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Luca Prodan: la historia detrás de esta foto

Dos amigos cuentan cómo se dio el encuentro casual con el líder de Sumo que quedó inmortalizado en una imagen

Hace exactamente 30 años que murió Luca Prodan y sin embargo, nuevas anécdotas sobre su vida siguen apareciendo. En el sitio de la Agencia Universitaria de Noticias, se plasma la historia de un encuentro casual con el líder de Sumo, que quedó inmortalizado en una foto. En el diálogo entre Horacio Magnacco y Héctor Castellani, dos de los que aparecen en la imagen, reconstruyen lo que fue esa tarde de 1984 en la que Prodan cayó a una casa random de Hurlingham. “Luca no era conocido fuera del barrio, habían grabado el casete Corpiños en la madrugada pero todavía no para la discográfica. Nosotros lo veíamos cuando entrábamos al colegio. Entrábamos 7.30 y el loco venía de algún lado”, contextualiza Magnacco. “Mi hermano me dijo: hoy viene Luca. Nunca supe cómo se enteró. Lo trajo Mariana”, en referencia a su hermana cuya amiga solía estar con el cantante.

“‘Hola, soy Luca”. Y Coco le mandó: ‘Y yo soy Julio Sosa, jajajaja. Dale, pasá, los pibes están en el fondo.'”, cuenta Magnacco que le dijo su padre al vocalista de Sumo. “Imaginate, tu viejo, recontra tanguero, se encuentra de frente con este pelado raro con anteojos con paisajes que hablaba todo atravesado.”, retruca Castellani. Y agrega: “en la pieza habían puesto un casete de Sumo, calculo que era Corpiños, como un guiño lógico para el Pelado. Y Luca entró y dijo algo como “che, saquen esa mierrrrda”. Alguno le preguntó qué estaba escuchando (¿Luca andaba con un walkman?) y él dijo “Bonnie Tyler, que era  como decir Arjona”.

“Como nos pusimos así, en formación, hizo un chiste sobre el River de los ’50, por eso nos estamos cagando de risa”, describe Magnacco sobre el porqué están posicionado de esa manera en la foto. También cuenta que siempre lo veía a Luca en Chacarita, barrio que frecuentaba mucho, comprando salamines y lo saludaba y se quedaban charlando. “Luca hablaba de Los Redondos”, agrega.

Castellani relata para finalizar: “Luca en el 86 vivió en la calle Schubert, casi Vergara, justo enfrente de la casa de mis actuales suegros. A Juan, que en ese entonces no era mi suegro, le gustaba chusmear al rockero loco que se le instaló enfrente. Lo veía llegar al amanecer, o salir a las siestas a tomar algún bondi que lo llevara a la estación. ‘A tu amigo parece que lo fajaron’. Y había sido así: Luca había cobrado de lo lindo en un boliche en Banfield”.