Palito Ortega, el autor de su alegría

¿Qué tienen en común Charly García, Miranda!, Lali Espósito e Iván Noble? Que todos ellos, al igual que millones de argentinos, han cantado y siguen cantando clásicos del cancionero popular como “La felicidad”, “Qué suerte” o “Viva la vida”. Los une la música y la admiración por el muchacho que se fue de Lules, Tucumán -con apenas 15 años y una guitarra- y conquistó Latinoamérica con su carisma de chico triste que entona canciones alegres.

El último martes, CAPIF homenajeó a Palito Ortega en una noche titulada “Un muchacho como él”. Allí sonaron 14 canciones emblemáticas de su repertorio. Este artista denominado “El rey” lleva 44 discos grabados, 32 películas en las que participó, otras tantas que dirigió y otras a las que les puso música. Por eso esta semana, en el Centro Cultural Kirchner, Charly García desplegó su magia en el teclado para acompañarlo junto a Juanse, Miranda!, sus hijos Rosario y Emanuel, su ex yerno Iván Noble y Lali Espósito, entre otros. Porque Palito es un icono y con más de siete décadas de vida, sigue dando cátedra arriba del escenario.

Además de los colegas, los amigos, y la gente de la industria discográfica, a Palito lo acompañó su familia, pilar fundamental de su carrera. Con Evangelina Salazar se conocieron filmando “Mi primera novia” en 1965 y nunca más se separaron.  Tuvieron seis hijos (Martín, Julieta, Sebastián, Emanuel, Luis y Rosario) e hicieron de su familia, un refugio ante cualquier adversidad. Su sobrina Maite Salazar es productora audiovisual y aunque está lejos de los flashes, estuvo cerca de su tío el martes pasado, así cuenta en Soy Rock por qué Ramón “Palito” Ortega sigue siendo El Rey.

“Lo que lo diferencia a mi tío del resto es tan simple como la historia que tiene. No sé si muchas personas saben en profundidad de dónde vino y adónde llegó. Él se fue con la guitarra de Tucumán, siendo muy chiquito, y sus amigos le dijeron ´llevate en el estuche de la guitarra muchos panes porque te vas a cagar de hambre´. Y cuando él lo cuenta no lo hace victimizándose, él lo contó en el homenaje entre risas. ¡A esos amigos yo hoy les haría fuck you! Pero él tiene cero rencor por esas personas que lo tiraron abajo, que le dijeron que era un ´sin talento´. Él vivió una pobreza de andar descalzo, de no comer por días, y no sé si tenemos acá en la Argentina a un artista que haya pasado por procesos tan distintos: de esa niñez humilde en Tucumán, a lustrar botas cantando en Buenos Aires, a entrar a grabar un disco. Mi tío no pudo terminar el colegio de chico, recién pudo hacerlo de grande, pero aprendió a tocar varios instrumentos, en especial la batería que es con lo que empezó. Luego llega la fama con el Club del Clan, las películas, se lanzó como cantautor, conoció a mi tía, se casó, dirigió cine, se dedicó a la política, llegó a gobernador de su provincia, aprendió inglés. ¡Es una persona súper positiva! Él ayer dijo muy claramente: ´Mi vida es alegría´. Hizo de su vida una canción alegre. Sin una súper voz, ¡sin las redes sociales! Él de nada, hizo todo. De los temas que hizo en el homenaje me quedo con ´Autorretrato´. Esa canción la escribió un día de su cumpleaños y es el resumen de las cosas que lo distinguen a mi tío: ´No me arrepiento de mi ayer, lo que sufrí ya lo olvidé, soy el autor de mi alegría´. Las canciones de mi tío te levantan todo. Ha cantado en el casamiento de mi hermana, las Navidades en familia cantando con Charly. Anoche me gustó mucho verlo con Iván porque es el ex marido de mi prima, quien le dio un nieto, y habla también del cariño que se tienen mutuamente. Viniendo de un palo tan distinto, como Charly. ¿Quién se iba a imaginar veinte años atrás que Charly iba a terminar siendo tan amigo de mi tío? ¡Son la antítesis! Un cantor popular al lado de un músico de rock. A mi tío se lo separaba del rock, aunque él intentaba copiar el estilo del rock norteamericano. Charly  le retribuye con mucho amor todo lo que mi tío ha hecho por él. También me encantó Lali que se comió el escenario, lo sacó a bailar, hizo chistes, una nueva generación que se suma. Y Elena Roger estuvo genial porque cantó un tema que hizo mi tío con letra de María Elena Walsh que se llama ´Cuidado con las alturas´. En el caso de mis primos, todos tienen una veta artística muy fuerte. Rosario y Emanuel son músicos y Emanuel, sobre todo, tiene sus mismos gestos cuando canta, cuando se mueve. Les gustan los mismos artistas. Rosario heredó la versatilidad, que puede cantar con Entre Ríos o hacer los coros de Charly, ella se adapta. Para nosotros Palito es Ramón, mi tío fue muy generoso con mi familia. Él a mi abuela Chocha (la mamá de Evangelina y de mi papá) la quiso como una madre y estuvo hasta el último día con ella. Con mi papá (su cuñado) también siempre fue muy cercano, tienen muchos gustos en común. Con mi tío tengo los mejores recuerdos, es un gran contador de anécdotas, de chistes, ¡y es un gran asador! En nuestras fiestas es muy común montar un escenario y que se arme un show con mis sobrinos tocando, cantando, que caigan el Zorrito, Charly o Iván Noble.  Somos muy fans de Ramón.  Yo también soy muy fan de Frank Sinatra y las anécdotas que cuenta mi tío con él son alucinantes. Ellos se hicieron amigos cuando mi tío lo trajo a la Argentina, el negocio salió mal, mi tío se terminó yendo con su familia a vivir a Estados Unidos, y el que lo ayudó allá fue Sinatra. Mi tío es un gran ejemplo de vida, sus historias son como una charla TED, todo lo que cuenta es muy inspiracional porque todo lo que ha hecho fue sin escuchar a los que decían que no podía. Es pura perseverancia. Creo que es una gran historia para que trascienda y les muestre a los chicos que tienen sueños y se deprimen que si él pudo, todos pueden. Es el mejor ejemplo de que cuando querés, podés.”

Mirá el video de “Popotitos”, en vivo, por Palito Ortega, Charly García y Juanse, el martes pasado en el CCK.

Imagen y video: Gentileza CAPIF y Sony Music Argentina

 

5 momentos en la historia de Cielo Razzo

Pablo Pino (voz), Diego Almirón (guitarra y coros), Fernando Aime (Guitarra), Javier Robledo (batería y Coros) y Cristian “Narvy” Narváez (Bajo) llevan un cuarto de siglo en la ruta del rock y pronto lanzarán un nuevo CD+DVD grabado en vivo, el pasado 8 de abril, en el Luna Park. Desde Rosario, y para todo el país, Cielo Razzo celebra este nuevo aniversario y sigue presentando Tierra Nueva -su último disco hasta la fecha- este sábado en el Teatro Sala Ópera de La Plata. Pero antes, Narvy selecciona 5 momentos que quedaron grabados en la carrera de la banda.

1. Los comienzos con Nano ensayando en la terrraza de Narvy (1992/93). Los dos solos muertos de frío a las 6 de la tarde, en pleno invierno con los dedos congelados que no podíamos ni tocar, pero con todo el sueño y la ilusión por delante.

2. Cuando tocamos en Cemento (2003). El primer show de Buenos Aires que tenía el peso de la mística y de la historia. La incertidumbre y los nervios y verlo lleno fué como empezar a jugar en primera.

