PINTÓ

Eté & Los Problems en Uniclub: Cuidemos este amor

El pasado viernes 8 Ernesto Tabárez y los suyos se despidieron de “El Éxodo” en Buenos Aires, y de Buenos Aires con El Éxodo. Después de presentarlo incansablemente por Uruguay, Argentina, ¡Alemania! el viaje se cierra. ¿Llegaron a algún lugar?

Uniclub brindaba algo del fresco que afuera no había. En el Abasto el calor es siempre un poco más pesado, pero la cantidad justa de gente dentro del local, las bebidas y los ventiladores amenizaban la noche veraniega. Puntualísimos, prolijísimos, entusiasmadísimos, los uruguayos Eté & Los Problems abrieron su show con “El incendio”, primer tema del disco, que anticipa lo que va a ser el tópico denominante en el resto de las canciones: “Yo creo que es mejor seguir moviéndome”.

El recorrido de Ernesto Tabárez y compañía durante la noche fue acelerado, constante y armonioso: la emoción de cada tema, las historias sobre cómo se compuso alguna canción, la compañía en voz y vida de Juan Pablo Fernández (Acorazado Potemkin), la cercanía con el público, con los que estábamos ahí, un poco fans, un poco amigos.

“Los Muertos”, “Ruta 8”, “El éxodo”, ”El futuro”, la banda recorrió gran parte de su trabajo convenciendo a los asistentes, inclusive a ellos mismos, que desde la primera vez hasta la última hay un camino rocoso, desafiante. Desde aquella, la primera de El Éxodo, a esta, la última (al menos en los papeles), Eté & Los Problems no dejaron de moverse, como reza “El Incendio” y como lo demostraron el viernes.

La maravillosa “Jordan” llegó en el momento justo en el que el público la necesitaba: la esperaba pero fue sorpresa, cayó de golpe, la cantó el 100% de los asistentes y le puso la firma al veredicto: Qué gran letrista es Tabárez. La construcción de la escena en la canción cala hondo, y “Jordan” será himno hasta el fin del universo.

Cerraron la noche con temas de su disco anterior, “Vil”, y ahora la banda se prepara para un nuevo camino: el cuarto disco. Aunque Ernesto ya lo venía trabajando (como nos contó acá) la disposición ahora es otra y Los Problems atacan. Por eso despiden El Éxodo. Aunque despedirse de un disco es algo extraño para algunos, porque los discos no se despiden. Se quedan. Se pueden volver a escuchar, a tocar, a sentir. Los discos son eternos, las canciones también. Por más que lo despidas y que hagas nuevos, los discos quedan. Y El Éxodo es uno de esos que nunca pierden vigencia.

Foto: Gentileza Florche Duré