PINTÓ

Flogging Molly en Palermo Club

Corrió la cerveza y el punk celta, y la banda del irlandés Dave King prometió volver el año que viene.

“Where is the fuckin´ Guinness?”, fue el pedido casi desesperado del líder de la banda, que lo reiteró una y otra vez entre risas durante toda la noche. Claro, acostumbrado a tomar las mejores cervezas del mundo, tuvo que conformarse con una de producción argentina. Pero de todas formas, alzando bien alto una lata de la más conocida cerveza nacional, Dave King salió al escenario al frente de su banda, dispuesto a darlo todo en su primera visita a la Argentina. Algún refutador de leyendas dirá por ahí que las bandas se comportan de igual manera en cada país que pisan, pero uno lo nota en la cara, en las expresiones de los artistas y genuinamente King se mostró gratamente sorprendido por el público argento y prometió una pronta visita el año próximo.

Una batería que suena como una ráfaga de disparos de una ametralladora da comienzo a “(No more) Paddy´s Lament” y la maquinaria Flogging Molly se pone en acción para no parar durante los 100 minutos de show. La energía constante, el salto y la diversión es una marca registrada de esta banda de más de 20 años de vida. El irlandés King y sus secuaces americanos crecieron en plena ebullición del hardcore-punk californiano y en esa mezcla con la música celta nace esta banda que lejos está de ser un tributo a la música tradicional irlandesa, sino que toman sus elementos -instrumentos y estructuras musicales- para crear su repertorio propio, con el cual ya grabaron seis discos de estudio y tres en vivo.

“Drunken lullabies”, tercer tema de la lista, aumenta la temperatura en el ambiente y ya todo Palermo Club se contagió para dejarse llevar por el frenético ritmo de la canción y la imagen de King recorriendo el escenario con su rostro desquiciado, postal que se va a repetir durante todo el concierto. Cuando ves en vivo una banda como Flogging Molly, da la sensación de que no están trabajando, sino de que se están divirtiendo y que aman hacer lo que hacen, noche tras noche, una y otra vez.

La cerveza va corriendo, abajo y arriba del escenario y la lista ofrece distintos momentos de la carrera de la banda californiana, desde lo más viejo hasta su material más reciente de “Life is good”, editado en 2017, que vinieron a presentar en este show. El tema homónimo del disco, una alegre canción en ritmo de ska, fue dedicado por King a su madre -contó que falleció hace dos años- y un rato antes había dedicado “The spoken wheel” a su padre, a quien perdió siendo muy chico.

Para el falso final, eligieron un tridente implacable con la bellísima “If I ever leave this world alive” y las veloces “What´s left on the flag” y “Seven deadly sins”, las dos primeras de disco “Drunken lullabies” y la última de “Within a mile of home”. Para los bises hay un momento de homenajes a Aretha Franklin y Freddie Mercury en un mash up con “Crushed” y “Salty dog” es la despedida definitiva hasta -según palabras de King- el año próximo, ya que prometió volver para traer de nuevo su fusión punk celta a nuestro país. Esa fusión que da la sensación de haber sido inevitable, ya que pareciera ser que ese costado movido y alegre de la música irlandesa nació como adelantándose a su tiempo, decidido a esperar pacientemente que en el siglo XX una banda sume -a la instrumentación tradicional- una guitarra eléctrica, un bajo y una batería para salir a girar por el mundo. Flogging Molly es una de esas bandas.

Por Fernando Piscitelli