PINTÓ

Movistar FRI Music celebra a Sumo: ¿Y dónde estás vos?

Las Pelotas, Massacre, El Kuelgue y una nueva generación de artistas representada por Callate Mark, Francisca y Les Exploradores, Rocco Posca y Rey Hindú participaron de un festival con la premisa de homenajear a la banda de Luca Prodan.

En sus libros, donde cuenta su propia versión de la historia de Sumo, Roberto Pettinato rescata una historia alrededor de “El ojo blindado”, una de las canciones más punks de la banda. “Solos rabiosos y la lucha de Luca con su novia alemana que lo controlaba todo el tiempo y de hecho le había regalado un colgante que era un ojo al que Luca consideró blindado vaya uno a saber por qué”. Hoy, a casi 31 años de la desaparición fisica de Prodan, es un misterio lo que pasó con aquel colgante, pero aún más imposible de dilucidar es qué hubiera pensado el italiano de este festival en homenaje a la banda que creó. Si ese colgante-ojo de Gran Hermano realmente funcionara y Luca pudiera usarlo para ver este encuentro gratuito en el porteño cruce de Dorrego y Alcorta, ¿que opinaría de Germán Daffunchio, de las versiones en la voz de Piti Fernández y Walas, del desenfado con el que encararon sus canciones esta generación de artistas emergentes? Por lo pronto apretemos los dientes y miremos a los dementes, que en esta tarde-noche de sábado pasaron cosas.

Francisca y Les Exploradores

El primer gran acierto del festival es generar un espacio real de exposición para la nueva escena de artistas argentinos, representada bajo la bandera del sello Geiser. La otra parte de este tributo es un disco, producido por Sebastián Schachtel, en el que conviven Violeta Castllo, Diosque, UN y Viva Elástico, entre otres. Así es que a esta celebración la abrieron Rey Hindú y Rocco Posca, quienes calentaron el escenario para el primer gran plato fuerte del día: Francisca y Les Exploradores. El proyecto que lidera Fran Saglietti desplegó su material indie pop que encontró en Hermafrodita, el disco que sacó este año, la condensación justa de lo que insinuó en trabajos anteriores como Barbuda (2014) y Ra (2015). Desfachatados y arrolladores, sólo 20 minutos bastaron para arrancar una ovación en un público que en su mayoría no esperaba ser alcanzado por sus canciones. El golpe maestro fue una versión con base en “Estallando desde el óceano”, pero que pivoteó con las letras de “Mejor no hablar de ciertas cosas”, “Los viejos vinagres”, “Yo quiero a mi bandera” y “La Rubia Tarada”. Entre sintes, vocoders y pistolas de juguete, Fran le agradeció ¿irónicamente? a “Lucas”. El público no lo entendió y hubo algunos chiflidos y risas socarronas. La única mancha.

Callate Mark

Entre su nombre y la versión de “No acabes” con la que iniciaron su set se metieron a la gente rápido en el bolsillo. Florián Fernández Capello y los suyos demostraron con un rock más directo de qué están hechos. Con dos discos en su haber (Todo/Nada – 2017 y Balboa – 2014), los Callate Mark entendieron que había que tocar las canciones de Sumo y mecharon su propia cosecha con “Crua Chan” (donde incluyeron un pedacito de “Mañana en el Abasto”), “Mula plateada” y “Nextweek”. Papá Vicentico, gran admirador de Luca, no se dejó ver, pero si Mamá Valeria Bertucceli, quien siguió con atención a su hijo fumándose un puchito sentada en la tarima del mangrullo.

El Kuelgue

El jamón del medio: ni las primeras armas de los que abrieron el festival, ni las mochilas cansadas de los que cerraron el evento, en ese rango se movió la banda que lidera Julián Kartún. Eso se sintió en la forma en la que la gente acompañó canciones como “Por ahora”, la reciente “Jimena” y esa especie de clásicos que son “Bossa & People” y “Cristo es Marquitos di Palma”. El homenaje a Sumo llegó con “Debede” y “Los Viejos Vinagres”, los hits funkies y bailables, los que mejor podían quedarle a este grupo que siempre cumple. Kartun se permitió un tributo más a la figura de Luca. Sobre el final se calzó unos lentes rosados para el sol y realizó una performance en la que hizo referencias a las pastillas, Antonella Rocuzzo (?) y hasta metió un celebrado “El que no baila es Luis Majul”. Una delicatessen.

Massacre

Adivinen cuántas veces Walas dijo “un beso, tomá”. Sí, muchas. Pero entre tantos pensamientos random (las papeleras, las autoridades a las que mandó a cagar, la recomendación de “beber y cojer con moderación”, etc) bajó un mensaje mucho más claro sobre los tiempos que se viven en esta Argentina 2018: “Atravesando todas las crisis los argentinos somos a prueba de balas, con huevo, corazón y ovarios. Vamos a salir adelante se lo prometemos los Massacre y Luca Prodan”. Sea o no así, la banda de Walas se repartió canciones propias (“Te leo al revés”, “Plan B, Anhelo de satisfacción” y “La octava maravilla”, por ejemplo) con el tributo a Sumo. Sonaron “Estallando desde el óceano” (sí, otra vez), “Nextweek” (sí, otra vez) y “Crua Chan” (sí, otra vez). Por suerte la aparición del saxo de Sergio Rotman en “Heroin” fue un bálsamo entre tanta repetición. “Gracias a Luca por todo lo que nos dio, y eso que nosotros que le dimos tan poco” apuntó sabiamente Walas.

