PINTÓ

Anna Calvi en la Sala Razzmatazz

La cantante y compositora británica presentó Hunter, su más reciente trabajo discográfico, en Barcelona, dentro del marco del festival Cruïlla de Tardor.

Es difícil encuadrar a Anna Calvi en un género. La primera pregunta que una se hace cuando la ve es: ¿dónde tiene lugar para tanta voz con su escasa estatura? La británica es una guitarrista excepcional y tiene una presencia escénica que intimida. Su música es dramática y compleja; utiliza la amplitud de su espectro vocal para pulir el sonido caótico que sale de su guitarra.

Suenan unos acordes de “Rider to the Sea” y Calvi sale acompañada por una luz roja que va a tono con la estética de su discografía. “Indies or Paradise” crea una atmósfera oscura y prepara al espectador para la intensidad que está a punto de experimentar. Atrás quedó el personaje enigmático de los trabajos anteriores, la británica expone sus sentimientos más íntimos en su último disco y “As A Man” es el primer capítulo de la trilogía pilar de este relato. Con “Hunter”, Calvi se cuestiona y hace catarsis, luego se despoja de sus miedos y se libera. La historia concluye con “Don’t Beat the Girl Out of My Boy”, una canción que deja entrever que finalmente la cantante se siente cómoda en sus zapatos.

La vara está altísima, pero Calvi no tiene intención de bajarla. En un rapto de crudeza, la lista sigue con “I’ll Be Your Man” y “Alpha”. La guitarrista frunce el entrecejo y hace ruido con solos que parecen salidos de un festival de los ‘70, mientras se arrastra por el escenario y se acerca al público. Entre tanta intensidad, “No More Words” y “Swimming Pool” dan un respiro pero la versatilidad de la voz de Calvi logra mantener intacta la energía del lugar.

Sobre el final del show, “Wish” vuelve a descontrolar un poco el ambiente y anuncia que Calvi tiene un deseo más antes de morirse (“I got one more wish before I die”) pero no deja en claro qué es lo que quiere. La sigue “Desire”, una canción del primer disco que, después de la metamorfosis de la británica, cobra otro sentido y es el desenlace perfecto para esta historia.

Tras unos minutos de silencio, la artista vuelve al escenario para un bis breve. Primero se dirige al público, por única vez, para presentar a la banda y luego suena “Suzanne and I”, la protagonista de la noche. El cierre quedó a cargo de “Ghost Rider”, un cover de Suicide de su EP Strange Weather. En poco más de una hora y cuarto de show, la artista te invita a compartir su intensidad y su talento memorable. Anna Calvi quiere contarte una historia.