3. El primer Obras (2005). Primer show de estadio masivo y con filmación de CD/DVD en vivo. La satisfacción de llenar un estadio importante, con mística e historia. Y la certeza de saber que lo que uno siente se refleja en la gente y acompaña.

4. Haber sido soporte de Guns N´ Roses en el Estadio Rosario Central (2016). Ser teloneros de la última gran banda de rock que dio la música mundial y además -personalmente- ser fanático de ellos y nada menos que en nuestra propia ciudad y en Gigante de Arroyito… Fue una de esas noches en las que no podés dormir de tanto que te elevó la situación. Felicidad y adrenalina a full.

5. El último Luna Park. 25 años de banda. 25 años de ser familia. Peleas, discusiones, entredichos. Pero la hermandad y la convicción nos depositó en esa noche mágica que también se verá reflejada en CD/DVD en vivo. Dos décadas y media de esfuerzo y amor confluyen en un recinto plagado de historia… Y somos parte de ella.

 

Cielo Razzo toca este sábado 12 de mayo a las 19 en el Teatro Sala Opera, de La Plata, a las 19. Comprá entradas con 30% de descuento ¡y sin service charge! en Club SR haciendo click aquí. Es una promo con cupo limitado.

 

Un libro, 5 rockeras

El primer interrogante que surge es: ¿Por qué creen estos dos hombres que pueden rescatar “la palabra de la mujer en el rock”? Uno de los coautores, Emiliano Scaricaciottoli, responde. “Sólo nos valemos de esas palabras para producir literatura. Las palabras, en tanto testimonios, son sustanciales, pero si no hay proceso literario de fondo que permita ficcionalizar ese encuentro, no sirve. Quizás, en ese sentido, como decía un gran maestro que tuvimos con Mauro (Petrillo, coautor), Nicolás Rosa, el autor que mejor retrató el deseo en las mujeres fue Flaubert. Y no escuchamos demasiadas quejas al respecto. En todo caso, discutámoslo; pero tampoco nuestro objetivo era ´retratar´, tan solo hacer eso que nos sale más o menos bien: escribir. La crónica literaria o el ensayo son soportes de escritura que se amalgaman muy bien con la serie del rock. Nuestra escritura no intenta visibilizar nada, tan solo compartir pulsiones. Ninguna de estas artistas necesita de nuestra escritura para que su arte exista y viceversa”.
Las cosas que te digo, no repitas jamás es un libro que consta de cinco crónicas literarias a partir de los encuentros con cada artista. Scaricaciottoli aclara que no son entrevistas, sino conversaciones y que entonces, “el proceso de escritura nace y se funda en esas conversaciones”. Las protagonistas de esos encuentros llevados al papel son: Juana Chang, Lula Bertoldi, Silvina Harris, Lu Noise y Paula Maffía.

-¿Por qué ellas?

En un primer momento, habíamos pensado una constelación de voces y de enunciaciones (en el sentido literario) femeninas que recortaba transversalmente la historia del rock argentino. Pero luego del primer encuentro con Juana Chang, observamos una necesidad: recortar lo contemporáneo, lo que emerge, lo que circula del 2001 para acá. En el 2001, la crisis política de nuestro país permitió el desmoronamiento de muchas referencias, lo cual es fabuloso. Para nosotros, las nuevas expresiones dentro del rock son vitales para pensar un nuevo mapa del rock argentino, para reescribirlo. Y un mapa, desde ya, sumamente caprichoso y arbitrario. Tratamos de elegir a cinco artistas que circulen en distintos circuitos y registros.

-¿Cuánto se involucraron estas artistas en el proceso generador del libro?

Se involucraron totalmente. La predisposición fue genial. Sabían desde un comienzo que las conversaciones no tenían como resultado una transcripción periodística, que no buscábamos únicamente testimonios. Sencillamente, porque es algo que ya se hizo y que se hace. Y no somos periodistas. En ese sentido, la predisposición de las cinco para recibirnos y para permitirnos intervenir sus espacios (universidades, hogares, bares, etcétera) desde lo visual, fue total.

-¿Creés que hubo cambios en la última generación de artistas femeninas?

Sí, observamos que hay un lugar, un espacio que se ganó. El rock fue y es (aún hoy, con tantas batallas ganadas) machista ontológicamente. Ello no invalida el surgimiento de otras voces, entre ellas, las voces femeninas que no quedan estereotipadas y atrapadas en el carnet de la “corista”, de la “minita de…”, pensando en uno de los casos más conocidos: Patricia Sosa en el BA Rock ´82, por ejemplo. Esos prejuicios y esas máximas ideológicas se van, de a poco, desdibujando. ¡Ojo! También nos interesa pensar en enunciaciones masculinas sobre cuerpos y voces femeninas. Pero esa es otra historia. En este caso, creemos que las cinco artistas que entrevistamos son excelentes ejemplos para pensar no solo nuevas voces sino también una nueva forma de circular en el rock.

-¿Cuál es tu relación con el mundo de la literatura, por un lado, y con el del rock por el otro?

En el 2014 sacamos con Oscar Blanco un libro que tuvo cinco años de producción: Las letras de rock en la Argentina. De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia (1983-2001). Para nosotros fue un triunfo porque impusimos en un ámbito tan conservador (y tan oportunista) como el de la universidad un objeto de estudio- bastardeado o regalado a la sociología y al periodismo especializado- que siempre tuvo un estatuto literario, ficcional. El rock es, claramente, un fenómeno que maneja muchos códigos. El código de la letra es específico y debe tener un tratamiento que vaya más allá de su historia o de sus historias. Lo que nosotros llamamos “sociodismo” no hizo otra cosa más que mirar al rock como un pretérito pero con un afán verticalista: el de taxonomizarlo y clasificarlo. No, a nosotros nos interesa el rock como una discontinuidad. Y esa inestabilidad-en nuestro caso, ubicada en las letras, nos permitió escribir y pensar en el lenguaje del rock o, mejor aún, el rock dialogando con otros lenguajes.

 

Las cosas que te digo, no repitas jamás se presenta hoy a las 18.30 en el stand Nº 1500, del Pabellón Amarillo, de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

 

El Festival Nuestro en ocho momentos: Somos como somos

La Beriso: Mano a mano

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El mejor elogio que puede hacerse a Rolo Sartorio y su banda de rock es que, como todo lo que es definitivamente popular, es imposible ser indiferente a ellos. Ya sea amuchado frente a la valla llorando cuando suena “Mañana”, el tema con el que abrieron su set, o a lo más alejado posible del escenario haciendo comentarios sobre la forma de cantar del vocalista o las influencias en su sonido, todo aquel que haya pisado Tecnópolis ayer centró sus miradas en el grupo más convocante de la jornada. No es algo nuevo para La Beriso: hace 20 años que no escuchan y siguen para adelante, sin perderse en las críticas despiadadas ni en los cantos de sirenas. Sobre el final de una lista que tuvo 22 canciones, Rolo soltó un poco de más la lengua, para goce de fans y detractores. “Me chupa un huevo si está confirmado o no, el 24 de noviembre tocamos en el Estadio de Vélez”, anunció a boca de jarro el vocalista. Inmediatamente después, antes de las líneas finales de “Traicionero” lanzó: “Si van a hacer la olla (en referencia al momento previo al que se desata el pogo) tengan cuidado, qué hay mujeres y niños. Respétense. Nosotros hicimos que la familia vuelva a los shows de rock. Hoy la revolución no es cortar calles, no es tirar piedras, eso quedó en los ’70, hoy la revolución es el respeto”. Aplausos y silbidos repartidos, por igual, hasta el final.

