PINTÓ

El Festival Nuestro en ocho momentos: Somos como somos

La despedida de Ratones Paranoicos, la "revolución del respeto" de Rolo de La Beriso, la confirmación del buen momento de El Kuelgue, y la llegada del trap a los festivales de rock, son solo algunos de los picos del encuentro que reunió a más de 15 mil personas en Tecnópolis. Acá los repasamos.

La Beriso: Mano a mano

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El mejor elogio que puede hacerse a Rolo Sartorio y su banda de rock es que, como todo lo que es definitivamente popular, es imposible ser indiferente a ellos. Ya sea amuchado frente a la valla llorando cuando suena “Mañana”, el tema con el que abrieron su set, o a lo más alejado posible del escenario haciendo comentarios sobre la forma de cantar del vocalista o las influencias en su sonido, todo aquel que haya pisado Tecnópolis ayer centró sus miradas en el grupo más convocante de la jornada. No es algo nuevo para La Beriso: hace 20 años que no escuchan y siguen para adelante, sin perderse en las críticas despiadadas ni en los cantos de sirenas. Sobre el final de una lista que tuvo 22 canciones, Rolo soltó un poco de más la lengua, para goce de fans y detractores. “Me chupa un huevo si está confirmado o no, el 24 de noviembre tocamos en el Estadio de Vélez”, anunció a boca de jarro el vocalista. Inmediatamente después, antes de las líneas finales de “Traicionero” lanzó: “Si van a hacer la olla (en referencia al momento previo al que se desata el pogo) tengan cuidado, qué hay mujeres y niños. Respétense. Nosotros hicimos que la familia vuelva a los shows de rock. Hoy la revolución no es cortar calles, no es tirar piedras, eso quedó en los ’70, hoy la revolución es el respeto”. Aplausos y silbidos repartidos, por igual, hasta el final.

Dancing Mood & Nonpalidece: Postre reggae

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Las buenas vibras surgían del escenario Churro y ya no había dudas, Dancing Mood abría su set para una multitud de fieles en busca de un poco de dulzura para sus oídos. En la noche húmeda, Hugo Lobo despertó el baile con su combo de ska jazz, marca registrada que este año cumple 18. La mayoría de edad vino con el reconocimiento y la nominación a los Premios Gardel como Mejor Álbum de Reggae y música urbana por On The Good Road. Aunque el premio por fidelidad del público rockero ya se lo ganaron. “Vengan en paz”, arengó amorosamente Néstor Ramljak desde el escenario principal. El final del Festival Nuestro estaba en manos de Nonpalidece y el líder de esta banda referente del reggae argentino abrió su música y su corazón a un Tecnópolis colmado. El grupo ya lleva más de dos décadas en los escenarios y, recién llegados de Perú, desplegaron su set de canciones que se extendió más allá de la media noche. Nonpalidece y Dancing Mood, dos bandas consagradas que se superan año a año demostrando que el reggae en la Argentina es mucho más que puro humo.

Ratones Paranoicos: Banda en fuga

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1, 2, 3… ¡va! Cuando los Ratones Paranoicos empiezan a tocar, el rock and roll está de fiesta. Puede que estén en su mejor momento musical, puede que sean la mejor banda de su estilo en la Argentina (como se autoproclaman en la recién estrenada “Los verdaderos”) y puede que el de anoche haya sido el último show de este revival que comenzó ocho meses atrás. El Festival Nuestro pudo haber sido la última excusa de Juanse y los suyos para dar una clase magistral de rock en un escenario. En horario central, de frente a un mar de banderas y de corazones en llamas, los Ratones hicieron lo suyo y, obvio, la rompieron. “Isabel”, “Cowboy”, “Enlace”, sonaron como nunca y como siempre, coreados de principio a fin por familias enteras. Desde que volvieron a reunirse, los Paranoicos se han ocupado de hacer saber (a través de su música) que son inoxidables y que sus hits atraviesan indemnes todas las épocas. Esta etapa bonus track quizá esté llegando a su fin, ¿conocerán las próximas generaciones a una banda tan potente en vivo? Solo Juanse, Roy, Pablo Memi y Sarcófago tienen la respuesta. En medio de tantas dudas, lo cierto es que aquellos que pudieron verlos y oírlos en Tecnópolis, se llevaron puesta una noche para el recuerdo.

El Kuelgue: Sin parangón

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Al hueso. Así fue el arranque del set de El Kuelgue en el Nuestro. “Circunvalación”, “La fama” y “En avenidas”, acaso tres de los hits más relevantes que consiguieron hasta el momento fue el comienzo perfecto para un show esperadísimo. Y para la banda que lidera el multifacético Julián Kartún tampoco fue un recital más, ya que vino con una yapa inesperada: el anuncio de un mojón fundamental para su carrera, como será su llegada al Estadio Obras el próximo 4 de agosto. Esa felicidad que se percibió desde el escenario al momento de contar la noticia se trasladó de inmediato al público, que festejó la confirmación del crecimiento de su banda como un festejo propio. “Dele tiempo” se vio resignificada antes del final con “Cariño reptil” y “Cristo es Marquitos di Palma”. Además de Obras se vienen nuevas canciones, justo en el momento en que El Kuelgue pega un hermoso estirón.