Las Pelotas

El cierre del festival quedó en las mejores manos posibles. Germán Daffunchio era el cuñado de Timmy McKern, el amigo del colegio escocés Gordonstoun que trajo a Luca a las sierras cordobesas, y el primer músico de acá en el que puso seriamente sus ojos. Las Pelotas, la banda que armaron Daffunchio, Alejandro Sokol y Alberto Superman Troglio tras la muerte de Prodan, fue en sus inicios la encargada de mantener vivo el legado de reggae y locura que creó Sumo. Pasó mucha agua bajo el puente, el Bocha ya no está y del reggae queda poco y nada, pero Las Peló sigue escribiendo páginas gloriosas en su historia a pesar de que en este 2018 no hubo mucho movimiento a nivel shows. Tal vez por eso tanto agite, tantas banderas (no solo del grupo sino que también de Callejeros, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y, a esta altura un clásico, la de Macri Gato con la tipografía de La Renga. “Desaparecido”, “¿Que podés dar?, “Ya no estás”, “Algún día será mejor”, “Blancanieves”, “Victimas del cielo”, “Cómo se curan las heridas” marcan el camino sonoro del show, con matices la etapa más contemplativa del grupo, la que lleva la voz líder de Daffunchio. El fantasma de Sokol merodea el escenario cuando Germán baila y aplaude, sin guitarra a la vista, en “Siempre estará”, pero también en el acto siguiente. “Me imagino que todos ustedes tienen un Movistar en la mano. A ver si lo prenden. Siempre soñé con decir esto”, apunta con cierta ironía el cantante antes de “Personalmente”. Sobre el cierre de la canción hará de las suyas al entonar “Movistarmente creo”. Se da vuelta, mira a su banda y les grita un “¡Lo hice!”. Todos ríen, como en las épocas en las que Sokol tiraba alguna de sus típicas maldades inocentes. El rock alla U2 vuelve en “Era” y “Hasta el fondo del río”, para desaparecer antes de los clásicos peloteros “Si supieras”, “Bombachitas rosas” y “Será”. “¿Vieron cómo es no? Para todos, todas y todes, esperando el milagro”, anunció Daffunchio, pero Gabriela Martinez lo corrige, la que viene es “Escondido bajo el brazo”. “Capitan América” y “Shine” fueron el falso final, la previa al esperado cierre con invitados sorpresa. “Las Pelotas se van y vienen los demás”, lanzó Germán y aumentó la expectativa. Y el público se quedó esperando el milagro, nomás. Encima por duplicado, porque al final nunca tocaron esa canción, y la lo que podía haber sido una reunión con los otros ex integrantes de Sumo (Divididos, Pettinato) no sucedió. El inicio de 60 minutos de Sumo x Las Pelotas fue con “Mañana en el Abasto”, acaso la gran perla de la noche. “Ojalá lo esté escuchando en algún lugar”, reflexionó el cantante, antes de hacer pasar al primer invitado: Piti Fernández. “Es un sueño cumplido”, afirmó el líder de Las Pastillas del Abuelo y también de Virna Lisi, un tributo a Sumo que integra junto a miembros de El Kuelgue, Locos de Nacimiento y El Atolón de Funafuti. La presencia de Piti también sirvió para representar, entre tanto indie, a una escena que reinvindica la figura de Luca: la del rock barrial. “Debede” y “Estallando desde el océano” (por enésima vez en la noche) fueron las primeras canciones en las que puso su cascada voz. Luego, sí, se produjo la aparición de un ex Sumo. Superman Troglio subió a las tablas y el vocalista pelotero lo llevó adelante para que se lleve una ovación. El baterista se sentó en el lugar de Gustavo Jove para hacer sonar los tambores en “No acabes”, “Yo quiero a mi bandera” (con Fran Saglietti como segunda voz), “No tan distintos (1989), “Fuck You” y “El ojo blindado (ambas con Walas). Y como un reflejo de aquella noche final de 20 de diciembre de 1987 en la que Luca dijo adiós sin saberlo en un semi vacío estadio de Los Andes de Lomas de Zamora, Las Pelotas arremetió otra vez con “Fuck You”, pero en esta ocasión con Jove de nuevo en su asiento.

 

La tristeza de una estrella muerta desde hace tiempo sobre la TV de trasnoche
La tristeza de disparar tu florecimiento
Y de hombres arrugados viejos en sus trajes de jornada laboral
Y teléfonos que suenan en habitaciones vacías

“Teléfonos sonando en habitaciones vacías” – Luca Prodan

(Foto: Gentileza Movistar Fri Music)