Dancing Mood & Nonpalidece: Postre reggae

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Las buenas vibras surgían del escenario Churro y ya no había dudas, Dancing Mood abría su set para una multitud de fieles en busca de un poco de dulzura para sus oídos. En la noche húmeda, Hugo Lobo despertó el baile con su combo de ska jazz, marca registrada que este año cumple 18. La mayoría de edad vino con el reconocimiento y la nominación a los Premios Gardel como Mejor Álbum de Reggae y música urbana por On The Good Road. Aunque el premio por fidelidad del público rockero ya se lo ganaron. “Vengan en paz”, arengó amorosamente Néstor Ramljak desde el escenario principal. El final del Festival Nuestro estaba en manos de Nonpalidece y el líder de esta banda referente del reggae argentino abrió su música y su corazón a un Tecnópolis colmado. El grupo ya lleva más de dos décadas en los escenarios y, recién llegados de Perú, desplegaron su set de canciones que se extendió más allá de la media noche. Nonpalidece y Dancing Mood, dos bandas consagradas que se superan año a año demostrando que el reggae en la Argentina es mucho más que puro humo.

Ratones Paranoicos: Banda en fuga

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1, 2, 3… ¡va! Cuando los Ratones Paranoicos empiezan a tocar, el rock and roll está de fiesta. Puede que estén en su mejor momento musical, puede que sean la mejor banda de su estilo en la Argentina (como se autoproclaman en la recién estrenada “Los verdaderos”) y puede que el de anoche haya sido el último show de este revival que comenzó ocho meses atrás. El Festival Nuestro pudo haber sido la última excusa de Juanse y los suyos para dar una clase magistral de rock en un escenario. En horario central, de frente a un mar de banderas y de corazones en llamas, los Ratones hicieron lo suyo y, obvio, la rompieron. “Isabel”, “Cowboy”, “Enlace”, sonaron como nunca y como siempre, coreados de principio a fin por familias enteras. Desde que volvieron a reunirse, los Paranoicos se han ocupado de hacer saber (a través de su música) que son inoxidables y que sus hits atraviesan indemnes todas las épocas. Esta etapa bonus track quizá esté llegando a su fin, ¿conocerán las próximas generaciones a una banda tan potente en vivo? Solo Juanse, Roy, Pablo Memi y Sarcófago tienen la respuesta. En medio de tantas dudas, lo cierto es que aquellos que pudieron verlos y oírlos en Tecnópolis, se llevaron puesta una noche para el recuerdo.

El Kuelgue: Sin parangón

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Al hueso. Así fue el arranque del set de El Kuelgue en el Nuestro. “Circunvalación”, “La fama” y “En avenidas”, acaso tres de los hits más relevantes que consiguieron hasta el momento fue el comienzo perfecto para un show esperadísimo. Y para la banda que lidera el multifacético Julián Kartún tampoco fue un recital más, ya que vino con una yapa inesperada: el anuncio de un mojón fundamental para su carrera, como será su llegada al Estadio Obras el próximo 4 de agosto. Esa felicidad que se percibió desde el escenario al momento de contar la noticia se trasladó de inmediato al público, que festejó la confirmación del crecimiento de su banda como un festejo propio. “Dele tiempo” se vio resignificada antes del final con “Cariño reptil” y “Cristo es Marquitos di Palma”. Además de Obras se vienen nuevas canciones, justo en el momento en que El Kuelgue pega un hermoso estirón.

Onda Vaga y Perotá Chingó: De Cabo Polonio para el mundo

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Las playas de Uruguay fueron la tierra fértil para que crezcan dos proyectos con personajes distintos pero parecidos. Allá, del otro lado del charco, con un entorno natural imponente, sin electricidad, pero con ganas de estar conectados a nuevas sensaciones, los integrantes de Onda Vaga y las Perota Chingó llegaron como amigos y volvieron con canciones. Los primeros abrieron el juego en 2007, en plena ebullición del neo hippie porteño, mientras que las segundas comenzaron ya con el camino allanado en 2011. Allí cada agrupación juntó sus voces y sus instrumentos acústicos, para que Internet (MySpace en el caso de OV, YouTube para las PC) haga el resto. Ayer, en Tecnópolis, se juntaron sobre un escenario por un ratito. Fue a mitad del set de los Vaga, cuando ya hacía rato las Chingó habían desplegado en ese mismo lugar composiciones como “Aguacero” y “Ríe chinito”. Los Onda Vaga, por su parte, repasaron su historia en diez canciones, desde el iniciatico Fuerte y caliente hasta el más reciente IV. Una cumbre para el recuerdo.

Eruca Sativa y Sol Pereyra: una alianza sonora y sorora

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No eran las cinco de la tarde y una de las bandas más importantes de la jornada ya había dado el golpe. Eruca Sativa, ese trío que integran Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera pegó fuerte con temas como “Japón” , “Armas gemelas” y “Magooo”. La lluvia que amenazaba por aguar la fiesta se guardó ante tanto despliegue escénico. Y más aun después de que a Eruca se sume Sol Pereyra, para poner su voz y trompeta en su “Vamos, dale” y en “El balcón” de ES. El encuentro no fue casualidad: la cordobesa (y ahora expatriada en México) Sol era parte de Los Cocineros, mientras lxs Eruca Sativa daban sus primeros pasos en la provincia meditarránea, primer lugar del país en recibir masivamente su música. Algunos años después esos días de ansiedad e incertidumbre quedaron atrás. Ahora es su tiempo.

La Maruja: Arriba el mestizaje

Este grupo integrado en Málaga por un uruguayo, tres argentinos, un venezolano y dos españoles dio en el Festival Nuestro sus primeros pasos fuertes en el país. Ska, reggae, rock y alguito de punk conforman el ADN musical de La Maruja y Otras Hierbas, el mismo que desplegaron en las diez canciones que conformaron su set. “Un paseo interminable”, “Amigo”, “El día del juicio final” son un perfecto muestrario de ese sonido. Pero lo más festejado fue el momento en el que pegaron “El gigante” con “Bella Ciao”, ese himno anti fascista que hoy en día se puso de moda con La Casa de Papel, la exitosa serie española. Y como Tokyo, Río, Berlín y Nairobi, esta banda multinacional también cometió un atraco que nunca olvidarán: los aplausos sinceros del público en el final.

Trap argentino: el sexto escalón

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La filosofía sobre la que está basada el Festival Nuestro es la premisa de abrir el juego musical sin prejuicios ni preconceptos. En ese viaje es que además de artistas reconocidos de rock, reggae, ska y otras yerbas, haya espacio para otras formas de cultura. Y ahí es donde entra el Escenario Urbano. En esta cuarta edición reinó el trap, ese género que si bien nació en Estados Unidos, encontró en Argentina un caldo de cultivo como en ninguna otra parte del mundo. Sin Duki, NeoPistea o Khea, exponentes del estilo con millones de reproducciones en línea, pero con XXL Irione, Mala Junta, Maikel Delacalle y Dak1llah como referentes, el escenario quedó chico ante la masa de público que llegó con expectativas y ganas de escuchar lenguas filosas. Más temprano, Emanero, con un estilo de rapeo más clásico lanzaba aquello de que “Tengo mas tiempo que muchos, tengo mas años que varios. Vos cumpliste 18 y yo tengo 15 años rompiendo escenarios”, en “Nos vemos en Disney”. No sabemos quien recogió el guante, aunque seguro no fue El As!, quien cometió el peor de los pecados para un freestyler: se bajó del escenario antes de subirse al combate dialéctico. ¿Se habrán ganado un espacio más grande para la próxima edición?

