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El día que Charly García fue amenazado en un show con un arma de juguete

Por primera vez se da a conocer un audio de esa noche del 29 de noviembre de 1990 en el Teatro Gran Rex

La escena corresponde a la noche del 29 de noviembre de 1990. Charly García protagoniza una serie de shows en el porteño Teatro Gran Rex como presentación de su último disco, Cómo conseguir chicas. Mientras promedia el recital y en un momento en el que García junto a los que luego serían llamados Los Enfermeros, tocan “No me verás en el subte”, un joven de entre 16 y 21 años vestido con un piloto negro trepa al escenario y toma del cuello a Charly, al mismo tiempo que lo apunta con un arma. Parte del público piensa que es una puesta en escena que refiere a la muerte de John Lennon a manos de Mark Chapman, diez años antes, pero lo que sucede arriba del escenario es real, aunque con un detalle llamativo: la pistola es de juguete. A casi 28 años de ese evento histórico una de las historias más repetidas de la carrera de SNM tiene por primera vez un documento sonoro. Este material fue subido a YouTube por Diego Calderón, un periodista que esa noche grabó el concierto completo desde la fila 7, y que hasta ahora lo mantuvo inédito. A partir del minuto 34 en la parte 1 de este audio puede sentirse el estupor del público, algún insulto y a Charly tratando de calmar al muchacho. En un comunicado de la editorial Gourmet Musical, Calderón recrea lo sucedido: “El show transcurría con normalidad. Hasta que en un momento fue imposible no ver a alguien que, sorteando a un integrante de la seguridad en el pasillo izquierdo, saltaba al escenario bruscamente, vestido con una especie de sotana o piloto. En la subida trastablilla y vuelan papeles a su alrededor (luego se supo que eran fotos de Charly). Parecía un típico fan de esos que lo abrazan y se dejan echar del escenario sin oponer resistencia. Pero no. Da dos o tres pasos y abraza a Charly por atrás mientras le dice cosas al oído. El arma no se veía: la tapaba la cabeza de García. Pero evidentemente algo no andaba bien. Fueron solo unos segundos. En mi recuerdo, mientras Charly dice el primer “Okey”, logra quitar el arma de su sien al tiempo que Quebracho llega corriendo desde la derecha y agarra al pibe con su brazo izquierdo, fuerte, del cuello, por atrás, (un poco más y le arranca la cabeza). Entre los dos lo desarman. Charly zafa. Aparecen otros asistentes y músicos, que se llevan al pibe hacia la parte izquierda del escenario. La atención siguió puesta sobre Charly, que rápidamente agarró el arma (que había quedado sobre su piano), como con asco, de la empuñadura, y la muestra al público:  “Era de plástico… pero yo cómo sabía…?” (…) Luego de cinco minutos, Charly volvió salir y continuó con su plan. Como siempre”. “Esto me pasa por ser el Lennon del subdesarrollo”, dijo García unos temas después, en la segunda parte que también está disponible acá abajo.

 

Esta perla forma parte de una serie de joyas inéditas que acompañan la edición de “Esta noche toca Charly”, libro en el que Roque Di Pietro recopila historias de cada uno de los recitales que el ex Sui Generis, Serú y La Máquina de Hacer Pájaros dio desde que era un pequeño concertista hasta 1993. Una verdadera Biblia Say No More. En esa publicación editada por Gourmet Musical, Di Pietro reconstruye la anécdota gracias a testigos y crónicas de diarios de la época. “Cuando lo veo al tipo subir al escenario y pelar un arma salí corriendo. Era un chiflado que quiso hacer un chiste, ahí quedó todo. Fue un susto que no duró mucho. (…) También nosotros estábamos en un estado de mucha locura y ocurrió que alguien nos hizo un chiste más fuerte que el que nosotros podíamos hacer”, asegura Fernando Moya, el manager de Charly por esos años, en un testimonio especial para el libro. Allí también Di Pietro consigna el nombre completo del agresor: Raúl Constancio Estrada Vigil. Si bien no quiso charlar con el autor, en YouTube hay dos registros donde se exponen sus dotes artísticos. Curiosamente en uno de ellos bromea junto a una tecladista y hace referencia al hecho que lo hizo “famoso”, antes de hacer una particular versión de “Nostalgia”, el tango de Cobián y Cadícamo. Justo ese que dice “Hermano, yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni rogarle, ni decirle que no puedo más vivir. Desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas, de mi juventud”.