PINTÓ

Coldplay en La Plata: Let’s Go Back to the Start

La banda inglesa vino a cerrar su gira donde la empezó, en el Estadio Único. No faltaron las pulseras con luces, el confeti, los Gracias Totales y todo lo que convirtió a Chris Martin y sus compañeros en una máquina perfecta de pop rock.

20 meses después del puntapié inicial de su gira A Head Full of Dreams Tour, Coldplay cerró la vuelta al mundo en la misma latitud donde había comenzado: el Estadio Único de La Plata, el escenario ideal para despedir y festejar la pomposa puesta en escena y el respetado crecimiento musical del cuarteto británico.

La línea de tiempo de Chris Martin & Co. incomoda a algunos de sus primeros seguidores, y sorprende a los nuevos que festejan por igual algún hit bailable de ellos que uno de Dua Lipa (a propósito: Lali pero no). Es que entre el primer y el segundo tema de la lista (“A Head full of dreams” y “Yellow” respectivamente) hay ¡15! años de distancia y todo un estilo que recorrió varias metamorfosis en presencia pero no en esencia.

A saber: hay un Coldplay que fue mutando con cada disco. El primero, Parachutes, salió en 2000, dando un pasito dentro del ya instalado britpop y entrando con invitación de la mano de “Yellow”, “Trouble” y más. Luego se mostraron menos melosos y más ruidosos en A Rush of Blood to the Head (2002), más instrospectivos en X&Y (2005) y después, a partir de Viva la Vida (2008), más tecnos,  bailables, modernos, hiteros.

¿A qué viene este recorrido de estilos? A que el show en La Plata fue una demostración de que es todo Coldplay, no importa qué cara ponga. Desde el primer tramo (“AHFOD”, “Yellow”, “Every Teardrop is a Waterfall”, “God Put a Smile Upon your Face”), pasando por el set más tranquilo de la noche (“Everglow”, “Always in mi head”), y el regalo al campo del fondo, cuando tocaron en un mini escenario ubicado casi al final del sector “In My Place” y su nuevo tango aventurero, “Amor Argentina”, la banda fue un reloj perfecto y potente, un espíritu igual en todas sus formas.

Coldplay fue Coldplay en cada uno de sus pasos, incluyendo el homenaje respetuoso y tribunero a Soda Stereo, cuando tocaron “De Música Ligera” como una máquina que se alimenta del rock, con el “Gracias Totales” incluido y la marea humana aplaudiendo, gritando, festejando, honrando y recordando.

Poquito más de dos horas de duración, el cierre estuvo a cargo de A “Sky Full Of Stars” y “Up&Up”, un abrazo fraternal entre los miembros, fuegos artificiales cual Copa del Mundo, pins para todo el mundo, el beso de rigor a la bandera argentina pero desde una cámara cenital y con un estandarte de “love” encima. Otra vuelta para la demagogia.

Hasta ahora, ¿parece un show completo? Sí claro. Un montón de temas épicos y charlas en español con el público. “Deresha arriba, deresha abaja” para que haga ruido la platea, el homenaje a los argentinos muertos en New York en el atentado terrorista del mes pasado, agradecimientos a todo momento. Un gran cierre para una gran gira que los llevó a más de 30 países. Una gira que empezó acá y termina acá.

¿Por qué la pregunta de si hasta ahora parece un show? Porque además de todo lo mencionado, la parafernalia circense que traen los ingleses es el chocolate de arriba de la torta. Cada asistente tiene una, o dos, pulseras led que se prenden en distintos temas con distintos colores a distintos ritmos,  rayos láser, fuegos artificiales adentro y afuera del estadio, papeles, globos, fuego en el escenario, pantallas. Todo lo que se podía meter se metió. Podría no haber funcionado pero sí lo hizo. Y ensalzó la épica y compromiso de la banda: quieren ser los mejores, quieren ser los mejores para vos.

Coldplay nuevamente demostró que no juega en inferiores: entre sus canciones, su química, su puesta en escena y toda la mega producción cuasi hollywoodense que llevan en sus shows lo afirman. Ni U2 se animó a tanto.

Bonus track: Llovió todo el día, truenos en la entrada, granizo minutos antes del show, autopista colapsada a la salida. ¿Importó? Nada.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Fotos: Emmanuel Distilo