camarines antes del show. En Yendo de la cama al living, su debut solista, García incluyó un recorte con una frase icónica de Townshend: “Si grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer, si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para redimirlo, entonces es rock and roll”. Rock and Roll, ellos.

Momento Tommy: La obra cúlmine del grupo quedó condensada en cuatro canciones y casi 20 minutos del show. “Amazing Journey”, “Sparks”, “Pinball Wizard” y “See Me, Feel Me” juntos fueron una trompada que se sintió arriba y abajo del escenario. Daltrey golpea dos panderetas mientras atrás suyo Townshend crea una pared de sonido, todo suena perfecto y la gente responde con un aplauso larguísimo: la tarea está hecha.

Momento Consagratorio: El final con “Won’t Get Fooled Again” mostró a la banda en una plenitud interpretativa casi exuberante, gracias a la presencia de Zak Starkey (hijo de Ringo Starr y ahijado del baterista original Keith Moon, fallecido en 1978), Jon Button (en lugar del fundacional y también fallecido John Entwistle) y Simon Townshend (una versión actualizada -por look y función- de su hermano mayor Pete). Adelante, en un extremo de la pasarela, Roger Daltrey canta y sonríe iluminado por un reflector como única comunicación con el público. A su lado, Townshend mete su enésimo remolino, ese mismo gesto que le copió a Keith Richards y con el que generó un ícono. Juntos, ahí en pleno Estadio Único de La Plata y con más de 70 años cada uno, increíblemente hicieron por primera vez algo nuevo. Que vuelvan pronto.

 

Guns N’ Roses

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Momento Rabioso: Si bien el show no distó mucho de la última presentación de hace menos de un año en nuestro país, es siempre fascinante escucharlos y verlos en acción en “Welcome to the Jungle”, una de sus canciones más emblemáticas. La intro larga de Slash permitió que los asistentes puedan secar el escenario. Llovía mucho y la “jaula” tenía que estar en condiciones. Así los primeros acordes con la banda entera recibieron al guitarrista, a Axl Rose y Duff McKagan adelante de la pasarela, bajo la lluvia. Detrás Frank Ferrer preciso con la batería y Richard Fortus a pleno remolino en plan Townshend. Sobre el final Axl caminó de una punta a la otra como un león enjaulado, antes de devorarse al público con los rugidos finales. ¡It’s gonna bring you down!

Momento Cápsula del Tiempo. Slash, Axl y Duff juntos, el reloj para atrás, el logo y una calavera. Un ícono atrás del otro. Suena “Yesterdays”, una que no fue parte del setlist en los shows del año pasado. Ni se tocan, posiblemente no vuelvan a grabar nada nuevo, están ahí y hay que disfrutar el momento. Este recital en La Plata iba a ser el último de la reunión de estos tres miembros originales, pero en mayo anunciaron que iban a extenderla hasta el 25 de noviembre. Ese día, allí en Los Ángeles, donde todo empezó: ¿todo terminará?

Momento Fuerza Natural: El duelo de guitarras que protagonizaron Slash y Fortus en “Wish You Were Here” (¡Pink Floyd!) fue la antesala justa para escuchar a Axl Rose sentado al piano dibujando otro puente: “Layla”, de Derek and The Dominos (¡Clapton!). Todo eso como previa a “November Rain”. Un piano de cola en el medio del escenario, con la lluvia de octubre cayendo encima. Slash desde lo alto baja la escalera para el solo final. En las pantallas caen pétalos de rosa sobre un mar. Las chispas de fuego que se esparcen sobre la banda. La perfección.

Momento Guitar Hero. Slash retuerce su Gibson dorada abajo de la lluvia. El “impromptu” incluye fragmentos de “Johnny B. Goode” (de Chuck Berry) y una épica versión del tema de El Padrino. Antes habían pasado una de 12 cuerdas, una Les Paul clásica, otra verde…. En soledad, mira al cielo mientras le caen las gotas sobre su galera y su pecho solo cubierto con una remera de Félix el Gato. Se lucen sus anillos de calavera con ojos verde esmeralda. El mismo tipo de joya que Axl en sus dedos. Pega la intro de “Sweet Child o Mine” y con la banda a pleno se renueva la esperanza de que todavía quede más por delante. Esperanza certificada con la promesa de “nos veremos pronto” que tiró Axl cerca del final del show.

