PINTÓ

Juana La Loca en The Roxy Live

A veces vuelvo a ser yo

Alrededor de la 1.30 del domingo 12, el Roxy Live se disfrazó de boliche noventoso y recibió a Juana La Loca en su escenario. A 20 años de la edición de Vida Modelo, disco emblemático que corrió la ruta del pop rock nacional y los llevó a telonear a (entre otros) Oasis, los de Rodrigo Martín abrieron un interrogante: ¿será lo mismo?

Por Clara Sirvén // Fotos: Gentileza Marisol Pastorini

Nunca es lo mismo y esta no fue la excepción. El Roxy sintió ese sacudón cuando el show comenzó con “Dame pasión”, de Casablanca (2005), incomodando de inmediato al espectador. ¿Por qué? Porque habían pasado 20 años. Para ellos, y para nosotros también.

“Boomerang” y “La Vida es un sueño” siguieron en la lista, con el público todavía un poco sin saber para dónde ir, hasta que “Sábado a la noche” despojó de todo límite al cantante y al resto de los asistentes: ahora sí, esto es Juana La Loca.

Los altibajos durante el show fueron varios aunque la intención nunca se fue: lista hitera, temas emotivos, visuales acordes, letras correctas, bailes memorables. Cerrando los ojos la magia estaba intacta: Rodrigo parece otra persona, pero suena exactamente igual. El resto de la banda mantiene el orden y compostura, y  en “Planeta” y “Paloma”, todo se acomoda en un círculo perfecto. Pero, ¿qué es lo que falta?

“Al filo de la noche”, “Cuando estoy vacío” y “Felicidad feliz” fueron el cierre de la primera parte del show, en la que tanto Juana La Loca como el público  necesitaron de tiempo para soltarse, para salir de la incomodidad de estar en el mismo lugar 20 años después.

Pero todo llega, y llegó Aitor Graña. El baterista que fue miembro fundador de JLL hasta 1997 (y un par de años después también), subió al escenario a armonizar todo lo que estaba sucediendo en el lugar: los músicos, Rodrigo y el público se zambulleron en el recuerdo de “Nunca Aprenderé”, primero de los 7 temas que Aitor tocó, relajado y feliz, en el tramo final del show.

“A veces vuelvo a ser yo”, “Hasta donde llegará”, “Angelical”, “Si pudieras olvidar”, “Ya no puedo esperar” y el himno “Vida Modelo” fueron los protagonistas del resto de la velada. Había 5 temas más pautados en lista y no se tocaron, quizá por internas, quizá porque el cierre impulsivo y arrebatado era la mejor manera de irse: bien arriba, con un Rodrigo feliz, una banda contenida, un Aitor con la cinta imaginaria de capitán, y con el público reconociéndose, pensando que 20 años no es nada, pensando: “a veces vuelvo a ser yo”.