Textos: Leo Ros y Marianela Insua Escalante

Fotos: Emma Distilo, salvo Sol Pereyra, Perotá Chingó, La Maruja y la galería de Trap, Gentileza Festival Nuestro

Fito Páez en el Luna Park: Resumen Porteño

Una noche que duró tres años. En 2015 Fito Páez visitó el Centro de Integración Monteagudo, en Parque Patricios, Ciudad de Buenos Aires, un refugio para la gente que no tiene a nadie. Allí fue a cantar con su piano, para una platea compuesta por personas en situación de calle, donde se les da techo, comida y asistencia psicológica. Un cartel escrito con dolor que decía “La calle no es un buen lugar para vivir, mucho menos para morir” fue el detonante para el nacimiento de “La Ciudad Liberada”, una canción que a la postre también le daría título al nuevo disco del rosarino, editado en 2017. El concepto no quedó solo en una frase bonita que inspiró una canción. Evidentemente a Páez esa visita al Monteagudo lo excedió, y a todas esas emociones las transformó en su álbum más contundente desde Circo beat (1994). Es que para cuando Fito ingresó por primera vez al refugio, su carrera había entrado en una vóragine de discos tibios, incoloros, en ese lustro previo en el que editó Confiá (2010), Canciones para aliens (2011), El sacrificio, Dreaming Rosario y Yo te amo (todos de 2013), Rock and Roll Revolution (2014) y Locura total (2015). Entonces, como si fuera una especie de demoníaco pacto consigo mismo, Páez salió de allí con el tiempo detenido en sus manos. Eso se sintió también anoche en el escenario del Luna Park.

La intro de “Ciudad de pobres corazones” decanta en “La ciudad liberada” y pone en perspectiva 30 años de su vida, desde ese puñado de canciones llenas de dolor por el brutal asesinato de su abuela y su tía hasta esta última, donde pide que a los pibes no les metan más balas. Algo que podría sonar contradictorio en cualquier otro artista en él no resiste análisis: Fito Páez está hecho de plomo. El altruísmo es el metamensaje que domina su nueva obra, entonces en ese plan entra “Aleluya al Sol”, una sagaz lectura de época en las que las banderas feministas están enarboladas en lo más alto, igual que los pañuelos verdes que piden por el aborto seguro, gratuito y legal en las muñecas de las mujeres que cantan fuerte “que no haya ni una menos”. Y su compromiso con la causa no termina allí, ya que para estas fechas en el Luna Park el músico pidió que los asistentes lleven donaciones no sólo para el Monteagudo sino también para el Centro de Integración Frida, un espacio similar destinado a mujeres en situación de vulnerabilidad social. Inmediatamente pega con “Wo Wo Wo”, esa composición en la que otra vez aparece, por duplicado, la generosidad del rosarino. Primero porque compartió los créditos del track con Pity Álvarez, luego de que, según él, el de Villa Lugano le dicte una melodía entre sueños: “Pity puesto Rey de Corazones va dictándome canciones que atraviesan dimensiones hasta el centro del amor”. Y luego por el espacio que le da a Fabiana Cantilo, a quien presenta como “nuestra eterna princesa cósmica”. En esta ocasión el tiempo parece detenerse en una relación de amor (de pareja primero y de amistad después) que dura ya 35 años. No importa que arriba en las pantallas Fito se bese apasionadamente con Eugenia Kolodziej, su novia de 27, la que canta “Tu vida mi vida” abajo con él, para toda esta gente, es Fabi.

Si de relaciones hablamos es necesario volver sobre Buenos Aires y el rosarino. ¿Cuántas de sus canciones están dedicadas expresa o implícitamente a la Reina del Plata? Con el correr de los años el músico fue afinando el lápiz, calmando sus formas y encontrando las palabras justas para describir lo que siente por los porteños. Así pasó de declarar que le daba asco la mitad de la ciudad cuando Mauricio Macri fue reelegido por el 64% de los votos como Jefe de Gobierno en 2011, a cantar “Yo soy más fuerte de lo que pensabas, y vos seguís con tu corrección política. Somos la banda que cuida a las chicas, de los ataques de los gorilas”. Las chicas también son Cantilo y Julieta Rada, quienes se lucen a su lado en “Dos días en la vida” donde juegan a ser Thelma y Louise agarradas de las manos y enfrentando a tiros a los hombres malos. Precisamente Rada junto al pirotécnico guitarrista Juani Agüero son las brillantes incorporaciones a la “banda amateur” que encontró Páez con el preciso baterista Gastón Baremberg; el bajista, tecladista y director musical Diego Olivero y el tecladista y guitarrista Juan Absatz. El Fito altruista vuelve a corporizarse cuando presenta con loas a Coki Debernardi: “Es uno de los artistas más grandes de nuestro país, una gema escondida”, exagera y sale del escenario, prestandole a su coterranéo la banda para tocar “Medallita”. Un gesto que recordó a los días en que Juan Carlos Baglietto y Charly García hicieron (cada uno a su manera) lo mismo con él. Coki se queda para “Polaroid de locura ordinaria” y se va antes de una ráfaga de La Ciudad Liberada: la cruda “Navidad Negra”, la angelada “Plegaria”, la ácida “Se terminó” (con el detalle de que Fabi Cantilo, la prima de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, mete coros entre frases del tipo “cambiar por cambiar nomás no resultó”) y la instrumental “5778”, en la que Fito ofició de director de orquesta en un delicado duelo de teclados entre Olivero y Absatz.

“Que alucinante man”, lanza eufórico entre “Tumbas de la gloria” (que lo agarra vestido con una campera de cuero similar a la del video filmado en 1993) y la exquisita “La Mujer Torso y el Hombre Cola de Ameba”, una historia de amor posmoderna en la que pone a prueba su gran momento vocal. ¿Será el pacto otra vez? ¿O solo que está hecho de plomo? La Ciudad Liberada se retira con “Islamabad”, una versión actualizada de “Tráfico por Katmandú”, en la que el rosarino se ve rodeado de seis figuras femeninas ataviadas con burkas, esa vestimenta obligatoria para las mujeres en algunos países de Medio Oriente, que impide que se vea otra parte del cuerpo que no sean los ojos. En el climax de la canción, los trajes vuelan y la liberación sexual se hace presente en esos cuerpos andróginos semidesnudos. “Gracias chicas, chicos, lo que sean. Gracias”, lxs saluda Fito. Se acerca el final. “Circo Beat” y “Brillante sobre el mic” le dan paso, ahora sí, a “Ciudad de pobres corazones” y de alguna manera cerrar el círculo conceptual del show antes de los bises. “A rodar mi vida” fue el entremés antes del momento más mágico de la noche. La banda se retira y Fito vuelve solo con una idea entre manos. Inspirado por lo que sucedió cuando cantó “La Mujer Torso y el Hombre Cola de Ameba”, propone a los espectadores que lo acompañen en un deseo: cantar a capela (¡sin micrófono!) “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. El estadio enmudece cómplice durante los tres minutos del tema y estalla en un estruendoso y energético aplauso. ¿Puede haber más de un artista después de semejante acto de entrega vocal? Para esta versión de Fito sí, y más si lo que va a sonar es “Dar es dar”, el himno que lleva al altruísmo como bandera. “Gracias por dejarme vivir en sus corazones hasta el día de hoy, es uno de los valores más preciados de mi vida”, sentencia después de “Mariposa Tecnicolor”. La filantropía y el porteñismo protagonizan también los bises finales, del “Es lo único que te pido al menos hoy” y “Que si me das alegría estoy mejor” de “Y dale alegría a mi corazón” al “Ey que te pasa, Buenos Aires, es con vos” de “El diablo en tu corazón”. Al final ambos conceptos explicítamente sellaron todo todo con un beso, el del frágil anciano en situación de calle y la decidida mujer embarazada, último de la cadena que cierra el video de la canción, esa en la que en 2000 Fito reprodujo el clima de una época que no dista mucho de ésta, en la que seguimos queriendo que el amor venza al odio.  Buenas noches Buenos Aires, la ciudad liberada.

