Discos

“Canciones para que me crea”, de Abril Sosa

Un artista que buscó durante 20 años su propia voz finalmente la encuentra en este nuevo disco. Y acá elige cinco canciones para explicar cómo lo hizo

“Me dijiste, el presente es lo único que tenemos. Me pregunto a qué presente te referías”. Esa frase, que aparece como descripción en el video de “Despierta”, una de las diez Canciones para que me crea, el nuevo disco de Abril Sosa, funciona como resumen de su horizonte artístico y su más reciente obra. Porque Abril siempre persiguió su destino y actúo en consecuencia. Lo hizo en 2002, cuando a los 21 años dejó de ser el baterista en imparable ascenso de Catupecu Machu para hacer sus canciones, cantar y tocar la guitarra en Cuentos Borgeanos. También fue así ocho años y cuatro discos después, cuando volvió a patear el tablero para incursionar en la actuación, dejar su banda, e iniciar su aventura en solitario. Entre El Piloto Ciego (2012) y este nuevo disco pasaron cinco años, en los que Abril terminó de definirse como artista, reunión con sus ex compañeros de CB mediante. Canciones para que me crea es, al mismo tiempo, una despedida y un comienzo. Es un adiós a 20 años de carrera en los que el músico intentó encontrar su voz, su forma de narrar, las melodías que mejor le queden. Como una celebración a lo conseguido en ese tiempo, este nuevo álbum inicia un camino diferente en el que la canción está más pura, más simple. Y sí, suena a alguien que se despojó de una mochila y canta libre. En esta empresa luce más solo que nunca: Abril compuso las diez canciones, grabó todos los instrumentos en el disco, escribió y dirigió los videoclips que acompañan cada uno de los temas. Pero también se rodeó de dos productores que de alguna manera también engloban su búsqueda de un sonido nuevo pero consistente: Pablo Romero y Alejandro Zapiola. El primero, con quien trabajó en Cuentos Borgeanos, aportó experiencia y muchas horas de trabajo en estudio. El segundo, en cambio, le puso frescura y la cuota pop al asunto. El combo lo completó Mr EarCandy en Estados Unidos. Por las manos de este ingeniero de sonido pasaron Janet Jackson, Beyonce y Lali. Justo lo que necesitaban estas canciones de pop moderno que coquetea con el trip hop. ¿Cuál fue la canción que inició este proceso? ¿En cual se identifican mejor sus influencias? ¿Puede un compositor no saber de qué habla una letra propia? Todas estas preguntas tienen su respuesta y la da el mismísimo Abril Sosa a través de la elección de estas cinco canciones:

“Es hora”
La elijo porque fue la primera canción que compuse para este disco y fue además la que luego le daría identidad al resto de las canciones. Fue también a partir de esta que decidí -o comprendí, ya que me cuesta diferencia en esos momento que cosas son un impulso de los deseos y que cosa es un premeditación- que este sería el primer disco en mi carrera en donde iba a grabar todos los instrumentos, incluida la batería, instrumento el cual tenía juntando polvo en el placard de mis emociones.

“El deseo”
Esta canción es una de mis favoritas. Ella contiene todo lo que a mí me gusta de una canción y por otro lado todo lo que yo puedo aportar a la hora de componer y grabar. Se mezclan elementos electrónicos y análogos con cierta sutileza que les permite convivir y dialogar sin invasión. A su vez es mi intención de seguir con el legado de artistas que me conmovieron tanto en su momento y lo siguen haciendo, por la frescura y la naturalidad con la que mezclaron las máquinas y la madera; hablo de Massive Attack, hablo de Tricky, hablo de Bjork.

“Canción para la soledad”
Durante el proceso de composición, el cual es un proceso traumático, introspectivo y casi desolador, me la paso con una guitarra en la mano, o con el piano, o con la computadora, esperando que algo nazca, que algo crezca, o en algunos casos puliendo alguna idea que tengo en el borrador de mi cabeza. En uno de esos momentos, en donde esperaba a mi esposa para salir a no se donde, sentado en el living de mi casa, agarré la guitarra y salió esta canción -no la letra completa, por supuesto- en aproximadamente 3 minutos. Me surgió el “no mires para atrás” y a partir de ahí la secuencia de acordes se desplazó intuitivamente sobre la guitarra, y la canción apareció sin ningún esfuerzo. A tal punto que cuando mi esposa estaba lista para irnos, pasó por al lado y me dijo “¿y esa canción de quién es?”.

“Amor líquido”
Las canciones que más me gustan de mis discos son las que llegan últimas. Probablemente porque el periodo competitivo es tan largo y tedioso, que las primeras canciones que elijo o compongo, pueden estar en mi computadora como continuos borradores durante meses y tal vez años. Pero generalmente, cuando el disco ya tomó forma, cuando ya escogí una decena de ellas para integrar el disco, aparecen esas “coladas”, esas que no esperas y que llegan por su naturaleza, casi inmaculadas al estudio. “Amor Líquido” es una de ese clan.

“En el renacer”
Esta canción la elijo porque siento que lo merece. Es una canción que tiene, desde sus inicios, al menos 7 u 8 años desde el día que surgió como una simple idea. Intenté llevarla para muchos lados: cambiando el tempo, la métrica, la armonía, las partes. Pero a la hora de compararla, siempre seguía funcionando como una canción más bien minimalista, centrada en C mayor, y no la podía mover de ahí. Me encantaba, pero nunca encajaba con el disco de turno. Finalmente este disco, Canciones Para Que Me Crea, le dio la posibilidad de vivir. Y es curioso porque nunca supe de que habla la letra, si es para una amante, si es para un amigo, si es para un objeto en particular. Ahora, empiezo a creer que habla de la música, habla de las canciones y de su permanencia y continuidad más allá del disco y del artista. Uno de sus versos la definen; “La vida es como un río, no hay un permanecer; y tu, habitas los segundos, y nada va a cambiar”.