PINTÓ

Creedence en el Luna Park: Puse un hechizo sobre ustedes

Ante un estadio lleno y con una lista que no varió mucho de otras visitas, Stu Cook, Doug “Cosmo” Clifford y los suyos revivieron lo mejor de una banda fundamental de la historia del rock n’ roll.

Hace exactamente 50 años atrás el baterista Doug Clifford y el bajista Stu Cook le daban vida a Creedence Clearwater Revival, una de las bandas fundacionales del rock de raíces norteamericanas. No estaban solos, claro. John Fogerty y su hermano Tom pusieron voz, guitarra, letra y música para crear un éxito tan único como efímero: CCR duró solo 4 años, y para octubre de 1972 el cuarteto ya estaba acabado. Ese corto tiempo de existencia alcanzó para generar un legado musical dentro y fuera de Estados Unidos. Artistas yanquis como Bruce Springteen y Dave Grohl reconocen su influencia, mientras que en Latinoamérica El Tri y Callejeros dieron sus primeros pasos haciendo covers suyos. Después de una disputa legal que llevó muchos más años que la vida misma del grupo, en 1995 Stu y Doug pudieron sacar a pasear por el mundo sus canciones, pero ahora bajo el nombre de Creedence Clearwater Revisited. Bajo esa denominación el quinteto (dos guitarras, bajo, batería y teclados) vino cinco veces a la Argentina, en todas con John Tristao como cantante. Por eso su ausencia (y la presencia de Dan McGuiness) resulta lo más llamativo de esta vuelta al estadio Luna Park. El nuevo vocalista tiene una voz más limpia, muy lejos del registro vocal de Tristao cuyo sonido recordaba a Fogerty y por ende al CCR que todos tenemos presente. Pero con el correr de las canciones se agradece la prolijidad de McGuiness, como así su simpatía y la forma que tiene de acercarse al público. Dice lo justo y necesario. Alguna palabrita en español, sí, pero sin demagogias ni expresiones exageradas. Cook y Glifford se ríen, hacen chistes sobre su edad (ambos tienen 72 años) y le muestran a todos los presentes que todavía queda mucho hilo en el carretel. En una época donde el retiro voluntario está de moda (véase los recientes casos de Paul Simon, Elton John y Lynyrd Skynyrd, por citar algunos ejemplos) no es un dato menor. La lista de temas es un grandes éxitos de 19 tracks: “Born on the Bayou”, “Green River”, “Lodi”, “Commotion” y “Who’ll Stop the Rain” se suceden casi sin pausa. Como es habitual es en “Suzie Q” donde el quinteto pela esos artilugios tan típicos del estilo que ayudaron a crear. El guitarrista Kurt Griffey, un experto en esto de acompañar a “dinosaurios” del rock como The Eagles, Foreigner y Journey, representa la sangre más joven del grupo y camina de una punta del escenario a la otra sin dejar de solear, mientras arranca la primera ovación de la noche. Steve Gunner bate una pandereta para después meter mano en un largo solo de teclado. Doug le da a los parches con precisión y elegancia. Stu también tiene su momento a solas con su bajo, en una interpretación de casi diez minutos.

Luego de “Hey Tonight” otro momento ícono de este tipo de recitales: la tan mentada presentación de la banda. Aplausos por doquier (en esta ganó Cosmo por afano) y más experimentación controlada en “Long as I Can See the Light” y “I Put a Spell on You”. ¿Cuál será el hechizo vertido sobre el público presente esta noche? Hay que ver a ese señor de 70 y pico (quizás) bronceado por el sol de Quilmes revolear las piernas junto a una pareja ocasional de baile, o a esa setentona con el physique du rôle de una maestra de geografía de Caballito cantar a los gritos, o a ese hombre medio canoso que bien podría ser encargado de una gomería en Munro abrazar emocionado a su hijo para entender que la sinergia entre el “mejor público del mundo” y CCR funciona de una forma misteriosamente perfecta. En “Down on the Corner”, “Lookin’ Out My Back Door”, “I Heard It Through the Grapevine” y “Midnight Special” vuelven a combinar golpes directos con momentos de fina digitación, en los que Griffey demuestra que su estilo está más emparentado con el hard rock que con el sureño country del grupo. La tríada “Bad Moon Rising”, “Proud Mary” y “Fortunate Son” pone al Luna Park de pie, las parejas que danzan rock se multiplican y el ochentoso “Oooooooouuoooo” no se hace esperar. La banda se retira y vuelve unos minutos después, cerveza en mano, para el grand finale. “Esta es una imagen que el mundo tiene que ver” clama Stu Cook y procede a hacer una (seguramente fuera de foco) selfie con el Luna a pleno detrás. Con “Have You Ever Seen the Rain?”, “Travelin’ Band” y “Up Around the Bend” Creedence dice “adiós, volvemos pronto”. No importa que la lista sea casi calcada a las últimas cinco veces: por el bien del rock es necesario que cumplan con su promesa y no se alejen tanto de nosotros.

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Fotos: Facu Suárez