Foto: Ph Jorge Tieghi (gentileza JA! Comunicación)

Diez artistas del Festival Nuestro que no te podes perder

Se viene una nueva edición del Festival Nuestro, este 5 de mayo en Tecnópolis. Los artistas que encabezan el encuentro son La Beriso, Ratones Paranoicos, Eruca Sativa, El Kuelgue, Onda Vaga, Los Huayras, Perota Chingó, Nonpalidece, Dancing Mood, Emanero, Rocco Posca, El Bordo y Malajunta. Pero la lista no termina allí, ya que hay un montón de propuestas artísticas alternativas, que dan forma a la esencia multicultural, de integración y tolerancia, que tiene el evento. Por eso hay cuatro escenarios, cada uno con una impronta distintiva: Rock, Churro (donde convive la mixtura de ritmos), Urbano (el lugar para la escena de rap, hip hop y trap, entre otros géneros) y Otras formas (donde estarán las propuestas más multifaceticas). Tomando como punto de partida esa premisa de abrir el juego musical sin prejuicios ni preconceptos, te presentamos diez artistas que tenés que ver sí o sí en el Festival Nuestro.

ESCENARIO ROCK

Bicicletas

Origen: CABA – 2001
Discografía: Bicicletas (2006), Quema (2009), Cubiertas (2011), Magia amor locura animal (2013) y Dos Lunas (2017)
Autodefinición: “Somos exploradores del rock psicodélico del siglo XXI como animales espaciales transpirando la pista de baile con la energía del rock, buscando el trance en el ritmo, el vuelo en las melodías y el espíritu en las palabras”.
Imperdible porque…: se reinventan permanentemente y sus shows son un derroche de psicodelia visual y musical.
Link: Bandcamp Bicicletas 

Luceros El Ojo Daltónico

Origen: Bahía Blanca – 2002
Discografía: Tangozepam (2004), Siete Farsas Breves (2005), Artificios (2010) y El Disco Maldito (2015)
Autodefinición: “Una banda de rock con un sonido propio y letras que abordan temáticas urbanas con las que el público se ha identificado”.
Imperdible porque…: sus canciones cuentan historias poco abordadas. Algunas reales (como esta en la que recuerdan un gol histórico de Boca) y otras en las que la ficción se cruza con la realidad (como estas que protagoniza Sofia, un ente que baja y les dice ‘escribí de esto’)
Link: Web Luceros 

ESCENARIO CHURRO

La Maruja

Origen: Málaga, España – 2015
Discografía: La Maruja y otras Hierbas (EP – 2016) y Un Paseo Interminable (2017)
Autodefinición: “Un explosivo combo malagueño cargado de rock, reggae, ska, punk y otras hierbas…”.
Imperdible porque…: estos pibes son multiculturales en serio: un uruguayo, tres argentinos, un venezolano y dos españoles le cantan a la realidad social del mundo con una visión optimista y con una amplia mixtura de ritmos.
Link: FB La Maruja

Sol Pereyra

Origen: Buenos Aires – 2008
Discografía: Bla bla bla (2009), Comunmixta (2011), Tirame agua (2014) y Prendete (2017)
Autodefinición: “Música y actriz. De Argentina pal mundo”
Imperdible porque…: tras haber formado parte de Los Cocineros, en 2009 arrancó con una carrera solista que la llevó a vivir en México. Allí terminó de erigirse como referente del grrrl power latinoamericano.
Link: Web Sol Pereyra 

ESCENARIO URBANO

El As!

Origen: Fuerte Apache – 2011
Discografía: Explícito (2012), Revolución Marginal. Mi Arte (2012), Revolución Marginal. Poblado y en banda (2013) y El As! (2015).
Autodefinición: “Esteban Rodríguez es un productor musical, escritor, compositor, beatmaker y rapero”.
Imperdible porque…: es el creador del Rap de las Villas. Hasta 2010 fue parte de FA!, grupo pionero del rap villero y desde su lanzamiento como solista cosechó varios millones de visitas en YouTube. Además se dedica a producir nuevos talentos provenientes de barrios marginales del país.
Link: Web El As!

XXL Irione

Origen: Wilde – 1998
Discografía seleccionada: Eleven su silencio (2004), Ruido cardíaco (2007), Tumberground (2009), Pega duro (2010) y Antifama (2017)
Autodefinición: “Artista urbano argentino, con una fama violenta en el género Rap, Dancehall, y género urbano”.
Imperdible porque…: es uno de los freestylers más importantes del país. A pesar de que las reproducciones de sus videos se cuentan de a decenas de millones en YouTube, sigue siendo un trabajador de una usina termoeléctrica a orillas del Riachuelo.
Link: FB XXL Irione

Dak1llah

Origen: Buenos Aires – 2012
Discografía: Aun no editó un disco, pero lanzó 5 canciones que tienen millones de reproducciones.
Autodefinición: “Las acciones son más que las palabras”
Imperdible porque…: arrancó a rapear a los 12 años en plazas de su barrio y tras lucirse en El Quinto Escalón hoy, con 18, es una de las figuras del trap argentino.
Link: IG Dakillah 

ESCENARIO OTRAS FORMAS

Fátima Pecci Carou

Origen: Buenos Aires – 1984
Autodefinición: “El germen feminista estaba implícito en mi decisión de ser artista”.
Imperdible porque…: combina música, poesía y pintura con un eje combativo. Su impactante muestra “Algún día saldré de aquí”, una serie de retratos pictóricos de jóvenes mujeres argentinas que fueron víctimas de femicidios o que aún se encuentran secuestradas por redes de trata y prostitución, es un ejemplo de su artivismo, en el que concibe sus obras como un acto de militancia.
Link: Web Fátima Pecci Carou 

Juan Becú

Origen: Buenos Aires – 1997
Discografía: 1989 (2017)
Autodefinición: “Transita condensado el derrotero de la pintura moderna, desde la figuración de lo cotidiano a la pintura de carga matérica y la abstracción expresionista”.
Imperdible porque…: es uno de los pocos artistas jóvenes que mantiene la llama de la Nueva Figuración argentina. Desde hace unos años le sumó música a su arte, con canciones propias y covers personales de la escena grunge como Nirvana y Stone Temple Pilots.
Link: Web Juan BQ

Testarosa

Origen: CABA – 2017
Discografía:
Autodefinición: “Imágenes construidas en palabras, la búsqueda de un universo musical desde el arte visual.
Una chica que baila al compas de sus días”.
Imperdible porque…: es el proyecto más nuevo de la grilla. La mezcla que hace de bases simples con voces procesadas promete ser un momento realmente diferente del festival.
Link: IG Testarosah 

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Así suena la primera versión de “Cerca de la Revolución”

