Discos

“La Síntesis O’Konor”, de El Mató a un Policía Motorizado

A través de cinco canciones Santiago Motorizado analiza el último disco de su banda, una de las que creció más y mejor en la Argentina.

“Hoy voy a salir a buscar todo lo que quiero / voy a derrumbar mi casa y empezar de nuevo”, canta Santiago Barrionuevo (aka Santi Motorizado) en “La noche eterna”, una de las canciones que conforman La Sintesis O´Konor, el último disco de El Mató a un Policía Motorizado. Y después de escuchar las diez canciones del álbum esa frase huele a algo más. Huele a evolución, a un salto de calidad, a búsqueda de nuevos horizontes. Huele a una banda que tras haberse ganado un lugar de privilegio en el indie nacional tiene todo listo para ir por más. Él Mató sabe perfectamente de conquistas. Empezó en 2003 por La Plata, donde se convirtió en la punta de lanza de una generación entera. Luego se introdujo el resto del territorio argentino, quizás más tímidamente, pero haciendo diferencia en la escena del rock nacional. De ahí pasó a Sudamérica, Estados Unidos, México, y Europa, lugares donde el grupo gira, llama la atención y se hizo un nombre. Ahora con “El tesoro”, primer corte del disco, logró un crossover inédito. Suenan en las radios universitarias, en las radios de rock con llegada a todo el país y en FM 100 también. Todo un desafío, con todo lo bueno y no lo tan bueno que eso implica. Con esa canción ahora suenan en el gimnasio, en la tele, en el centro de estudiantes, en las combis que unen La Plata con Buenos Aires y más allá también. Pero no es casualidad. La Sintesis O´Konor es un disco luminoso, directo y cristalino que fue grabado en el mítico estudio Sonic Ranch, en Texas. Un lugar con la mística justa para esta empresa. Y esta vez en lugar de cantarle al cine de clase B, a los muertos vivos o a un estilo de chica particular (rutera, de oro, o bella y fuerte) le canta a todos. Porque finalmente… ¿quien no peleó y lloró toda la noche como en “Alguien que lo merece”? ¿Quién no paranoiqueó un poco como en “Ahora imagino cosas”? ¿Quien no sintió la pérdida o la extrema presencia materna, como en “Madre”, canción que (inexplicablemente) no entró en el corte final del disco? A nivel sonoro, el quinteto parece no tener fronteras más allá de la creatividad de sus integrantes, no hay esquemas ni estructuras que respetar a rajatabla. Justo lo que necesitaban para este momento. ¿Cómo vive la banda este disco? ¿Sabían qué se tenían entre manos antes de grabar? Esas preguntas tienen respuestas y las da Santiago al elegir estas cinco canciones para entender La Sintesis O´Konor desde adentro:

“El tesoro”

Es una canción que le tengo un cariño especial porque es la última que hice. Teníamos el disco bastante terminado. Terminado definitivamente en realidad. Repasando las canciones antes de ir a grabar a Sonic Ranch sentía que faltaba un tema más, algo que vaya para otro lado, no sé. Me empecé a obsesionar con esa idea y por suerte a esa obsesión la pude rematar con la composición de las líneas básicas de “El tesoro”. Empecé a probar cosas ahí en la sala de ensayo, unas melodías y una progresión de acordes y salió eso que después armamos entre todos. Quedó muy lindo. Lo mejor es probar que a partir de esas obsesiones que no te llevan a ningún lado al final se puede transformar en algo bueno.

“Ahora imagino cosas”

Es una canción que ya tiene sus años, algunos la pudieron conocer con un video en el que la toco en una terraza con una guitarra acústica. En esta versión con la banda todos juntos le dimos la potencia que en realidad tenía originalmente pero que se conoció de otra manera. Ahora por fin tuvimos la oportunidad de grabarla y creo que quedó muy buena. Tiene una pulsión diferente, más potente, más de El Mató.

“Destrucción”

Era una canción que tenía ahí guardada hace un tiempo y a la que siempre le tuve cariño. Sabía que en algún momento la íbamos a hacer con la banda. Se la mostré a los chicos a último momento y lo mejor de todo fue el vuelo que tomó. Al final tiene una cola de percusiones increíble que cuando la estábamos haciendo pensaba en como podíamos estar haciendo esa locura, no tenía sentido alguno. También en que todos estábamos de acuerdo en hacerlo y todos contentos a la vez. Eso me parecía lo más mágico. Los discos, las grabaciones, son intercambios de ideas, de miles de caminos que se pueden tomar en el arte y hay que negociarlos a veces. A veces también salen más naturalmente, más fácil. Y acá en algo así tan radical como era un final con las percusiones como protagonistas me pareció increíble que hayamos caído todos juntos a la vez en ese lugar. Ya la tenía cariño, pero con ese detalle más todavía.

“Fuego”

La compuse hace unos años en la última gira por Europa. Estábamos en Madrid y había descubierto el Garage Band, esa aplicación para grabar audios y maquetas. Estaba con eso hinchando las bolas, aprendiendo a usarlo y le grabé guitarras, una base, a probar unas melodías y enseguida escribí una letra. Por lo general no suelo escribirlas inmediatamente, más bien hago una melodía sola y le voy agregando las partes líricas, pero en este caso como estaba muy entusiasmado con la aplicación quería tenerlo todo listo para empezar a grabar la canción. Salió todo junto y quedó bueno, se lo mostré a los chicos y les gustó. Un par de años después la hicimos todos juntos para el disco y tuvo un giro increíble porque quedó con un clima y una potencia única. Llegamos a un lugar bastante diferente para lo que veníamos haciendo y estuvimos todos de acuerdo en tomar ese rumbo, a pesar de que sea un tema que casi no tenga guitarras y los sintetizadores sean los protagonistas.

“La noche eterna”

Fue un tema al que le dedicamos mucho tiempo para armarlo. En la previa era una de nuestras favoritas, desde la etapa de maquetas. No tenía letra, la terminé de escribir allá en Sonic Ranch. Es la canción preferida de Edu Bergallo, que fue el productor del disco y eso también se siente. Se nota cuando Edu se copa con algo porque se ocupa mucho y le da un par de minutos más de su trabajo. Igual él siempre trabaja a pleno, admiro que esté en ese nivel de concentración, de dedicación, de energía. Está desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la madrugada siempre arriba. Disfrutamos mucho de grabarla, fue la primera que mezclamos, también un poco por el entusiasmo que tenía Edu por la canción. Estuvo bueno como quedó al final, le habíamos dedicado tanto tiempo y a veces cuando uno genera tantas expectativas puede llegar a enroscarse, pero salió todo muy fluido.