ENTREVISTAS

Sueño de Pescado

"Para que la música conmueva, tiene que ser real"

El próximo sábado 26 de noviembre, Sueño de Pescado va a cerrar el mejor año de su (corta) vida en el emblemático Microestadio Atenas de La Plata, la ciudad que los vio nacer, crecer, expandirse a Capital, pisar fuerte en Córdoba y Rosario, y consolidarse finalmente como una de las revelaciones del 2016.

Manuel Rodríguez y Juan Manuel Calabró llegan al Microcentro desde La Plata y, antes de subir a las oficinas de la productora y agencia de viajes Rocanrol del País, pasan por un almacén que, dicen, “hace los mejores sánguches de la zona”. El muchacho que atiende, que ya los conoce, les pregunta por la banda mientras les hace probar un pedazo del queso que le va a poner al especial de lomito que les está preparando. Antes de fundar Sueño de Pescado, Manu cantaba en Se Va El Camello, una relativamente conocida agrupación emergente de La Plata, y Juanma tocaba el teclado (aunque ahora es guitarrista) en los míticos Don Lunfardo y  El Señor Otario. Hoy, además de ese especial de lomito y queso, están disfrutando de un presente inmejorable que este año los llevó del UniClub a El Teatro Flores y tendrá su coronación en el Microestadio Atenas de su ciudad. 

–¿El Atenas es como el Obras de La Plata?
Manuel: Un poco sí. Primero porque no han sido muchas las bandas de La Plata que se animaron a hacerlo porque la ciudad tiene un público complicado; yo no sé si será la cantidad de oferta de bandas que hay o qué, pero es difícil. Pensá que ahora el gran paso ahí es hacer el Teatro Sala Ópera, como antes lo era El Teatro de la calle 43. Y Atenas vendría a ser un paso más después de ese gran paso. Nosotros no estábamos muy seguros de hacerlo, pero la verdad es que tampoco somos partidarios de repetir lugares o hacer dobletes, entonces era lo único que nos quedaba que superara las 1500 personas. 
Juan Manuel: Ese salto que dice él lo podés dar cuando vos te hacés fuerte fuera de La Plata, lo cual es muy difícil porque siempre se dice que las bandas “le tienen miedo al cruce de la 32”: implica mucho laburo afuera y algunos no tienen la posibilidad o no están dispuestos. Pero para nosotros, con espíritu hacés lo que quieras.
Manuel: Es que salir de La Plata implica viajar tres veces por semana a Buenos Aires y hay laburos, familias, ensayos y muchas veces en los grupos humanos no está la voluntad o el objetivo es más corto, no lo sé. Nosotros nos la re fumamos esa.

–¿Vienen seguido?
Manuel: Hoy en día ya está más instalada la movida, pero cuando arrancamos veníamos siempre. A ver qué onda, traer discos, ver lugares…
Juan Manuel: A establecer relaciones, panfletear, de todo.
Manuel: Además, si bien Sueño de Pescado tiene pocos años, en La Plata ya nos conocían de antes. Era cuestión de que se quisieran, o no, acercarse. Por eso, para nosotros, tocar en el Atenas es también el cierre de un ciclo. Ya son 10 años de estar tocando en la ciudad, en todos los bares y clubes.

–¿Qué shows vieron en el Atenas?
Juan Manuel: El de Skay cuando presentó Luna Hueca. Fuaaaaa, no sabés lo que fue. Encima cuenta la leyenda que el sonido lo llevó él, que lo hizo traer desde Europa, no sé. Tremendo.
Manuel: Yo me acuerdo de la presentación de La marcha del golazo solitario, de los Cadillacs, con esos temones colgados,tipo “Roble”. Es un lugar con bocha de historia. 

–Y les da la posibilidad de montar un show más grande.
Juan Manuel: Una escenografía grande, pantallas grandes, por eso el único lugar para montarlo era ese.
Manuel: No podíamos ir a una bailanta como el Salsódromo, como hicimos el año pasado, que había más de una luca, pero después de hacerlo nos dimos cuenta de las limitaciones. El día anterior fuimos a armar y probar sonido y estaba completamente inundado porque hubo tormenta, tuvimos que secarlo todo, y no podemos meter esa gente en un lugar donde corran riesgos. Es mucha responsabilidad. Hoy por hoy tenemos que acercar a la gente que está lejos del rock y mostrarle que es un espacio donde se puede compartir con la familia. La gente tiene que poder ver que sí, es verdad, pasó lo Cromañón, pero que aprendimos un montón de cosas.
Juan Manuel: Nosotros cortamos la venta de tickets en un 5% menos de la capacidad que tiene el lugar. Hacemos pequeñas cosas. 
Manuel: En lo último que estamos pensando es en la guita. Es mucho más lo que invertimos que lo que ganamos. Preferimos que la gente esté en condiciones copadas para ver un show que ganar 30 pesos más por ticket.

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–Sueño de Pescado es una banda joven, pero ustedes ya vienen de proyectos anteriores. ¿Esa experiencia les permitió tener una rápida repercusión?
Juan Manuel: Puede ser. En varias cuestiones. Porque en lo musical, nosotros nos juntamos a tocar y al poco tiempo ya sonaba todo: éramos músicos que habíamos pasado por varios escenarios, teníamos mucho entrenamiento, varios ensayos semanales durante mucho tiempo, discos grabados. Y en cuanto a la producción de show, salteamos un montón de errores.
Manuel: Claro, fue: si ya hicimos todo esto y no funcionó, no vayamos por el mismo lado, seamos pragmáticos. A nivel humano, sabíamos que si hacés algunas cosas, el grupo se pincha. Entonces la onda era esquivar esos puntos que hacen fracasar los proyectos.

