PINTÓ

Fantastic Negrito en la Sala 2 de Apolo

El cantante y guitarrista estadounidense volvió a Barcelona para presentar Please Don’t Be Dead, su último trabajo discográfico, y celebrar los veinte años de Houston Party en la sala 2 de Apolo

Fantastic Negrito es un viejo nuevo conocido. Nacido en Massachusetts y criado en las calles de Oakland, Xavier Dphrepaulezz es un sobreviviente. A lo largo de su vida se encontró cara a cara con la muerte en más de una ocasión. La primera vez, después de que le apunten con un arma por un problema de drogas, decidió mudarse a Los Ángeles y empezar de nuevo en el mundo de la música. No le fue tan mal, firmó un contrato millonario con Interscope y grabó un disco bajo el nombre Xavier, pero no tuvo éxito con las ventas y su carrera no terminó de despegar. Al poco tiempo, la compañía disquera decidió dejarlo porque ya no sabían qué hacer con él.

La segunda vez que Dphrepaulezz se encontró con la muerte fue en el año 1999, cuando un accidente de tránsito lo dejó en coma durante semanas. Tras una larga rehabilitación pudo recuperar la movilidad, pero decidió que la música no era para él y se mudó con su familia a una granja en Oakland (California)  para cultivar marihuana. Muchos años después, gracias a su hijo, volvió a encontrarse con sus raíces y empezó a componer de nuevo. Se reinventó como Fantastic Negrito, tocó en esquinas y en estaciones de subte. Su momento volvió a llegar en el 2015, cuando ganó un concurso de la NPR (la radio pública de Estados Unidos) para grabar un segmento con ellos y el resto es historia. Dos discos y una nominación a los Grammy después, Xavier Dphrepaulezz volvió a Barcelona para presentar Please Don’t Be Dead, su último álbum. El show se desarrolló dentro del marco de la fiesta por el vigésimo aniversario de Houston Party, la productora con casa central en Barcelona.

Fantastic Negrito da un concierto redondo. Amalgama blues, soul, funk, R&B, trazos de folk americano, rock fuerte salido de los 70, y les da un giro personal con una actitud punk difícil de igualar. Empieza el show conBad Guy Necessity”, “Nobody Makes Money” y “Working Poor”, canciones cargadas de impotencia y frustración porque el estadounidense no es ajeno a la realidad que lo rodea.

A lo largo del espectáculo, Negrito se mueve de forma maravillosa sobre el escenario. Hace chistes con su banda y con el público, y crea una atmósfera muy placentera. Da lugar a su tecladista y a su guitarrista para que se luzcan, baila y cuenta historias entre canciones. Por momentos uno se olvida de dónde viene y sobre qué está cantando. Eso sí, Dphrepaulezz se encarga de recordarlo cuando, antes de “A Boy Named Andrew”, relata cómo le dispararon a su hermano a quemarropa cuando tenía catorce años y él tuvo que limpiar la sangre mientras veía el agujero que la bala había dejado en su cabeza.

En poco más de hora y media, el cantante repasó The Last Days of Oakland y presentó  Please Don’t Be Dead casi completo. Hubo lugar para un bis con “Plastic Hamburgers” y “The Duffler” para cerrar la noche a todo volumen. Esto es Fantastic Negrito: un privilegiado con excelentes dotes musicales que supo renacer y transformar todas sus desgracias en canciones poderosas.