PINTÓ

Acorazado Potemkin en Niceto: Una declaración de amor

Mucha gente, muchas buenas canciones y mucho contenido social en una noche a sala llena

Serios, prolijos, detallistas, responsables. Pasionales, divertidos, compinches, amigos. Conscientes, comprometidos, luchadores, justicieros. Juan Pablo Fernández (en la foto), Federico Ghazarossian y Luciano “Lulo” Esaín han pagado con creces su derecho de piso y se adueñan de cualquier escenario que los reciba. En Niceto, frente a una planta baja casi completa, Acorazado Potemkin reafirmó su estatus de Excelente Banda Con Contenido Social. Y fueron aplaudidos desde todos los rincones del lugar.

El show fue un paseo por sus tres discos (Mugre, Remolino y el último, Labios del Río), con todas las joyas imperdibles de su historia. Los himnos como “La Mitad” (con Flopa invitada), “Desayuno”, “Miserere” (Beto Siless en voz), y el más reciente “El Rosarino” no faltaron ni fallaron. La voz rasposa y la guitarra poderosa de Juan Pablo, la batería enérgica de Lulo, el bajo con luz propia de Fede, la lírica combativa y justiciera, la política de la banda de dejar el micrófono del medio para los invitados y ellos ubicarse siempre en cada vértice de un triángulo equitativo, armonioso. Todos esos componentes son los que mantienen a flote al acorazado en épocas en las que cualquier barca se balancea y se hunde.

“Las Cajas”, “Pintura Interior”, la mencionada “La Mitad”, las canciones más emocionales e intensas de su discografía, junto a “Hablar de Vos”, homenaje a Santi Fernandez Bussy, estuvieron repartidas entre una lista que también incluyó “Caracol”, “Santo Tomé” con Christine Brebes en violín, “Sabés” y muchas más. “Reconstrucción” con el Cardenal Domínguez en la voz, “Flying Saucers” con Mariana Paraway en voz y Juliana Moreno en flauta, invitados ya conocidos y no tanto, más de 25 temas sin mucho espacio entre ellos para poder hacer todo para todos. Y mucho más.

Con una dedicatoria especial a los senadores y senadoras de la nación, “El Pan del facho” llevó al punto más alto a la militancia del público dentro de su lugar de confort. La canción de por sí carga con una búsqueda de mejora social desde su publicación y va adecuándose a los distintos reclamos que van pasando en la sociedad. En este caso, a solo dos  días del rechazo a la legalización del aborto en la Cámara Alta del Congreso de la Nación, todos los que tenían el pañuelo verde lo levantaron al aire, extendido, quieto, inquebrantable. La espontaneidad del pañuelazo, además, tuvo un plus cósmico: la guitarra, caprichosa, dejó de sonar por algún tema técnico, y mientras se resolvía, bajista y baterista acompañaron con música y respeto el “Aborto legal en el hospital” que se generó entre la gente.

El cierre a cargo de “Los Muertos” no sorprendió, pero funcionó como siempre: un clásico en los shows acorazados que reza: “como no hablan, nunca mienten, ni se van a equivocar”. Es remera.

Acorazado Potemkin es una banda que no cede, no afloja, no transa ni se corrompe. Crecen, maduran, mejoran, ajustan. En cada disco lo demuestran y en cada show, más. La identidad está clarísima y la intención también. Tienen un mantra conciso y válido: no venderse, ser auténticos. Y como dice “Soñé”, “no ser más parte del aire, no ser más que un mensaje en el viento”. Tranquilos chicos. No lo son.

 

Foto: Gentileza Javier López Uriburu