ENTREVISTAS

Manza Esaín: “Yo quería ser músico, nunca pensé en una alternativa. No había Plan B”

Valle de Muñecas cumple 15 años y lo celebra a lo grande. En esta nota su líder nos cuenta por qué festejan a pesar de que el rock está en crisis, analiza las denuncias que pesan sobre sus colegas y hace un repaso de su historia.

Manza es músico, productor, compositor, operador de sonido, padrino de incontables bandas del under y fundador de Valle De Muñecas, una de las bandas más respetadas de la movida actual independiente. En un 2018 teñido de crisis, VDM sacó un casette (Punk), una película (Más allá de Valle de Muñecas) y un disco en vivo. Ahora, a 15 años de su primer show, celebran este viernes 19 en Caras y Caretas 2037 (el de la calle Sarmiento) junto a Flopa y banda, y apuestan al festejo y hacen un repaso de su historia. ¿Cambio de rumbos para VDM?

-A 15 años del inicio de Valle de Muñecas, son una banda que no para de moverse, de mejorar, de crecer a nivel musical. ¿Cuál es tu forma de trabajar en este proyecto?
-Elijo la prepotencia del trabajo. Las cosas se mueven de un manera. Yo quería ser músico, no quería ser especialista en redes sociales. Nosotros lo que sabemos hacer es la música, las canciones, los discos. Es lo que sé hacer. Este año hicimos un montón de lanzamientos, sacamos un montón de cosas, casi todos los meses o cada mes y medio videos, canciones, el disco en vivo, la película. En el momento fue como una elección, fue decir “me cago en la estrategia”, tener un corte y no esperar a que se desarrolle para largar el otro. Matamos un montón de cosas gracias a eso, fuimos para ese lado. Sacamos cosas que por ahí estaba bueno que tenga más tiempo para desarrollar, que la gente las escuche y se entere. En un año y medio sacamos una cantidad de material que cualquier banda lanzaría en tres años. Sin haber demasiado material nuevo compositivamente igual, sacamos covers, vinilo, una película, el disco en vivo que tiene temas que ya hemos hecho en otras versiones.

-¿Y qué opinás del consumo musical hoy, con la cantidad de información que da vueltas por todos lados, con tanto acceso a distinta música todo el tiempo?
-El consumo de todo es muy efímero. Por un lado eso produce que todo el mundo reciba un montón de información, incluso cuando la elige, incluso la manera de escuchar música. Uno ahora está expuesto a un montón de información, de discos nuevos, de canciones nuevas que salen todos los días, uno entra a ese ritmo de escuchar un disco pocas veces. Cuando éramos chicos escuchábamos muchos menos discos muchas más veces, cuando no nos gustaba lo escuchábamos de nuevo para que nos guste, hay discos que son mis discos preferidos pero los escuché 5 veces hasta que me gustaron. Hoy a un disco no le das 5 oportunidades. Antes se escuchaban muchas menos cosas con muchísimas más profundidad, eso te daba una especie de pasión que no sé si hoy se llega a generar. Hay demasiado. También pasa con el sonido de las bandas. Por un lado está bueno que haya bandas nuevas a las cuales es mucho más difícil sacarles la ficha, no decís tan claramente “suena a tal cosa, suena a tal otra”, tienen mucha más información y mucho más diseminada. Antes había bandas que sonaban a los Rolling Stones, bandas que sonaban a los Ramones, bandas que sonaban a los Chilli Peppers. Hoy no es tan claro eso. Todo tiene su lado positivo y su lado negativo, nunca podría pensar que la falta de pasión es algo positivo, pero sé que a veces puede llegar a hacer que alguien llegue a un estilo propio menos influenciado por cosas.

-Si Valle de Muñecas soplara las velitas de los 15, ¿qué deseos pediría?
-Me gustaría o me hubiera gustado que todas las canciones que hicimos estos años tengan una trascendencia mayor a nivel público. Estoy muy contento con la obra que hicimos, con las canciones, con los discos, pero de alguna manera me parece que hay canciones que merecían un reconocimiento mayor que no tuvieron. Hicimos todo lo que podíamos hacer. Los 15 años hacen un racconto, el disco en vivo es una especie de balance hecho hasta ahora. Tiene temas de todos nuestros discos, temas que yo toqué con el trío, con Menos que Cero. Funciona como un recorrido de la historia de la banda, está basado en la presentación de “El final de las primaveras”. Si quisieramos hacer un grandes éxitos de VDM casi todos los temas que están en ese disco estarían. Con VDM y todos los discos que hicimos logré un grado de maestría en cierta forma de canción, cierta forma de sonido, y ahora estoy en la búsqueda de abrir un poco el campo, de encontrar nuevas herramientas o nuevos caminos por donde no haya estado. Es algo a desarrollar, no es instantáneo, se necesita tiempo. Probablemente hagamos algo distinto con Valle de Muñecas, los discos son todos distintos entre sí y al mismo tiempo hay una identidad que se mantiene, eso es lo lindo que tiene la discografía nuestra.