Momento Homenaje: “Live and Let Die”, “Knockin’ on Heaven’s Door” y “Whole Lotta Rosie” son covers clásicos dentro de las presentaciones en vivo de los Guns. A esos les sumaron esta vez dos tributos a colegas que recientemente perdieron la vida. “Black Hole Sun” sirvió para recordar la dolorosa e inesperada partida de Chris Cornell. Una respetuosa versión muy similar a la original para celebrar la existencia de sus contemporáneos Soundgarden. “Wichita Lineman” fue la manera de saludar la trayectoria de Glen Campbell, héroe del coutry rock que murió en agosto pasado. Si bien no es una canción suya, este guitarrista y cantante (pieza clave de The Wrecking Crew, la banda de sesionistas más grosa de la historia de la música) la popularizó a fines de los ’60)

(Fotos Gentileza Ake Music)

Amor Elefante (ESPECIAL 50Y ROCK)

Diosque – “Una Naranja”
Diosque es un músico que admiro desde siempre. Por suerte lo ví muchas veces en vivo, y es una de las razones por las cuales hoy tengo una banda. Además esta canción tiene un video hermoso dirigido por Agustín Carbonere que es para mí el mejor realizador de video clips que existe.

El Mató a un Policía Motorizado – “El Magnetismo”
Esta canción de El Mató a un Policia Motorizado me conmovió mucho desde la primera vez que la escuché, y estar en un recital de ellos y corear desde el público, en tiempos como hoy, “En este mundo peligroso tenemos que estar juntos” me resulta un acto esencial y de unión muy verdadero. A su vez son para mí el mayor referente de esta generación.

Juana Molina – “Sin guía no”
Esta canción de Juana Molina tiene una cosa medio hipnótica, el video hace referencia a los extintos nativos del norte, los onas. Cuando aparece un material que remite a algo tan puro y es llevado al público masivo en un plataforma como Youtube, por ejemplo, para mí se convierte en una acción revolucionaria.

Mi Amigo Invencible – “Máquina del Tiempo”
La letra de esta canción me parece increíble, muchas veces me pregunté si podria viajar por el tiempo para cambiar algunas cosas en las que pifie groso, pero, claro, eso es imposible.

Sofía Viola – Pancho en Constitución
Sofia Viola la rompe en mil pedazos, todas las veces que la ví en vivo me fui muy emocionada de sus shows, y esta canción es un clásico para todos los que vivimos en el conurbano sur, transitamos el Tren Roca y sus personajes. ¡Y claro sus panchitos!

Amor Elefante presenta su nuevo disco Oriente, el viernes 6 de Octubre a las 21 en XIRGU Espacio Untref – Chacabuco 876, San Telmo, CABA. Banda invitada: Tobogán Andaluz.

Los Ratones en el Rock N Chop: regreso con gloria

Mientras el sol bajaba las bandas iban llegando al predio de Palermo. El Hipódromo se vistió de elegante rock para una gala de reencuentros. Por fin, la formación original de Los Ratones Paranoicos volvía a tocar frente a un público fiel y expectante después de seis años de ausencia.

Cuando por fin salieron al escenario del Isenbeck Rock N Chop,  Juan Sebastián Gutiérrez “Juanse” (voz y guitarra rítmica), Pablo “Sarcófago” Cano (primera guitarra), Pablo Memi (bajo), y Rubén “Roy” Quiroga (batería) ya el ambiente estaba a pleno para recibirlos con todo. Y ellos estaban listos para dar una clase magistral de rock and roll.

“Esto fue por ustedes, muchas gracias”, dijo Juanse en medio de una lista irrompible. “Ceremonia en el hall”, “Sucia estrella”, “Sucio gas”, “Ya morí”, “Vicio”, “Isabel” y “Carolina” fueron algunos de los clásicos (¡¿cuántos clásicos pueden tener?!) que desempolvaron con un desempeño impecable. “¡Es como cuando poníamos el casete!”, le gritaba un amigo al otro dejando en evidencia  sus treinta y pico y revelando una gran verdad: Los Ratones están mejor que a los 20.

