PINTÓ

5 momentos en la historia de El Exilio Universal

Un papá borracho en el debut, el viaje a Cuba, su relación con Omar Chabán, su tercer disco financiado por los fans, y el hoy en la voz de Emir Seguel, cantante y líder de la banda que este mes celebra sus 25 años de carrera.

1. El debut como El Exilio.
Fue en 1993, en un local del barrio porteño de San Telmo. Esa noche fue bastante caótica, el lugar rebalsaba de gente y recuerdo que mi viejo estaba en el medio del pogo tomando tragos y se lo llevaron en andas escaleras abajo. Cuando terminó el show, que fue desprolijo y excitante, con algún cover de los Stones, al llegar a mi casa que quedaba a unas cuadras del lugar encontré a mi viejo borracho y vomitando. Después me enteré que los tragos tenían Rohypnol.

2. El viaje a Cuba.
En el 2000 El Exilio es invitado a participar en el 21 Festival del Caribe, que se realiza todos los años en Santiago de Cuba. Viajé en representación de la banda y toqué en vivo en distintos reductos de dicho festival. En enero de ese año había ido a ver con mis propios ojos de qué se trataba el lugar al que algunos llamaban ”La última ilusión del mundo”. Tenía encima un demo en Casete que le entregué a un tipo en una parada de Camello (colectivo largo). En junio de ese mismo año me llegó una carta invitación para ir a tocar. Había que sacar pasajes y finalmente viajé solo. Fue una gran experiencia en la que compartí escenario con músicos de todo el mundo y tomé litros y litros de delicioso Ron.

3. La llegada a Cemento, ya como El Exilio Universal.
La primera vez que tocamos en Cemento nos vio Yamíl, el hermano de Omar Chabán. Ya de trasnoche sonó el teléfono de la casa de mi novia, ella atendió y me dijo: “Es Para vos”. Atiendo y una voz del otro lado:
-Hola, te habla Omar Chabán, mi hermano quedó fascinado con El Exilio Universal. Venite el martes a la tarde a Cemento y hablamos, chau.
Y cortó. Metimos otra fecha en Cemento y a partir de ahí comenzó una relación fluída, de hablar seguido y juntarnos. La segunda vez que tocamos él nos vio y al terminar el show me dijo: ”Vengan a tocar a Cromañón”. Y fuimos. A fines de diciembre hablamos por teléfono y me expresó la idea que tenía de que hagamos ciclos acústicos todos los jueves durante un año en la parte de adelante de Cemento para que la gente se aprenda bien las letras. Al otro día lamentablemente pasó lo que sabemos (N de R: la tragedia en el recital de Callejeros) y fue muy doloroso para todos. Fui a visitar a Omar a las pocas horas de los hechos a una unidad de traslado en la que estaba de paso, en Villa Lugano. Admitió mi visita y me dijo: “Sos el primer músico que me vino a visitar hasta ahora”. Nos dimos un abrazo y al tocarlo le sentí el alma destruida.

4. El tercer disco, financiado a través de un fondo colectivo.
Para una banda independiente y autogestiva es un motor vital el apoyo de su público. En esta supervivencia que lleva 25 años siempre nos sentimos acompañados y queridos por la gente y eso es una inyección anímica para sostener vivos los sueños. Anarquito, nuestro tercer álbum de estudio, fue financiado por los seguidores de la banda a través de un Crownfunding.

5. La celebración de los 25 años
Estamos muy felices ensayando fuerte para que sea una gran noche. En octubre rodamos un videoclip de nuestra nueva canción “Mono (en el cuerpo)” y el 15 de este mes subiremos al escenario del ND Ateneo a jugar y brindar un show de puta madre. Vamos a grabar un disco en vivo y el show también será registrado fílmicamente y dirigido por el cineasta Luis Ortega.