PINTÓ

Valle de Muñecas + Flopa en el Caras y Caretas 2037

Dos shows muy esperados que cumplieron con las expectativas y se sintieron como un solo gran momento musical.

Valle de Muñecas y Flopa se hicieron esperar. Además de arengar a su público durante las semanas anteriores con info, videos, notas y demás, el jueves avisaron que el show del viernes ¡se atrasó dos horas!. Es que a último momento se entregó el doctorado Honoris Causa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo a Evo Morales, y como la UMET tiene sede en el mismo edificio de Caras y Caretas 2037, el presidente boliviano terminó teloneando a los Esaín y compañía. Con retraso pero alegría, la cita comenzó alrededor de las 22.30 con Flopa al frente de su banda compuesta por Manza y Lulo, y Fede Ghazarossian, y una poderosa “Huecos” que hizo levantar el alma de todos los presentes. El alma sí, los pies no: el Caras y Caretas de la calle Sarmiento es con butacas y la obligación moral de quedarse sentado fue una constante en la noche. “Rabia”, “Días y ensueños”, “No queda más”, “Mi propia Marca”, la emperatriz del indie rock (pañuelo verde al tobillo, claro) repasó su historia y regaló versiones de su último trabajo, “Cinco finales para el mismo cuento”, EP que sacó hace no mucho y ya cala hondo en el espectro musical. “Sonajeros”, “Debajo del Album Blanco” y “Abrazo Impacto” de Flopa Manza Minimal pero con Flopa adelante, Manza al lado y sin Minimal, replantearon una nueva forma de tocar estas canciones. Una muy buena nueva forma, de hecho. Si había alguna duda de que el líder de Pez era necesario para estos temas, este show fue el que afirmó que ya no. Con la energía vibrante y el escenario caliente que Flopa dejó, minutos antes del ingreso de VdM, el organizador del Ciclo Rebeldes, Soñadores y Fugitivos, Eduardo Fábregat, agradeció a los presentes haciendo énfasis en la crisis económica que toca fuerte a los bolsillos de los consumidores de recitales.

Después de la presentación formal, Valle de Muñecas en su esplendor arrancó con “Sábados”, de su álbum “Días de Suerte”, y no paró. Los Esain, Fernando Blanco y Mariano López Gringauz encontraron cada uno su lugar en un escenario luminoso y amplio. De rigurosos jeans azules y remeras negras (¿uniforme o casualidad?) VdM tocó 20 temas sin respirar casi, sin parar. La descontractura general llegó en “La soledad no es una herida” y luego una lista completa, compacta y consistente movilizó y emocionó al teatro casi lleno y hasta obligó al público a moverse un poco en el asiento. “Es raro verlos a todos sentados” dijo Manza. Para nosotros también. Los puntos altos del show fueron muchos y la variación de las canciones también: “Invisibles” de su más reciente Punk, “Trampas” y “Dejadez” con Flopa en el escenario, de Flopa Manza Minimal, “Tormentas” de Folk (2007), VdM no escatimó en hits ni en épocas. Como nos había adelantado Manza en esta entrevista, la lista atravesó toda su historia y conformó al fan de cualquier época.

 Entre el apuro y la adrenalina, no hubo espacios en blanco casi entre tema y tema, así como no hay tampoco necesidad de ellos. Un bloque como banda y como identidad, Valle de Muñecas dio todo lo que había prometido y más. La ejecución cuasi perfecta de los músicos, la elección acertada de los temas a tocar, las ganas de mostrarse a sí mismos todo lo que pueden hacer. Sus 15 años se festejaron con emoción y profesionalismo. La solemnidad del lugar puede haber cooperado en la atención al detalle, pero el alma de VdM siempre está bailando y haciendo lío: no hay final, ni chance de frenar.

Foto: Gentileza Giselle Hidalgo