-¿Cómo preparan el show del 19 de octubre?
-Estamos ensayando con las dos bandas, más o menos ya está definida la lista de temas de los dos shows, está sonando buenísimo, estamos muy contentos, salimos de los ensayos con una sonrisa en la cara. Por la situación de ser un teatro y un show más largo de lo habitual recuperamos un par de temas que hace mucho no hacíamos. Como salió Punk a principio de año venimos de un tiempo de muchos shows, y este es un show en el que nos permitimos otras cosas que no veníamos tocando. No creo que sea el último del año, pero sí de esta magnitud.

-¿Por qué la celebración con Flopa? Tocás en su banda y vas a estar arriba del escenario los dos shows completos.
-El disco que hicimos con Flopa fue el proyecto más importante del año, a lo que más tiempo le dediqué. Cuando se armó el show de presentación que hicimos en JJ hace un par de semanas, venía pensando que no podía ser que hubiéramos sacado ese disco, y tuviéramos la banda así sonando, y que ese fuera el único show. Al mismo tiempo, con Valle teníamos ganas de hacer una fecha en algún lugar un poco más grande de lo que veníamos haciendo. Fue un año difícil económicamente para todo el mundo, estamos en momento de crisis, de alguna manera no estaba del todo seguro de tirarnos a hacer un lugar grande solos, entonces ¿por qué no hacer una fecha con la banda de Flopa? es una dupla que ya la hicimos alguna vez y estuvo buenísimo.

-¿Te autoproducís?
-¡Sí! Es dificilísimo. Llego a donde quiero, pero con muchísimo más esfuerzo que produciendo a otras bandas. Aprendí a lo largo de todos estos años a hacerlo, me encanta, me cuesta mucho pensar en otra persona produciendo. A veces pienso que me gustaría delegar algo, que alguien me sorprenda con sonido, con mezcla. Pero siempre llega un momento en el que me siento un poco hipócrita, ¿todas estas cosas que pruebo con otras bandas no las voy a probar conmigo? Hay grabaciones nuestras, o temas, o discos que surgieron básicamente porque tuve una idea de producción. Punk, el casette que hicimos, más allá de la idea de las canciones, tuve una idea de sonido en la cabeza, una epifanía: tengo que hacer esto que no hice nunca en ninguna grabación. Lo podría usar para otra banda, no tendría problema, ya me saqué ese miedo. Es una idea, un concepto de sonido que no sé si quería hacer un disco completo, pero para estas canciones funcionaba perfecto. Fue una de las piedras fundamentales para que salga ese proyecto.

-¿Cuáles son los pros y contras de ser músico y productor?
-Para mí es todo parte de lo mismo, ser músico, ser productor. Muchas veces me preguntan si vivo de la música: yo vivo de la música. No necesariamente de la que yo hago, vivo un poquito, muy poquito de la música que toco, algo un poco más grande de discos que produzco, otro de hacer sonido en vivo. Ahí un poco construyo, estoy todo el tiempo haciendo algo que tiene que ver con la música. Para mí es parte de lo mismo, de alguna manera pongo mi identidad y lo que soy, la música que escuché, lo que leí, lo que sea, en todas esas cosas que trabajo. No encuentro ninguna contra en eso, es algo que me hace feliz. La idea original por ahí podría haber sido tocar, después con el tiempo me di cuenta de que había un montón de cosas que rodeaban la música, y sobre todo que había un montón de cosas más que me interesaban, y sobre todo que tenían que ver con mi manera de consumir música. Siempre quise hacer eso y lo hago. Desde los 14 años no vi otra cosa para hacer. Nunca pensé en una alternativa. No había plan b.

-¿De dónde creés que sale el talento para hacer música? ¿Se hereda, se contagia, se aprende?
-Me gusta pensar que cualquiera puede hacerlo. Obviamente debe haber aptitudes pero no creo que exista un condicionamiento genético para eso. Tiene que ver con la formación, con lo que pasa con la música cuando uno es muy chico, aunque también hay casos que no, que son completamente ajenos a eso. Yo fui bastante estimulado en mi casa con la música pero no creo que sea una condición. Me gusta pensar que todo es cultural, que nada es una predisposición. Todo tiene que ver con el entorno, la educación, la gente que a uno lo rodea. Me gusta pensar esa idea, no sé si es verdad. Siempre digo “espíritu amateur y responsabilidad profesional”. Para mí el espíritu amateur tiene que ver con esa cosa de no tener condicionamientos, con no hacer nada que no te guste, solamente poner la energía en lo que te gusta y sin estar pensando si tengo que hacer esto porque de esto va a depender si como, si no cómo. La responsabilidad profesional tiene algo que ver con lo que aprendí a lo largo de los años, de cuál es la mejor manera de hacer las cosas, la mejor manera técnicamente de resolver todas las cuestiones que tienen que ver con llevar adelante una banda. Trato de rescatar el espíritu de uno y la obsesión por el detalle del otro.

