PINTÓ

Mi Gran Noche

El último estreno de Alex de la Iglesia, bajo la lupa de Marianela Insua Escalante

Una desgracia, una oportunidad. Mi gran Noche arranca con una tragedia y ya nada volverá a ser normal. En realidad nada puede serlo en un Año Nuevo celebrado en octubre, con comensales contratados en una agencia de trabajo temporal, pollos de plástico y un ejército de desempleados dispuestos a todo.

Alex De La Iglesia dirige otra comedia de las que vas a recomendar hasta decir basta. Todo lo que puede pasar mientras se graba una gala en un set de la televisión española va a pasar. Y si hay gala, hay galán. En este caso “el hombre” es Alphonso, un pop star maduro en la piel de Raphael, que se lleva todos los aplausos y el asombro de aquellos que sólo lo conocían por “Escándalo”.
Después de una extraña incursión en el mundo de los hechizos con Las brujas de Zugarramurdi (2013), Alex retoma el ritmo de El crimen ferpecto (2004) y mete quinta a fondo con una seguidilla de situaciones teñidas de mala suerte, impericia y papel picado.
No te podés perder Mi gran noche por Alphonso (que es malísimo), por las groupies caza-semen (que son una locura), porque hay un manager argentino, porque Mario Casas es mejor que Chayanne, porque Hugo Silva y Carolina Bang son un fuego, y porque reírse a carcajadas es el mejor programa con aire acondicionado.