Hace exactamente 34 años, Charly García presentaba Clics Modernos en el Teatro Astros. Ese disco, en el que marcó a fuego su relación con la máquina de ritmos (¡la Roland TR-808!) y New York, también significó un despegue definitivo en su carrera solista, tras haber liderado tres bandas icónicas como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. El álbum salió al mercado en pleno ingreso de la democracia, a fines de 1983, y ya para 1984 (con los aires de liberación soplando en el ambiente) se pautó una serie de recitales en el Teatro Astros, uno de los espacios culturales más relevantes de la porteña Avenida Corrientes. Hasta ahora no había registros sonoros de esa serie de shows, y eso que si hay un artista argentino con un catálogo de grabaciones en vivo (profesionales y no profesionales) lo suficientemente vasto, ese es Charly. Tal es así que en 2017 el escritor y periodista Roque Di Pietro editó por Gourmet Musical “Esta noche toca Charly”, un libro en el que recopila la información que dejó García desde su primera presentación como un infante concertista de piano de 5 años hasta Ferro 1993, el inicio del período Say No More. Y aunque en este material consigue registrar obsesivamente cada uno de los datos de los conciertos, por suerte también tiene fallas. Y uno de esos errores hoy facilitó que salga a la luz más información y, no sólo eso, también el primer registro documental de esas noches. “Hola Roque. Estoy leyendo tu libro y me encanta. Estoy por la parte de Clics modernos y veo que mencionás cuatro funciones en el Astros en abril de 1984 y en realidad fueron ocho”, arranca el comentario que le llega al autor. El comentarista tiene razón y para comprobarlo acerca un afiche en el que se ven las ocho fechas: 19, 20, 21, 22, 27, 28, 29 y 30 de abril en el Astros. Pero además del documento gráfico le acerca a Di Pietro una grabación hecha por él mismo una de esas noches, con “Cerca de la Revolución”, una canción que hasta ese momento era inédita y que unos meses más tarde sería parte de Piano Bar. ¿Quién es el comentarista que hace tremendo aporte? Nada menos que Dario Moscatelli, músico, cantante, productor y recordado por ser el creador de The Sacados, una banda argentina que en los 90’s tuvo un éxito tremendo no sólo en el país sino en el resto del continente americano. Moscatelli vive en Miami desde hace casi 20 años, trabaja junto a gigantes de la música latina como Ricardo Montaner y el Puma Rodríguez, y mantiene viva a su agrupación, ahora con una gira llamada 90’s Pop Tour con más de 50 shows por México y Estados Unidos, junto a otros artistas famosos de aquella década.
“Fui a unos de los primeros shows. Lo ví colgado de la pullman y me volví loco. Sobre todo un tema nuevo que no sabía cómo se llamaba. Unos días después volví al último de la seguidilla, el 30 de abril de 1984, esta vez con un amigo y un grabador chiquito, un notero, que pedimos prestado y así grabé el concierto”, cuenta Darío desde el otro lado de la línea, recordando esos días en los que aun era un adolescente. Así quedó un registro de ese famoso tema nuevo, que era ‘Cerca de la revolución’, aunque en ese momento no la sabíamos. Me impactó mucho la entrada. Telón cerrado, Fito Páez al piano delante del telón y Charly cantando en off la versión lenta de la primera estrofa. Al momento del riff de guitarra, Charly ingresa por atrás, caminando por el pasillo central del teatro tocando el riff con la Rickenbacker roja, tan icónica. Sube al escenario, se abre el telón y tocan la versión normal, la gente se viene abajo. Es la primera vez que la escuchan y se vuelven locos, antes de que termina ya la están cantando. Una energía increíble que pocas veces sentí así en un recital”, rememora. Esos sentimientos que describe Moscatelli son los mismos que se perciben en la grabación que hizo y que a través del coleccionista Rarezas SNM está disponible para escuchar en YouTube. Así descubrimos que la versión original de “Cerca de la Revolución” que le llega por primera vez al público tiene esa intro lenta y también algunas variaciones en la letra. La frase “no elegí este mundo pero aprendí a querer” aún no estaba, canta “los analistas ME podrán entender” y algunos versos están ordenados distinto. García en ese entonces estaba acompañado en escena por un veinteañero Páez (que recién había dejado de tocar con Juan Carlos Baglietto), Alfredo Toth en bajo, Willy Iturri en batería y Pablo Guyot en guitarra. Un verdadero dream team que Charly supo aprovechar y al que le dio un espacio inusual en esos shows. Dario recuerda que esa noche Fito tocó “Tres agujas” y los GIT (Guyot, Iturri y Toth) hicieron “Dos días después” durante una especie de intermedio entre las dos partes del concierto. “Esa banda de Charly era invencible, me impactó mucho. Yo era un adolescente en ese entonces, tendría 18 años como mucho”, asegura Moscatelli, que con el paso de los años se convertiría en artista. No sólo él, sino que también el amigo que lo acompañó a ese último show en el Astros, Gustavo Radaelli, tendría futuro en la música. Ambos formaron The Sacados y luego Radaelli se largó por su cuenta bajo el alias Machito Ponce. Así que sí, estos dos íconos de los ´90 son los responsables de que hoy podamos escuchar esta versión temprana de “Cerca de la revolución”.

Radiohead en Tecnópolis: El presente y nada más

“Este baile es como un arma. Como un arma de autodestrucción, de autodefensa contra el presente. Contra el presente. El tiempo presente”.
(“Present Tense”)

