PINTÓ

La Mississippi en el Estadio Luna Park: 30 años no es nada

Ricardo Tapia y los suyos celebraron sus primeras tres décadas como banda, en una noche llena de música y amigos invitados.

Por Fernando Piscitelli

Luna Park, 15 de noviembre; 21:30 hs. Las luces se apagan y… ¡un payador! aparece en el escenario para hacer un recorrido por la historia y la discografía de La Mississippi. Un comienzo más que simpático y gratamente sorpresivo para lo que será una noche de festejo entre amigos. Entra la banda con “Niño bien”, gran tema rescatado de Cara y ceca (1997) y pegadito suena el histórico “Matadero”, de su segundo disco Bagayo (1995). La treintena de canciones que sonaron en las casi tres horas de show repasó prácticamente toda la discografía de la banda. Y resalto el término canciones porque si bien arrancaron como una banda estrictamente de blues, se despegaron del término “Blues Band” en el ya nombrado Cara y ceca, disco en el cual comenzaron a experimentar y a abrir el abanico con géneros como el rock, algún toque de jazz y el uso de instrumentos poco convencionales en el blues como una flauta traversa en “San Cayetano”, tocada en el show por quien la grabó, el ex Mississippi “Zeta” Yeyati, histórico de la dupla de vientos que conformaban junto con Eduardo Introcaso. Claro que no fueron los únicos invitados a la fiesta; el desfile fue incesante. Y es destacable el dinamismo que tuvo el show pese a que prácticamente en cada tema cambiaba el invitado en cuestión. Un punto altísimo fue la llegada de Las Blacanblus al escenario; Viviana Scaliza, Déborah Dixon y Cristina Dall (quien pidió recordar a la fallecida Mona Fraiman). Las elegidas para este segmento no fueron casualidad: “Same old blues”, de Don Nix, que La Mississippi grabó con ellas mismas en Mbugi (1991) y “My babe”, de Willie Dixon, que Las Blacanblus grabaron en su primer disco Cuatro mujeres y un maldito piano (1994). La combinación de las voces de Ricardo Tapia con las damas bluseras hizo erizar la piel. ¿Se juntarán nuevamente Las Blacanblus? Ojalá suceda.

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Fotos: Gentileza Silvio Cornejo

“Los gustos hay que dárselos en vida”, repetía Tapia con el correr del show y de eso se trató parte de este festejo; “Azúcar amargo”, de Vox Dei, con el mismísimo Willy Quiroga en escena y varios homenajes a Pappo, que en el caso de “Desconfío” se sumó Valeria Lynch para aportar su potentísima voz, en la que fue una de las sorpresas de la noche. Claro que no faltaron invitados más usuales de ver en shows de La Mississippi como los guitarristas Miguel “Botafogo” Vilanova o Daniel Raffo, con quien hicieron “Caldonia”, clásico de blues grabado en el disco Classic (1995). El blues lento esa particularidad de generar clima -ya sea en un bar o en un estadio grande como el Luna Park- y da lugar a la zapada y la improvisación. Fue con las bellísimas “Tus amigos” y “Un poco más” donde se lució la histórica Fender Stratocaster color celeste de Gustavo Ginoi, compañero de Ricardo Tapia desde los comienzos en 1988 en Florencio Varela. Completan el grupo Claudio Cannavo en bajo, Juan Carlos Tordó en batería y Gastón Picazo en teclados.  Treinta años no se cumplen todos los días y La Mississippi tuvo el festejo que merecía; la llegada al Luna Park les imprime definitivamente su página de la historia del rock argentino. Treinta años poniendo el lomo y luchando contra todos los escollos que significan estar en una banda que no se mueve dentro del circuito comercial y que, como bien remarcó el frontman, showman y líder de la banda Ricardo Tapia, no se cierra un ciclo, sino que comienza una nueva etapa. Por muchos festejos más; salud.