–¿Qué puntos por ejemplo?
Manuel: Que la banda, como conjunto de gente, está por encima de cualquier tipo de individualidad, y eso es fundamental para que los egos no se disparen. Y después, cada uno deber saber que cumple está cumpliendo una función y que la libertad de uno empieza donde termina la del otro, ya sea a nivel laburo o personal.
Juan Manuel: Alrededor de la banda están pasando un montón de cosas, entonces tenemos muchas charlas para mantenernos unidos. Hay ruido, pero bien, de gente que se acerca, que quiere compartir un rato, pero hay que parar la pelota para no perderse y que la cabeza se confunda naturalmente.

¿Hay mucha obsecuencia alrededor de las bandas?
Manuel: Sí, cuando te querés dar cuenta tenés cuatro reídores atrás. Esa gente la volamos automáticamente.
Juan Manuel: Además, está bueno también cuando gente cercana te dice que no les gustó cómo sonaste o que tocaste mal. No digo que sea hermoso escucharlo, pero está bueno tener esa parte. Porque si no te perdés entre la gente que te dice que sos el más grande del mundo. Y los grandes de verdad son los científicos que buscan curas para las enfermedades.

–¿Qué significó haber presentado su último disco (Siglo Pánico) en un Teatro Flores agotado?
Manuel: No lo esperábamos. Fue un pico emotivo muy grande, pero al otro día ya estábamos charlando y mirando pila de cosas para corregir en los videos que veíamos. No nos regocijamos con el festejo eterno. Queremos crecer y mejorar.

–En la introducción del show mostraron por las pantallas cómo habían ensamblado la versión limitada del disco. ¿Por qué valorizan el formato físico cuando todo indica que tiende a desaparecer?
Manuel: La música genera sensaciones en la gente y creo que esas sensaciones se despiertan con el ritual con el que crecimos nosotros: ir a comprar el disco, abrirlo, ponerlo, sentarte a escucharlo, leer las letras.
Juan Manuel: Lo del arte lo hacemos no sólo con los discos, sino con las credenciales de los shows, que son de acrílico, y después las regalamos para que alguien se las lleve a la casa, las guarde. Yo en un momento dejé de comprar discos de bandas de afuera porque el librito eran dos hojas nada más. Hacen unas ediciones para Latinoamérica que les salen dos mangos y así son. Salvo que los compres importados en sus ediciones originales.
Manuel: En toda la previa de la grabación del disco, justo mi viejo había arreglado el tocadisco y me colgaba a escuchar vinilos y es otro mambo, las texturas, el sonido, todo tiene que ver. Ponés uno de Zeppelin y es un viaje.
Juan Manuel: Cerrás los ojos y están ahí con vos.
Manuel: Yo no sé qué va a pasar con el tema de los formatos porque la música está cada vez más en el aire, pero está bueno que no se pierdan algunas cosas. O quizás quede toda esta cuestión para los más melancólicos.

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–¿Es muy costosa la inversión de esa edición de lujo?
Manuel: Vendimos todos pero tuvo ganancia cero.
Juan Manuel: Le sumamos 3 pesos al costo, pero para redondear.
Manuel: Y el ensamblado lo hicimos nosotros. Armamos la PyME en el fondo de la casa de uno de los chicos y listo. Estaban los 500 discos secándose al mismo tiempo, era un quilombo.
Juan Manuel: Son cosas que van a perdurar en el tiempo: la púa, la lista, los afiches callejeros.
Manuel: El ser humano es nostálgico. Yo tengo guardadas las cartas de mis primeras novias. Están ahí y te hacen acordar al momento. Los discos también son momentos.
Juan Manuel: La cabeza tiende a borrar ciertas cosas y está bueno tener ese disparador para recordar un momento.

–¿La letra de “Rock sin vuelo” es una declaración de principios sobre lo que debe tener el rock, más allá de lo musical?
Manuel: El rock tiene que tener sangre y autenticidad: vos no podés hablar de lo que pasa en la calle si no estás en la calle. Y el “rock sin vuelo” vendría a ser lo llano, que hay mucho de eso dando vueltas. Somos una banda que en su música pone su vida. Absolutamente todo lo que tenemos está volcado ahí adentro, desde lo emocional hasta lo espiritual.  La música si no tiene entrega, no pasa nada. Y te das cuenta que el tipo que busca, encuentra. Andá preguntarle a Jimmy Page sino.

–¿Qué tiene que tener una canción para que les produzca algo?
Manuel: Tiene que ser un tsunami adrenalínico. Te tienen que pegar los parlantes y ponerte los pelos de punta. Impacto y furia.
Juan Manuel: Y una guitarra al frente. Nosotros tenemos dos discos de 9 temas. Y en lo que viene no creo que nos vayamos mucho de eso. Queremos pegar un salto, pero los grandes estudios achatan la cosa. Nosotros queremos que el instrumento se escuche tal como es, sin compresiones.
Manuel: Estamos militantes de la cinta y no queremos largarla. Algunos te dicen que tiene como una suciedad, pero es porque están acostumbrados a escuchar el ProTools .
Juan Manuel: Quizás vos encuentres discos que suenen mejor, pero el nuestro es diferente. Hasta pifies tiene. Para que nos conmueva, tiene que ser real.

–En la época de las redes sociales, ¿cómo se hace para mantener la mística pero a la vez estar conectados?
Manuel: Tenés que saber usarlas, como todo. Si vos sabés utilizar el recurso, para difundir movidas la banda, la mística no se pierde, se genera cuando vos estás en contacto con el público. Un montón de gente se expone las 24 horas y eso sí mata todo. Si estoy con mi familia o comiéndome un asado con los pibes, prefiero guardármelo para mí. 

Fotos: Facu Suárez 
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