PINTÓ

Bersuit tocó en un hospital público de salud mental

La banda dio un show para lxs pacientes del Hospital Lic Laura Bonaparte (el ex Cenareso) en Parque Patricios,

“Ya chocaste ocho mil veces con la misma piedra, no tenés por qué vivir siempre una vida de mierda, esto es muy fácil, no hay más vueltas no, vos tenés los dos caminos, depende de vos. Grupo, padrino, programa, servicio o cárcel, hospital o muerte”. Son las 16.30 de este viernes y Bersuit Vergarabat va por la mitad de su show frente a uno de los públicos más especiales que le tocó tener enfrente. Las mujeres y hombres que aplauden, cantan y se emocionan son pacientes del Hospital Lic. Laura Bonaparte, un centro público de salud mental y adicciones también conocido como el ex Cenareso, un predio gigantesco ubicado frente al lugar donde funcionaba la Cárcel de Caseros, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso las palabras de Tito Verenzuela y sus compañeros de banda suenan más fuerte que nunca hoy: acá hay ganas de recorrer un sendero de recuperación, de salir adelante, de estar mejor. La alegría que embarga a internadas, internados y pacientes del hospital de día también alcanza a los profesionales que trabajan junto a ellos. Se vive como un día de fiesta, un viernes totalmente diferente, de baile y jolgorio. Afuera del auditorio un paciente ofrece unos volantes hechos por él mismo en una imprenta casera, improvisada con un molde, una caja de madera y pinturas de colores. Sonríe para la foto y se pone contento. “Que bueno, voy a ser famoso”, tira pícaro. Imposible no recordar esa frase del “Homenaje a los locos del Borda”, de Y Punto, el disco debut de Bersuit Vergarabat: “Avanzan, avanzan, avanzan sin popularidad, no necesitan trámites para acceder a la vida”.

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Definitivamente para esta banda que en 2018 cumple 30 años no es nueva esta situación, este público, este apoyo a la “causa de la locura”. Antes de que suban al escenario, un grupo integrado por pacientes hace versiones de “Blues de los plomos” (de León Gieco), “Desconfío” (de Pappo), “A cada hombre, a cada mujer” (de Pedro Aznar) y algunas canciones propias. Juan Subirá se queda mirando la escena desde el fondo del público hasta último momento, cuando alguien del staff lo viene a buscar: es la hora de ponerse el pijama. El set, en plan acústico, arranca con “El tiempo no para” y sigue con “Perro amor explota”. Los pacientes aplauden fuerte y se mantienen sentados, muchos visiblemente emocionados. Suenan “Toco y me voy”, “Cuatro vientos” y “Al olor del hogar”. Luego Dani Suárez y el Cóndor Sbarbati le ceden el protagonismo vocal a Tito para “Cárcel, hospital o muerte” y “Luna hermosa”. A un costado Pepe Céspedes y Carlitos Martín agitan guitarra y cajón peruano. Juan Subirá hace los honores y arranca con su acordeón “El viejo de arriba”. Y cuando cantan “Nadie lo podrá impedir, esta noche iré hasta el fin, con los locos, los borrachos, con las putas y los guachos… Al zaguán de un mundo liberado, al placer de un mambo marginal, al rincón de un juego desquiciado, hasta tumbar en plenitud , hasta tumbar…” todo cobra otro sentido y ya nadie puede mantenerse en su lugar. “¡Por fin los hicimos parar!”, grita Dani. Podría terminarse ahí, pero queda más. “Me voy”, el estreno de la nueva “Morocha” (es la tercera vez que la tocan en vivo) y “Un pacto”. Todo el mundo pide bis y Bersuit lo da con “Murguita del Sur”. Es el final de la fiesta, algunos pacientes se acercan a pedir autógrafos, otros se van riendo y haciendo comentarios. No fue un día más.

Agradecimientos: Prensa Hospital Bonaparte por las fotos, al Intenventor Ignacio O’ Donnell y a Juanky Jurado por la invitación.