Son las 21:00 horas del sábado 14 de abril de 2018. Estamos en Tecnópolis, un predio gigantesco ubicado apenas a unos metros de la General Paz, la avenida que divide al primer cordón del conurbano bonaerense de la Capital Federal. Mientras allá los vehículos vienen y van, acá en el Soundhearts Festival las luces se apagan y comienza el viaje en nuestra autopista mental, viaje que también nos mantendrá en un delgado borde. Antes de que Radiohead tome definitivamente el escenario suena “Treefingers” ese ambiental instrumental que en Kid A (2000) separa a la calma “How To Disappear Completely” de la huracanada “Optimistic”. Y así será el recorrido de esta noche. A la euforia del público por tener enfrente a la banda más importante de los últimos 25 años le sigue “Daydreaming” y los 40 mil enmudecen para escuchar cada detalle de lo que hace Jonny Greenwood con su piano, de como acompañan con sutilezas Ed O’Brien, Colin Greenwood y Phil Selway, y principalmente, para dejarse llevar por la delicadeza interpretativa de Thom Yorke. El daño está hecho y la verdad te volverá loco, porque es tiempo de mover el cuerpo al compás de “Ful Stop”. Ya estamos sumergidos en una pileta con forma de luna, la misma que se dibuja a las espaldas de los músicos y de la que resplandecen luces que iluminan a todo el predio: A Moon Shaped Pool (2016), el disco que vienen a presentar, está aquí. Durante las 2 horas 40 minutos que dura el show suenan canciones de ese álbum (cinco en total), pero también hay espacio para refrescar en partes iguales los 10 años de In Rainbows, los 15 de Hail to the Thief y, por supuesto, los 20 de OK Computer. Tal vez por eso la primera gran ovación se la lleva “Lucky”, curiosamente la misma que eligió Yorke para estrenar un “Hola” en perfecto castellano. Sobre el escenario Jonny Greenwood se mueve espásticamente y convierte todo lo que toca en arte. En “Pyramid Song”, por ejemplo, hace bowed guitar, o sea toca con un arco de violín su guitarra. O en “The Numbers”, donde otra vez vuelve al piano y con minimalismo permite el lucimiento del otro pilar de Radiohead: Ed O’ Brien. Suena “My Iron Lung” (la única de The Bends – 1995) y parece que todo está en su justo lugar hasta que a mitad del recital y apenas unos segundos después de empezar con “The Gloaming”, Thom lanza un estruendoso “stop”. El silencio se apodera del lugar, algunas luces se encienden y Yorke anuncia que pararon por un problema de seguridad: básicamente la marea humana aplastando a los que están en la valla. Mientras la organización se encarga de solucionar el inconveniente (les lleva unos 15 minutos hacerlo), sucede uno de los momentos más mágicos de la noche. Como un reflejo para calmar la ansiedad, la gente comienza a cantar “Ooooh vamos Radiohead, Radiohead, vamos Radiohead”. Yorke alza el mic y la gente delira, pero unos segundos después lo lleva a su boca y entona la canción incluida en Hail to the Thief a capella. Todos enmudecidos otra vez, mansos, como unas fieras calmadas. El genio sale de la botella una vez más. La furia regresa con “I Might Be Wrong”, “Weird Fishes/Arpeggi”, “Feral” y “Bodysnatchers” las canciones que le ponen el cierre formal al show. El primer bis sirve como una reducida muestra de lo que genera Radiohead: vamos de la agonía de “Desert Island Disk” y “Climbing Up the Walls” al éxtasis catártico de “There There” para volver a caer en “Exit Music (for a Film)” y renacer con el baile desenfrenado de “The National Anthem”. Aquí es donde otra vez Greenwood hace gala de su magia tomando una radio portátil para samplear allí mismo a una emisora evangelista argentina. “Claro que no es fácil involucrarse, porque la buena crianza implica sacrificarse” se alcanza a escuchar al comienzo de la canción. Las luces rojas como ondas de frecuencia en las pantallas nos transportan de nuevo a otro lugar y tras cinco minutos de trance Jonny lo hace de nuevo: “Será el fin de todas las afrentas que impactaron en su vida” se oye entre acoples que finalizan con un “Avenida Corrientes 4070, Almagro” y se pegan con los primeros acordes de “Idioteque”, el falso segundo adiós. La bella “Present Tense” nos recuerda que estamos perdidos en ellos y que con “2 + 2 = 5” y “Paranoid Android” quizás nos encontremos. Así debería terminar el paso de la banda de Oxford por Tecnópolis, pero Thom y los suyos tenían un as bajo la manga que ni siquiera estaba escrito en la lista de temas original del show y que permitió que sonaran canciones de todos sus discos: “Creep” (Pablo Honey – 1993), su clásico de clásicos. Un cierre perfecto que dejó satisfechos a los que querían hits, a los que querían viajar por los lados B, a los que querían escuchar y a los que querían cantar. Aunque en realidad ninguno de esos deseos son relevantes. Tenemos a Radiohead y no necesitamos nada más.

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(Fotos: Facu Suarez)

Cinco discos con el arte de Jimena Díaz Ferreira

¿Que tienen en común Los Piojos, Cruzando el Charco, Manu Chao, La Chilinga, Nonpalidece y La Franela? Todos ellos contaron con el aporte gráfico de Jimena Díaz Ferreira en los artes de sus discos. Esta diseñadora, que trabaja desde hace más de 20 años al servicio del rock argentino, tiene una especialidad: los packaging discográficos. Un Geloso, una teta de silicona, una cajita musical y los envases más raros son la manera que encontró Jimena para diferenciarse del resto de sus colegas pero también como una herramienta para combatir la piratería, entregando una obra que complementa al disco en sí pero que a la vez puede analizarse de forma independiente. El próximo sábado 21, Díaz Ferreira dará un taller en Grafikar, mítica industria platense especializada en discos. “Yo lo llamo el templo de la tinta del rock porque ha sido el lugar emblemático de las producciones más sofisticadas y grandes como las de los Redondos, con discos de culto de Divididos o Los Piojos, Café de los Maestros, Fito Páez, Babasónicos, Spinetta, Bajo Fondo, La Chilinga… Pienso que es un paso obligado para cualquier diseñador conocer este lugar porque tiene mucha mística. ¡Es el refugio de Luzbelito! En este lugar pude ir subiendo la vara en cuanto a desafiar y sumergirme en nuevos materiales, romper los formatos convencionales que es estrictamente mi especialización…¡Incomodar!”, asegura. Del workshop, orientado para todo público (“melómanos, diseñadores, fotógrafos, artistas… todos tienen algo para aportar en el trabajo en equipo”), será parte Flavio Mammini, uno de los popes del taller platense, y como corolario por primera vez se va hacer en tiempo real el diseño y la producción gráfica de un disco (mirá acá para más info). Le pedimos a Jimena que elija cinco de sus trabajos y este es el resultado:

Los Piojos – Ritual

Este disco sale en un momento y dentro de un contexto donde la piratería se había puesto muy fuerte y en simultáneo la banda se mete en su primera producción integral, esto implicaba hacerse cargo de la tarea de producción gráfica. A su vez es el primer registro en vivo de la banda, en el que destaco especialmente la participación de Diego Armando Maradona, que se sumó por primera vez al Ritual. La inspiración vino por el lado que el pack reconstruyera el ámbito del en vivo, el estadio, desde la forma en que se abre el pack, hasta cómo se arma, simula una maqueta en tamaño pequeño de Obras, utilizando recursos innovadores para ese momento y que generalmente se utilizaban con otra función, aquí se resignificaron pasando a ser parte de la obra.

La Chilinga – Muñequitos del Tambor

El desafío de trabajar con un disco que en vez de canciones tiene toques, hizo que tuviera el espacio suficiente para volar y desarrollar piezas conceptuales con una gran libertad. El primer disco de La Chilinga era una cajita que por medio de mostacillas lo convertí en shake y era el instrumento para que seas parte de ese toque. Para el segundo, Viejos Dioses, me metí con el cuero, conseguimos el papel de cuero pero poníamos en riesgo las maquinas de la imprenta así que debimos simularlo. Así llegamos al tercero que es Muñequitos del tambor, donde la maqueta nació de un cajón de manzana, la idea era que el pack fuera como las cajas containers que viajan por el mundo, la caja de ritmos e influencias que traía este disco debía tener data de un largo recorrido, en esto el tiempo se encargará de ir contado el paso de los años y así llegar a la maqueta original.

Chucky de Ipola – Concreto disco

La gran apuesta musical abordada por Chucky fue el disparador y la base para construir el universo conceptual donde aposté a recrear el mundo disco. Esta era la línea conductora desde el nombre hasta la apuesta de llevar artistas a hacer temas disco que no tuvieran nada que ver con ese género. La pieza se diseñó en base al tamaño de la bola disco ya que esta venía de fábrica y necesitaba ajustarme a eso para construir el resto del pack y que hubiera una armonía en la relación de tamaños. El booklet acompaña la forma donde se potencia y explota la fotografía de la mano de Sebastián Klein con quien las trabajamos en conjunto.

Los Piojos – Civillización

El packaging es un círculo de silicona. Hicimos muchas pruebas con el material. Testeos de toxicidad, le metimos frío extremo y muchas horas al sol. Este disco te tira en la cara como uno se vincula con lo cotidiano, con el planeta, con lo que somos como civilización y la poca conciencia. Es por esto que cuando escucho quejas del estilo: se me secó el gel, se quedó duro, se me puso amarillo, pienso “misión cumplida”. Eso es lo que le estamos haciendo al mundo, lo estamos haciendo teta. En la tapa del booklet, si lo tocás, te das cuenta que está todo en relieve, y en el interior con laca sectorizada brillante para replicar el gel.