Además de los fabulosos cuatro de Villa Devoto, también hubo vientos, teclados y coros a cargo de Boconas, el dúo conformado por Adri Rodríguez y Flor Ibarra con la colaboración de Gori (Fantasmagoria, Hermanos de distinto padre y madre), quién además de talento aportó  divertidas coreografías a la puesta en escena.

“Ya tengo religión, no tengo ansiedad”, cantó Juanse sobre el final de “Para siempre”, haciendo evidente sobre el escenario su cambio de vida en lo personal que, sin dudas, se vio reflejado en una performance sin fisuras y en su voz intacta. “Somos muchos más de los que creen. Hay mucho rock and roll y va a haber mucho más”, fue la promesa del líder que los fieles se llevaron como una certeza. Va a haber mucho más.

Rock N’ Chop es la plataforma que sigue destacándose con puro rock en eventos, festivales y recitales junto a  bandas de primer nivel nacional e internacional. En el Hipódromo, mientras los Ratones despegaban su artillería de rock and roll, el público también pudo disfrutar de un exclusivo espacio (para mayores de 18): el beer garden. Un lugar único en el que poder saborear las dos nuevas variedades de Isenbeck, Dark y Märzenbier.

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Fotos: Emmanuel Distilo

Rock federal: Trílicos

  • ¿De dónde son? “Venimos de Mendoza, ciudad donde las condiciones son muy particulares para la música. Desde hace muchos años, Mendoza tiene un nivel artístico altísimo. Hay numerosa cantidad de sonidos nuevos y al nutrirse cotidianamente entre colegas sumergidos en una actitud tan profesional, sin dudas sube la vara. Sumado a esto la tranquilidad de Mendoza es ideal para componer y juntarse con amigos a hacer música. La montaña, el parque y los barrios son un regalo hermoso.”
  • ¿Qué hacen? “Solemos evitar el hecho de encasillar las ideas musicales que tenemos bajo el pesado juicio de las etiquetas, ya que esto resta posibilidades de expansión experimental hacia nuevas maneras. Si bien el trío suena rockero y contundente, escuchamos diariamente variados artistas de todo el mundo que influyen a la hora de intentar crear buena música.”
  • ¿Tienen discos? “Tenemos un disco producido en Mendoza y grabado en estudios Panda, editado en 2016.”
  • ¿Cuántos son? “Somos Fran Montilla en Guitarra y Voz líder, Padi Andresen en Bajo y Voz, Andy Nelson en Batería y Voz.”
  • ¿Cuándo tocan? “Estamos tocando nuestro disco en un mini tour que cuenta con shows en Ramos Mejía el 29 de Septiembre y cerramos con la presentación oficial en Capital en Niceto Club Lado B el 28 de Octubre.”

 

Rock federal: Lenoise

  • ¿De dónde son? “Somos de Resistencia, Chaco. Nuestro lugar de origen nos definió, y si bien lo que hacemos no es música autóctona, el litoral respira cierto aire psicodélico , del cual nos vemos influenciados.”
  • ¿Qué hacen? “Siempre es difícil para uno mismo definir lo que hace, pero digamos que hacemos rock/pop con influencias de la música alternativa y el indie. Artistas influyentes para nosotros son, por nombrar algunos: Cerati, Soda, The Beatles, The Strokes, Zoe, Café Tacvba, Radiohead, Charly Garcia, Fito Paez, Tame Impala, Gorillaz y muchos otros. Tenemos especial interés en hacer canciones mas que nada.
  • ¿Tienen discos? Sí, Supernova (2014), y nuestro último disco que acabamos de sacar, Fractal (2017). Anteriormente hicimos demos y eps.
  • ¿Quiénes son? Fran (voz, guitarras, teclados), Bruno (voz, bajo, synth),  Alito (voz, guitarra) y Nico (batería, secuencias).
  • ¿Cuándo tocan? “La próxima fecha (en Capital) es el 3 de Noviembre en Roxy Live (Fiesta Roxtar), y vamos a estar presentando nuestro nuevo disco Fractal, preparando un show para la ocasión.”