ENTREVISTAS

Illya Kuryaki and the Valderramas

“No podíamos parar la pelota”

Por Marianela Insua Escalante y Pablo Mileo.
Fotos: Gentileza Sony Music y Facu Suárez (en vivo).

Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur reinventaron su propio estilo de canción en La humanidad o nosotros (L.H.O.N.). El 27 de agosto lo presentan en el Luna Park, pero mientras giran con su banda por Sudamérica como lo vienen haciendo, impasse mediante, durante las últimas dos décadas. Que los Illya Kuryaki and the Valderramas estén juntos es inevitable.

–Para el primer corte de L.H.O.N., Gallo Negro, hicieron un mini film, ¿para cuándo la peli?
Dante: Es algo que lo estamos barajando, quizás hacer un corto más largo, quizá algo de media hora, cuarenta minutos. Queremos hacer algo con este cast, nuestros aliados estéticos. Obviamente con (Hernán) Corera como director estético, con los flacos, los personajes que están en el video porque creo que tenemos ahí un casting terrible. Además, dos de los actores ya se subieron al Lollapalooza.
–¿Alguna vez se les acercó un productor con una peli hecha a la medida de ustedes?
Dante: No, y no va a pasar así, va a pasar cuando nosotros queramos hacer una película y busquemos al director indicado para que entienda nuestra visión de la cuestión. Vamos a querer que tenga toda la impronta de un video largo con el tratamiento estético que nos represente. Puede aparecer un director con un flasheo que nos cope… pero por ahora creo que es así, que saldrá de nosotros.
Emmanuel: No sabemos cuándo va a suceder, pero siempre en aviones, en tiempo libre que compartimos, pensamos en qué bueno que estaría hacerlo porque siempre estuvo sugerido. En los 90 teníamos una idea de hacer una porno fantástica y estuvimos bastante cerca de hacerla. No íbamos a ser nosotros los actores porno, pero la íbamos a dirigir. Era medio porno mística, como acabadas láser, artes marciales…
Dante: Robots haciendo el amor en una montaña…
Emmanuel: Flasheos místicos… Todo mezclado con un buen guión, más allá de que lo estético sea algo que manejamos bien, siempre tiene que haber una idea atrás de todo eso.
Dante: En el porno el guión siempre es súper importante. (Risas) El soundtrack era también súper importante. Como en las películas eróticas que pasaban en Film Zone. Cuando venía la parte fuerte, se ponía la música como para avisar.
Dante: Como un casiotone (imita el sonido). Esa música medio de ascensor, que es también casi la misma que de consultorio. Capaz estás en el consultorio y se te puede parar esperando. (Risas).
Emmanuel: Con un tratamiento de conducto estás en el horno. Perdón, ¿para dónde era la nota? ¿Para Ti? (Risas).
–En LHON, ¿por qué decidieron volver a producir ustedes?
Emmanuel: Nosotros hicimos el disco anterior con Rafa Arcaute, alguien que podríamos decir que es el tercer o cuarto Kuryaki, parte de nosotros, desde lo musical y también haciendo las veces de manager junto a Fernando Szereszevsky. Nosotros somos un grupo en que las decisiones se toman también por ese lado. Musicalmente, creo que nos metimos en un estudio y empezamos a fluir muy natural. Y fue natural el hecho de seguir. Una vez que arrancamos, no paramos más. Sabíamos ciertas coordenadas del sonido que queríamos y lo otro siempre es una búsqueda, es probar. Cuando vamos haciendo las canciones, vamos componiendo, también vamos a la par buscando cuál es el color para esa canción, eso ya es como una acción de un productor. Es decir, están nuestros acordes, pero ¿cómo los acompañamos? Con qué ritmo, con qué sonido. Y también hubo otras decisiones no tanto de productor si no que tienen que ver con aspectos más técnicos, como grabar en cinta abierta parte del disco. Es como que todo fue muy natural.
Dante: En los 90, por ejemplo, Chaco (1995), Ninja Mental (1996) y Leche (1999) los produjimos nosotros, y capaz cuando volvimos con Chances, era el reencuentro, después de hacer carreras solistas muy diferentes. Ahí esa tercera persona, que fue Rafa, que es un gran profesional y una persona que nos acompaña siempre. Él fue perfecto para acompañar nuestro mundo y ser esa tercera persona de balance. Esta vez fue así, podría haber trabajado tanto Rafa como Nico Cota, pero nos vimos haciéndolo nosotros y no teníamos dudas de cómo queríamos que suene.
–Cuando se juntaron nuevamente para Chances (2012), ¿pensaron que iba a ser tan fructífero el reencuentro?
Dante: Sabíamos que había mucha expectativa de la gente y teníamos esa presión -entre paréntesis, porque no era nada negativo- de tener que seguir al nivel de nuestra historia y de los discos que habíamos hecho. La gente tenía la vara alta esperando algo nuevo de Illya Kuryaki y creo que lo logramos. Tuvimos nominaciones a los Grammys Latinos, una al Grammy americano, giramos por todos lados, increíble. Aplaudan en la Luna (2014) fue también mostrar y dejar un registro de una manera pro de la banda hoy y de cómo suenan las canciones viejas, hoy en día. Nos parecía que teníamos que hacer ese update. Y hasta ahí llegaba nuestro contrato, con esa era de Kuryaki, era Chances y Aplaudan… Terminó el contrato, lo hablamos, y llegamos a la conclusión de que no podíamos parar la pelota. Nos dimos cuenta de que la estábamos pasando bien y que nos faltaba hacer este disco que hicimos, más maduro, en el que damos un volantazo en algunos aspectos, porque capaz gran parte de la gente se pensaba que íbamos a salir con un disco todo bailable. Hicimos un disco más espiritual, en el que hay cosas bailables, pero es un disco hecho mucho más desde el lado de composición de la canción y eso creo que era un cambio de nosotros que va bien con nuestra vida y nuestro desarrollo. Estamos acá siendo L.H.O.N. cien por ciento.
–¿Por qué creen que en este momento de la música se convive mejor con lo bailable y antes, no?
Dante: Creo que se abrió el mundo de la información con las redes y la gente se acostumbró a escuchar cosas con un concepto más playlists, de pasar de una cosa a la otra. Hay un acceso a información a la que no todo el mundo tenía acceso. Hay una cuestión cultural en la Argentina que la música negra no se pasó nunca en los medios. Salvo Michael (Jackson) o Prince, lo más conocido. Y nosotros siempre sentimos que eso era parte de nuestra cultura y lo hicimos a nuestra manera. No sé por qué pasó, pero sí sé que con el tiempo se valorizó. Cuando nos separamos con IKV hicimos un show para 700 personas en La Trastienda y volvimos en un show para 25 mil. Y nosotros nos comimos una persecución ideológica en la calle, nos bardeaban en recitales de rock y con el tiempo…
Emmanuel: El tiempo puso las cosas en su lugar.