Cruzando el Charco – A Mil

El desafío del nuevo disco de Cruzando el Charco me movió a ir por una pieza con luz propia, tenia en claro que el nombre del disco era una patada inicial con mucha fuerza y me gustó poder desarrollar un disco objeto donde pueda jugar con la dualidad del significado del pedal que elegí, el estado de estar a 1000 como velocidad y estar a mil musicalmente con el pedal de la viola. Llegamos a la pieza con luces que por una cuestión de costos se desechó pero pudimos lograr desarrollarla y que funcione. Las luces en la pieza final se simularon con una tinta fluo y la pieza tiene un mecanismo de activación que el usuario debe armar con sumo cuidado y amor.

IMPORTANTE: debido a la gran demanda de personas interesadas en concurrir al taller, agregamos solo unos cupos más. Este workshop lo daremos con Flavio Mammini el próximo 21 de Abril en el templo de la tinta del rock. Contacto en el link de la bio. "Taller de Packaging Discográfico" con Jimena Diaz Ferreira autora de cientos de diseños para bandas como Los Piojos, El Bordo, Nonpalidece y junto a Flavio Mammini quien ha estado a cargo de producciones para Patricio Rey y sus redonditos de ricota, Divididos, Fito Páez, Skay Bellinson entre otros. Lugar: Taller de Imprenta Grafikar (visita guiada en el coffe break) Cupo limitado Duración 4 horas. Materiales de trabajo [email protected] #workshop #packagingdesign #pack#packdesign #package #packaging#packs #cd #graphicdesign#workshopdesign #coverart#coverartwork #coverartdesign#lospiojos87 #lospiojos #losredondos#patriciorey #ricoteros #skaybeilinson#cruzandoelcharco #nonpalidece

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#AudioTrip: El ADN musical de Croacia

Zona de conflicto. Con esas tres palabras podríamos definir rápidamente a esos casi 57 mil km2 de territorio que hoy es Croacia. Una historia signada por siglos de guerras, tiranos, uniones y desuniones hasta que en junio de 1991, tras el desmembramiento de Yugoslavia, los croatas pudieron declararse independientes. No es tan sorprendente entonces que tanta agitación haya generado un movimiento grande de bandas combativas sobre todo en Rijeka, ciudad que en 2020 será la capital cultural de Europa. Allí los locales Paraf dieron el primer concierto de punk en Europa del Este en 1977, dando origen a una influyente escena del género. El principal exponente punk anarquista de esa ciudad es Let3, que a 30 años de su formación sigue tocando y tiene este llamativo avatar en su Facebook. Pero eso sí, algo de transa con el sistema hubo, porque el organizador de la movida para que esa ciudad sea declarada capital de la cultura es el ex tecladista Ivan Šarar. Otra característica reconocida de Croacia son sus 6000 kilómetros de playas, muchas de las cuales sirven como escenografía natural para festivales como el Hideout Festival, el Dimensions Festival, el Sunce´Beat o el Obonjan, donde la EDM, el hip hop y el chill out se mezcla con playas de arena soñada y mar turquesa. Volviendo al rock el principal evento es el INmusic Festival, cuya edición 2018 a desarrollarse entre el 25 y 27 de junio próximo, tendrá como headliners a Queens of the Stone Age, Nick Cave, Interpol, David Byrne, St Vincent, Alice in Chains, The Kills y Bombino, entre otros.
Si para vos cinco artistas croatas son Luka Modric, Ivan Rakitic, Mario Mandžukic, Ivan Perišic y Nikola Kalinic esperá a ver a este quinteto musical que preparamos para que conozcas:

5) Vatra
Este quinteto de Virovitica se formó en 1999 y gracias a su disco debut fue elegido un año después por la crítica especializada como “La esperanza joven del rock” de ese país. Si bien hay condimentos pop en su música, su sonido también puede pasar por new wave. En 2006, apoyados por una de las marcas de gaseosa cola más reconocidas del mundo (no esa sino la otra) hicieron la gira más importante que se recuerde en Croacia, al recorrer todas las regiones del país en un espectáculo compartido con Ramirez, sus predecesores en eso de hacer recitales masivos. Su mayor éxito se llama “Tango” (!) y fue tocado en muchos lugares, aunque quizás la ocasión más particular fue en 2015 en pleno vuelo y como una forma de promocionar a la aerolínea nacional de Croacia.

4) Tyger Lamb
Este cuarteto de Zagreb, la capital croata, nació en 2016 y mezcla blues, surf, soul, dub y el rock de guitarras de los 70s. Acusan influencias estéticas de literatos malditos como William Blake y Charles Bukowski, autores de poemas que formaron el nombre del grupo. Su álbum debut Born into This será editado en mayo de este año como parte del Europavox Coaching Export Programme, una especie de beca creada para generar oportunidades para artistas nuevos, buscando potenciarlos y ayudandolos a tocar a lo largo y ancho del continente europeo. “Dirty Water” es el segundo adelanto del disco.

3) Šumski
En 1991, en el mismo momento que Yugoslavia se disgregaba y finalmente facilitaba la independencia de Croacia, Kornel Šeper y Marin Juraga le daban vida a este grupo que suena exactamente como lo que conocemos como rock balcánico. Muchos instrumentos de viento, teclados, percusión y una musiquita que oscila entre el rock, el afro, el kraut, el cabaret y el folclore de la zona. Han realizado numerosos conciertos por toda Europa, actuando en Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Hungría, Holanda, República Checa, Bélgica, Macedonia, Bulgaria, Suiza, Dinamarca, Alemania y el Reino Unido. Šumski tiene cuatro discos de estudio (algunos más experimentales que otros) y actualmente están terminando un quinto titulado Ostrvo ledenog kita (“Helado de Avestruz”), que, como dice la banda, debería alegrar estos momentos a veces deprimentes.

2) Them Moose Rush
Este trío de Bjelovar se convirtió en la sensación del rock croata. Con dos EPs y dos discos (el segundo, Do Not Pick Your Noise, salió en marzo de este año) se ganaron a público y críticos por igual a fuerza de una mezcla de retro rock con sonido moderno y alternativo. Ya cruzaron las fronteras de Croacia y tocaron en escenarios propios y en festivales por Francia, Alemania, Italia y Holanda. Buenas y energéticas melodías con estribillos gancheros.

1) Nirvana
Son tres, el cantante es rubio y su nombre empieza con K, el baterista es muy poderoso y el bajista es alto y desgarbado. ¿Estamos hablando de Nirvana? Estamos hablando de Nirvana. Pero en este caso lejos de formarse en Seattle este trío liderado por el vocalista y guitarrista Krešimir Šoštar comenzó a tocar a principios de los 70´s en Zagreb, cuando esa ciudad aun era parte de la antigua Yugoslavia. Los Nirvana croatas tienen un sonido más ligado al hard rock con algo de blues y psicodelia, en la línea de Deep Purple, con Black Sabbath y Pink Floyd como principales influencias. El dato que relaciona verdaderamente a ambos Nirvana es que los padres de Krist Novoselic fueron inmigrantes croatas en Estados Unidos. Y si bien llegaron a tierras americanas en 1963, antes de la formación del Nirvana de allá, el propio Krist estuvo un año viviendo en la tierra paterna cuando era un adolescente allá por 1980. Para esa época el trío croata ya se había separado (aunque luego volverían un par de veces) pero la huella en el rock local había quedado marcada y, consciente o inconscientemente, quizás también en Novoselic.