-¿Cómo es el proceso de composición de las letras de Valle de Muñecas?
-Soy tan obsesivo como en lo otro. La música me sale muy intuitivamente: tengo la melodía, la armonía, incluso me puede salir con una idea de producción en la cabeza. La letra no es algo que me salga intuitivamente, es un trabajo netamente racional para mí. Obvio que hay sentimiento, pero una cosa es el sentimiento y otra cómo expresarlo. No hay una sola manera de hacer la letra, a veces querés hacer una canción que hable sobre tal tema, o a veces empiezo ejercicios de escritura automática, escribo pensando en una métrica que tiene una estrofa, un estribillo de una canción, etc. En algún momento leo todo lo que escribí, y ahí digo esto es basura, esto no sirve, esto son lugares comunes, y esto está bueno. Tengo canciones que han salido la letra ya con el sentido desde el principio, pero no pasa todo el tiempo. Y después hay que corregir. Como dice el dicho, 10% de talento, 90% de transpiración.

-¿Cómo surgió la película?
-La película es un show, va pivoteando del show a nosotros en la sala de ensayo, de gira, grabando en un estudio, componiendo, mezclando. Usa el show como punto de partida pero pasa por un montón de lugares. Inicialmente la idea era de dos chicos, terminó dirigiéndola uno de ellos y el otro se terminó encargando de la parte de logística, de producción. Se acercaron hace 5 años más o menos con la idea de que querían hacer una película de Valle de Muñecas, todavía no sabían bien cuál era la idea, querían empezar yendo a todos lados a filmarnos. Vinieron a todos lados: shows, giras, viajes, ensayos, agarraron todo el proceso de creación y grabación de El final de las primaveras, y cuando empezamos a planear la presentación en La Trastienda se juntaron a ver todo el material que habían rodado, y me dijeron: “¿Qué onda si hacemos la película, si filmamos con muchas cámaras este show, lo grabamos multitrack y hacemos que la película sea todo el proceso que llevó a la concepción de este disco hasta el día de la presentación?”. Me pareció que estaba buena la idea, también tenían la idea de que hacer un concert film era algo que en la Argentina no había demasiado, todas las películas de bandas van por otro lado. Además me gustaba la idea de mezclar un disco en vivo sobre todo para cine, en 5.1, era algo que yo nunca había hecho, y obvio que me dijeron que me ocupe del sonido.

-¿Y cuando la viste qué te pasó?
-Me encanta como quedó la película. Hubo primeras y segundas versiones donde me puse tan hinchapelotas como soy con todo, con los discos también. No soy el director, soy el sujeto, la película está hablando de mí, y hay maneras de las que me gusta mostrarme y otras que no. Hubo cosas, le seguiría cambiando cosas.

-¿Qué pensás de las denuncias a músicos como Onda Vaga, Pez, Cielo Razzo?
-Me parece que todo lo que está pasando está buenísimo. Como toda lucha, para que funcione tiene que ir al extremo, y cuando las cosas van al extremo puede ser que caiga alguien que no lo merece. Puede pasar. Hay una fantasía de que todos los músicos sabemos qué pasa en los camarines, o en los micros de gira, o en las casas de los otros músicos, y no es así. Uno conoce gente, conoce músicos, tiene intuiciones pero no está realmente en ese lugar. A duras penas uno puede saber qué pasa dentro de su propia banda. Yo sé cómo nos comportamos nosotros en shows, en giras en general. Ni siquiera sé qué pasa con la vida de los demás cuando dejamos de estar juntos. Algunas de las denuncias, de los relatos, son tremendos, y tocan de cerca a gente que uno conoce y con la que vivió cosas, incluso con gente con la que pasó buenos momentos. El shock es importante, muchas veces uno se cuestiona, dice “podría haber estado en ese lugar?”. Hay lugares en los que uno sabe con certeza que no podría haber estado de ninguna manera, y hay lugares donde se pregunta. Me sorprenden los relatos, me parece que están bien las denuncias. Hay muchas cosas del rock que toda la vida me parecieron ridículas y con las que yo no comulgué. Uno intuía que pasaba. Por otra parte me parece medio ridícula la posición del hombre feminista, me parece que salir a hacer bandera es ridículo. Hemos visto muchos de los que hicieron bandera terminan denunciados. En todo lo que va de este año uno piensa un montón de cosas, se cuestiona un montón de cosas de la gente que conoce y de uno. Que esto pase hoy me parece que está buenísimo para la sociedad. Estamos en un momento en que el rock está en crisis, sobre todo como forma representativa de los deseos y formas de pensar y rebeliones. Si esto no es un acta de defunción, está en el borde. No del rock como forma de arte, sí del rock como forma masiva.

-¿Hay 15 años más de Valle de Muñecas?
-No se puede predecir eso. No sé.