PINTÓ

Lollapalooza 2018 Día 2: La actitud correcta

Liam Gallagher se destacó en una jornada marcada por los aires de divismo de Lana del Rey y The Killers, y la pose rock de Wiz Khalifa y Damas Gratis

“No les preocupa la forma en que estamos. En mi mente, mis sueños son reales. Ahora nos preocupa la forma en que me siento. Esta noche soy una estrella de rock and roll”.

“Porque si un negro corre dicen que ese robó, vamos a llevarlo preso que algo se afanó. Si un cheto lo hace, no, no. Ese pibe no robó”.

“Las putas aman mi cabello, pantalones cortos van con cualquier cosa que quiera usar, voy a entrar al boliche, a la mierda el dress code, yo y todos mis niggas fumando la mejor hierba”.

 

En la tarde noche de la segunda jornada del Lollapalooza 2018 los sueños e inquietudes de tres jóvenes de barrios bajos de Manchester, San Fernando y Dakota del Norte se cruzaron. Liam Gallagher, Pablo Lescano y Wiz Khalifa atravesaron infiernos familiares, depresiones y probaron todos los tipos de escapes posibles hasta lograr cruzar el puente para convertirse en estrellas del rock n roll, la cumbia y el rap, respectivamente. Y hoy están de pie, acá frente a nosotros en el Hipódromo de San Isidro, para demostrarnos de que están hechos. En los papeles Liam está fuera de Oasis, pero en los hechos más de la mitad del show estuvo compuesto por canciones del grupo que compartió con su hermano Noel. Es que a pesar de tener una banda ajustada y As You Were (su flamante debut solista) bajo el brazo, Gallagher decidió ir a lo seguro y desplegar lo mejor de su arsenal. Un gesto que fue tomado con agradecimiento por el público que coreó fuerte “Morning Glory”, “Some Might Say”, “Be Here Now” y “Wonderwall”, por ejemplo. “Buenos Aires, son el mejor público en el universo. Así que si entienden inglés, es en serio lo que les digo”, lanzó Liam mientras arreglaban una falla en la batería durante el momento del set en el que repasó lo más directo de su disco solista: “Wall of Glass”, “Greedy Soul”, “Bold”, “For What It’s Worth” y “You Better Run”. Para el cierre se guardó una tríada de Definitely Maybe, el álbum que en 1994 volvió a Oasis verdaderas estrellas del rock and roll: “Supersonic”, “Cigarettes & Alcohol” y “Live Forever”. Un rato después, en el Alternative, Wiz Khalifa rapeó sobre negros, porros, boliches, dientes de oro, más porros y más negros. “Estoy re fumado”, tiró en un momento porque, bueno, quizás no lo habíamos notado. Un baterista, un tecladista, un DJ y una pantalla en la que se alternaban imágenes con frases, fueron todo el adorno que necesitó lo más filoso de su lengua, la que lo transformó en uno de los indiscutidos referentes del rap actual. Mucho más temprano, en el escenario 2, Pablo Lescano desafió a todos los pronósticos y con sus Damas Gratis se llevó puesto al Lollapalooza. Su primera batalla fue contra el clima, que obligó a reestructurar la segunda jornada del festival con shows suspendidos y cambios de horarios. Una hora antes de lo estipulado el de San Fernando salió a tocar lo que le pintó. Y todos los negros (y los conchetos) con las manos arriba, una y otra vez, con canciones como “La picadura”, “Se te ve la tanga” y “Quieren bajarme”. La versión de “Quien se ha tomado todo el vino?”, clásico de La Mona Jimenez sonó a reivindicación de la música tropical. Es que el indiscutido Rey de la Cumbia Villera dio un gran paso en nombre del género y ahora nadie podrá negar quienes son los dueños del pabellón.

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(Galería de fotos: Facu Suárez)

Mientras Lescano, Khalifa y Gallagher cantaban sobre esquivar balas, hambre y falta de educación, en la otra vereda los White People Problems también se dieron cita en la segunda fecha del Lolla. Ahí está la preciosa Lana del Rey, con sus gestos bucólicos, su pose sensual, sus estudiados tics, su show fríamente calculado. Así a la hora de “Video Games” se sube a un columpio para cantar con su voz tan suave y aterciopelada, que te adormila con quirúrgica precisión. O en “White Mustang”, cuando se acostó boca abajo sobre el piano, mientras movia las patitas y el público gritaba como si no hubiera un mañana. O como cuando tras cantar “National Anthem” bajó con el mic entre las tetas a saludar a sus fans, con los que se sacó selfies y de quienes recibió cartas, carpetas y banderas como si fuera la puerta del hotel en el que está parando. Eso sí: los fotógrafos podían sacar sus fotos, pero desde el mangrullo. “Que ganas de fumarme un pucho”, lanzó. Rápidamente un solícito asistente cumplió su petición y le encendió un cigarrillo, mientras sonaban los primeros acordes de “Off to the Races”, con la que Lana dijo adiós. El cierre, con el show de The Killers, tampoco estuvo exento de los gestos estudiados. Brandon Flowers salió vestido de impecable negro primero, y de deslumbrante dorado después. Esta nueva versión de la banda de Las Vegas, con su cantante y Ronnie Vanucci Jr. como únicos miembros originales en gira, suena como un relojito y casi que logra camuflar el exceso de divismo de Brandon. “The Man” es la canción elegida para abrir y la que define el concepto de este reencarnación del grupo: un gigantesco símbolo masculino se destaca en la escenografía. ¿Será que ahora Flowers se hace llamar The Man? ¿Será por eso que el guitarrista Dave Keuning y el bajista Mark Stoermer no se suben más a un avión (ni a un micro, ni a un remis) con él para subirse a un escenario? Lo seguro es que en el reciente Wonderful, Wonderful, Flowers tomó definitivamente las riendas para exponer en letras sus problemas de pareja y la lucha contra la depresión y los ataques de pánico. Los hits de épocas pasadas fueron pasando uno a uno: “Somebody Told Me”, “Spaceman”, “Jenny Was a Friend of Mine”, “Smile Like You Mean It”… En “For Reasons Unknows” como sucedió hace unos días en Costa Rica, Flowers hizo subir a un pibe del público que tenía un cartel donde se ofrecía como baterista. Así fue como Agustin Benavides (músico sesionista que, entre sus trabajos, forma parte de la banda de cumbia pop Modo Avión) se subió a hacer lo suyo y la rompió. ¿Habrá temblado Ronnie Vanucci con este numerito, teniendo en cuenta que es el único que aun no sucumbió a la tiranía del cantante? “Tengo alma pero no soy un soldado”, entonó Flowers en “All These Things That I’ve Done”, en el cierre formal del show. ¿Habrá sido esa obsesión por proteger su alma la que llevó a que The Killers prohiba que los fotógrafos puedan trabajar como corresponde? Ese es el motivo por el cual en esta cobertura no hay fotos de la banda, del divo de Flowers, ni de su traje dorado, ese que salió a relucir en las últimas cuatro del del set: “The Calling”, “Bones”, “When You Were Young” y “Mr. Brightside”. Llegaron los fuegos artificiales, los papelitos de colores y, sin saberlo, el adiós al Lollapalooza Argentina 2018.

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(Galería de fotos: gentileza Lollapalooza)