Onda Vaga y Perotá Chingó: De Cabo Polonio para el mundo

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Las playas de Uruguay fueron la tierra fértil para que crezcan dos proyectos con personajes distintos pero parecidos. Allá, del otro lado del charco, con un entorno natural imponente, sin electricidad, pero con ganas de estar conectados a nuevas sensaciones, los integrantes de Onda Vaga y las Perota Chingó llegaron como amigos y volvieron con canciones. Los primeros abrieron el juego en 2007, en plena ebullición del neo hippie porteño, mientras que las segundas comenzaron ya con el camino allanado en 2011. Allí cada agrupación juntó sus voces y sus instrumentos acústicos, para que Internet (MySpace en el caso de OV, YouTube para las PC) haga el resto. Ayer, en Tecnópolis, se juntaron sobre un escenario por un ratito. Fue a mitad del set de los Vaga, cuando ya hacía rato las Chingó habían desplegado en ese mismo lugar composiciones como “Aguacero” y “Ríe chinito”. Los Onda Vaga, por su parte, repasaron su historia en diez canciones, desde el iniciatico Fuerte y caliente hasta el más reciente IV. Una cumbre para el recuerdo.

Eruca Sativa y Sol Pereyra: una alianza sonora y sorora

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No eran las cinco de la tarde y una de las bandas más importantes de la jornada ya había dado el golpe. Eruca Sativa, ese trío que integran Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera pegó fuerte con temas como “Japón” , “Armas gemelas” y “Magooo”. La lluvia que amenazaba por aguar la fiesta se guardó ante tanto despliegue escénico. Y más aun después de que a Eruca se sume Sol Pereyra, para poner su voz y trompeta en su “Vamos, dale” y en “El balcón” de ES. El encuentro no fue casualidad: la cordobesa (y ahora expatriada en México) Sol era parte de Los Cocineros, mientras lxs Eruca Sativa daban sus primeros pasos en la provincia meditarránea, primer lugar del país en recibir masivamente su música. Algunos años después esos días de ansiedad e incertidumbre quedaron atrás. Ahora es su tiempo.

La Maruja: Arriba el mestizaje

Este grupo integrado en Málaga por un uruguayo, tres argentinos, un venezolano y dos españoles dio en el Festival Nuestro sus primeros pasos fuertes en el país. Ska, reggae, rock y alguito de punk conforman el ADN musical de La Maruja y Otras Hierbas, el mismo que desplegaron en las diez canciones que conformaron su set. “Un paseo interminable”, “Amigo”, “El día del juicio final” son un perfecto muestrario de ese sonido. Pero lo más festejado fue el momento en el que pegaron “El gigante” con “Bella Ciao”, ese himno anti fascista que hoy en día se puso de moda con La Casa de Papel, la exitosa serie española. Y como Tokyo, Río, Berlín y Nairobi, esta banda multinacional también cometió un atraco que nunca olvidarán: los aplausos sinceros del público en el final.

Trap argentino: el sexto escalón

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La filosofía sobre la que está basada el Festival Nuestro es la premisa de abrir el juego musical sin prejuicios ni preconceptos. En ese viaje es que además de artistas reconocidos de rock, reggae, ska y otras yerbas, haya espacio para otras formas de cultura. Y ahí es donde entra el Escenario Urbano. En esta cuarta edición reinó el trap, ese género que si bien nació en Estados Unidos, encontró en Argentina un caldo de cultivo como en ninguna otra parte del mundo. Sin Duki, NeoPistea o Khea, exponentes del estilo con millones de reproducciones en línea, pero con XXL Irione, Mala Junta, Maikel Delacalle y Dak1llah como referentes, el escenario quedó chico ante la masa de público que llegó con expectativas y ganas de escuchar lenguas filosas. Más temprano, Emanero, con un estilo de rapeo más clásico lanzaba aquello de que “Tengo mas tiempo que muchos, tengo mas años que varios. Vos cumpliste 18 y yo tengo 15 años rompiendo escenarios”, en “Nos vemos en Disney”. No sabemos quien recogió el guante, aunque seguro no fue El As!, quien cometió el peor de los pecados para un freestyler: se bajó del escenario antes de subirse al combate dialéctico. ¿Se habrán ganado un espacio más grande para la próxima edición?

Textos: Leo Ros y Marianela Insua Escalante

Fotos: Emma Distilo, salvo Sol Pereyra, Perotá Chingó, La Maruja y la galería de Trap, Gentileza Festival Nuestro