Discos

“Random”, de Charly García

Una colección de intimidades, influencias y la creación de una nueva liturgia: La Iglesia del Pescado. Te explicamos el nuevo disco de SNM con cinco claves (en forma de canción) para entender hacia dónde va.

“I Saw The Light” se escucha en el inicio de “La Máquina de Ser Feliz”, la canción que abre Random, el nuevo disco de Charly García. Esas palabras (“ví la luz”) indican el tono biblíco espacial que marcan el concepto del álbum, que está dedicado a todos los fieles de la Iglesia del Pescado. Ese pescado que asoma en el arte de tapa y que remite a Ichthus, criptico usado por los cristianos para representar gráficamente su fe en Jesucristo. Un concepto pulido, concreto, conciso, que ubica a Random en una cronología artística justo detrás de La hija de la lágrima, la última gran creación de García. Como si con esa pobre antena que le transmite lo que decir, Charly hubiera generado contacto con una inocencia artificial, con su propio yo, con el niño que soñaba con Chopin y The Beatles. La intro chopiana de “La Máquina…” y las frases “I wanna hold your hand… She loves you, yeah yeah…” en “Mundo B”, que cierra el disco, son los reflejos obvios de esa descarga, pero las influencias y las ganas de explicar su estado durante el período que estuvo ausente por su rehabilitación está en cada una de las diez canciones. Musicalmente retoma La hija de la lagrima en ciertos pasajes con su teclado Mini Moog en “Lluvia” y sobre todo en “Believe”, el único track con banda del disco, en el que vuelve sobre “Chiquilin”, una de las canciones de aquel disco donde García abraza su gusto por la década del ´60. Y en continuidad con eso acá nos ofrece “Spector”, un homenaje al productor por el que Charly soñó su propia pared sonora sobre la que volvió a experimentar una y mil veces, incluso en Random. Esta vez ese caos que es parte del concepto SNM está más equilibrado. Quizás porque es Charly el que toca todos los instrumentos (salvo por las baterías y percusiones de Fernando Samalea, las voces de Rosario Ortega y algunas incursiones de los chilenos Kiuge Hayashida Soiza y Toño Silva). O quizás porque la desintoxicación funcionó y clarificó su mente. La rehabilitación está muy presente en las letras del nuevo álbum. Esa catarsis no lleva la forma pasteurizada y descremada de “Deberías saber porqué” ese single que oficialmente era la última canción editada desde Kill Gil (2010) sino que hay tensa calma e ironía (“Primavera”), ira (“Otro” y “Rivalidad”) y finalmente aceptación y esperanza (“La máquina de ser feliz” y “Lluvia”). Para entender un poco más este disco (sin dudas el más logrado desde los que lanzó a finales de los ’80) dejamos estas cinco canciones que funcionan como clave:

“Primavera”
“Y seremos hoy más jóvenes que ayer, es que el sol nos va a invitar a renacer”, canta García y suena a redención. Redención que flaquea con la siguiente frase: “Ahora que estoy rehabilitado, saldré de gira y otra vez, me encerrarán cuando se acabe y roben lo que yo gané. Porque a mí ya no me importa discutir, es la inteligencia lo que lo hace huir”. Esta canción, que se sostiene con un acorde de guitarra simil banjo, también encierra una critica a las nuevas tecnologias, a lo digital. Sobre el final las voces de Charly y Rosario Ortega repiten como un mantra que “hoy yo estoy más joven que ayer”. Un hitazo que crece con cada escucha.

“Lluvia”
Una de las composiciones nuevas en la que más sobresale los procesos íntimos de la etapa de desintoxicación de García. “Me escapé por ahí y el colchón me chupó la angustia y vas a estar bien cuando el sol no nos vuelva locos”, entona. Una balada tipica de Charly que recuerda a sus mejores momentos, y que también guarda secretos de su vida amorosa actual.

“Amigos de Dios”
Un García acostado en la cama en la medianoche, control remoto en mano, buscando algo de diversión pero chocando una y otra vez con los pastores evangelistas que pueblan la pantalla a esa hora. “Con maquillaje y sin disfraz, aparecen los amigos de Dios”, canta ´mientras pregunta “¿con que
mierda drogan a la gente?”. Esa pregunta se vuelve retórica unos versos más adelante: “Que mierda van a vender, es difícil de creer se volvieron locos de repente. Es la eterna juventud, es esa maldita luz, es la droga que arruinó tu mente”.

“Rivalidad”
El sintetizador y el funky (¿Fanky?) presente desde los primeros acordes le dan una atmósfera bailable ideal para que con su fraseo García pueda multiplicar su mensaje. Allí le habla a una vecina quejosa del departamento de la calle Ugarteche, el “Palacio de Los Patos”, donde el músico vivió en los últimos años, antes de regresar a su histórica morada de Coronel Díaz y Santa Fe. “Nunca van a conseguir cambiarme baby, cambiarme baby. Viva la rivalidad, siga la rivalidad, sólo quiero la rivalidad” canta en el estribillo que suena irónico y desafiante, en el que repite aleatoriamente la palabra muerte en cada una de las entradas en la canción.

“Mundo B”
Juan Alberto Badía está presente de forma implícita en la canción que cierra Random, la que fue estrenada en un programa que el locutor, fanático de los Beatles como Charly, hizo en 2006 en Pinamar. Esa versión, mucho más caótica que la editada, incluye algunas frases de Badía dichas sobre la voz de Garcia que canta estrofas aleatorias (concepto Random) de algunas composiciones del cuarteto de Liverpool. “El pasado no me condena, el presente no me da pena, el futuro está asegurado, y ¡los muertos están comprados por él! Que es un hombre que hizo bien, siempre tratando de ir a pesar del mundo y en eso el mundo b” entona en el estribillo homenaje.