ENTREVISTAS

Javiera

Javiera Mena: “Al que no se adapta, se lo lleva la corriente”

La cantante chilena toca este domingo en el Camp Nou como parte de las fiestas del Barcelona FC, mientras prepara su nuevo disco y habla en esta entrevista de por qué hoy se siente una activista

Por Paulina Oriolani y Marianela Insua Escalante

Hasta hace veinte años, ser homosexual en Chile era delito. Según el código penal chileno, la “sodomía” estaba penada por la ley. Recién en julio de 1999 -y con una gran campaña de apoyo por parte de intelectuales latinoamericanos- llegó la despenalización. Aires de cambio que soplaron en la niñez de Javiera Mena, artista y librepensadora nacida en Santiago, que a través de su música también ha sabido lo que es romper cadenas.

Con un pie en cada continente, ella desarrolló una carrera distinta a cualquier artista pop conocida hasta el momento. Javiera construyó sobre las bases de su deseo. De paso por Barcelona, ciudad en la que trabaja mucho y tiene amigos, la cantante se prepara para firmar discos en la tienda del Barça, uno de los clubes de fútbol más grandes y admirados del mundo. Pero se sienta a tomar una cerveza, se maquilla suavemente, charla sin prisa. La emoción al palo del escenario se traduce en amabilidad infinita y Javiera se hace tiempo para todo.

–Desde que salió Espejo (2018) el show está más enfocado en vos, ¿hay una búsqueda más introspectiva que en discos anteriores?

–A pesar de que es un disco electrónico, es como muy de cantautor. Si a ciertas canciones las hiciera con la guitarra, serían súper de cantautor. Me permití hacer las letras que quería hacer sin tener un poco esa ansiedad de ir y gustar a los demás. Era lo que yo quería decir, las inquietudes que tenía, quizás un poco más serio también. Quería experimentar, no porque lo otro no me guste, lo otro me encanta, pero para cambiar un poco, hacer algo diferente. Empecé a trabajar de otra manera, ya no trabajé con este productor que trabajaba siempre… 

–¿Trabajar con estos productores le dio la forma al disco o vos buscaste a los productores porque ya sabías la forma que querías que tenga?

–Fue como cambio total. Ya lo veo como algo lejano ahora que me estoy planteando lo siguiente, pero era por las ganas de querer cambiar y también de hacer letras más introspectivas y diferentes. Por un lado, creo que yo como productora le di una forma, pero también la forma se le fue dando con los productores. Creo que es un disco bien diferente, no hay tanta unidad, es como una colección de canciones más que un disco conceptual todo igual de sonidos como otros. 

–¿Cómo te llevás con este nuevo sistema de negocio de sacar una canción cuando se te ocurra, subirla, bajarla, presentarla?

–A mí me gusta. Yo soy fanática de los años 60 que era así, los singles. Hoy en día es la época de los singles de nuevo. Al principio me costó, pero después me di cuenta de que yo soy una persona de canciones y ahora estoy focalizada en eso, en sacar canciones. Al que no se adapta, se lo lleva la corriente.

–Tus videoclips suelen ser una parte importante dentro del trabajo, con este nuevo enfoque ¿pensás acompañar cada single con un video?

–Eso estoy viendo ahora, por el momento voy a sacar un par de singles en lo que resta del año y paralelamente estoy trabajando en un disco nuevo. Me encantaría sacar videos porque hoy en día la gente está tan dispersa que si no tienes un video diciendo “¡Aquí está la canción!” no escuchan, están en otra. Estamos en un momento de mucho ruido. Si fuera por mí, sacaría más videos. 

–Hay mucho trabajo de producción en tus videos, ¿eso es algo que tuviste en la cabeza desde que empezaste o se fue dando a medida que tu carrera crecía y accediste a tener más recursos? 

–Tiene que ver por un lado con que realmente me tomé en serio que los videos y la música quedan para toda la vida, entonces es como dejar un legado que sea de calidad. También tiene que ver con mi llegada a España porque aquí conocí a muchos artistas, gente que está en un súper nivel, sobre todo los Canadá y el estudio creativo O, que están aquí. Tuve llegada a ellos porque de repente uno de los productores llegó a mis conciertos, nos hicimos amigos con una de las productoras, todo fue una seguidilla de cosas que me hizo tener el privilegio de trabajar con ellos y que ellos quieran trabajar conmigo. En Latinoamérica también tenemos mucha calidad, cada vez es más y cada vez hay más frescura, pero los videos que yo hice en toda esta década, más o menos, son acá en Barcelona.

–Solés recurrir a diferentes estéticas, como las de los 80 y 90, incluso en tu primer disco grabaste “Yo no te pido la luna”, de Daniela Romo, ¿cómo explicarías esa fascinación por esas décadas?

–Para mí la de los 80 fue una época dorada en la música porque todavía no existía esta cosa tan industrial, esta neurosis de vender en la música. Se permitía a los artistas ser más creativos, canciones más largas, era más experimental el pop. Y poco a poco creo que se ha ido haciendo cada vez más estándar. A mí, los 80 me recuerdan a la niñez, escuchaba bandas increíbles de esa época, mi familia era muy melómana, escuchábamos una banda de Argentina, Virus. También todas las películas que daban en Chile, yo en los noventa veía las películas de los ochenta, porque en Latinoamérica creo que iba todo más lento, entonces yo creo que hasta en los 90 yo seguía escuchando los ochenta porque daban estas películas como Flashdance. La repetían todos los años y cada año me llegaba de una manera diferente. Todos los sonidos de sintetizador me llegaron de niña y eso lo trato de rescatar porque es como esa nostalgia ochentera que alguna gente la tiene como un estilo de vida. Hay gente que se junta con sintetizadores, con ropa… Creo que es una época que quedó muy marcada, más que otras. Fue una época de mucha experimentación sonora y también como un despertar a los sintetizadores. 

–Además, desde hace un tiempo cerrás tus shows con “Ritmo de la noche” y la gente baila mucho.

–¡En Argentina es diferente cómo se lo toman! No saben si bailarlo porque se acuerdan de Menem. Están así como “eh, eh, eh”, está complicado. (Risas

–Sí, y del programa de Marcelo Tinelli…

–Yo les vi una cara así como que no sabían si bailar o no. (Más risas) Es que a mí me gusta eso y creo que se me da muy bien trasladar a mi terreno un cover, tampoco es que yo lo voy a superar ni nada. A veces la gente dice “ay, me gustaba más esto y lo otro” y no es eso, la idea no es que quiero hacerlo mejor, es llevarlo a mi terreno y se nota que lo disfruto. De hecho son canciones que me han influenciado mucho y quedan bien en mi repertorio porque “Ritmo…” la pongo detrás de una mía que se llama “Luz de piedra de luna” que también tiene esos pianos. Lo mismo “Yo no te pido…” que tiene ese sonido más antiguo aún, que es el italo disco. Yo soy muy melómana de pequeña, creo que eso se nota y la gente lo aprecia mucho.

–Sos un ícono de la comunidad gay, ¿te sentís cómoda en ese lugar?

–Ha cambiado mi opinión con respecto a eso porque al principio, también por el medio en que vivía, era como “bueno, yo voy a decir que soy lesbiana, nunca lo voy a ocultar porque no quiero”, lo encuentro insano andar mintiendo. Qué, ¿voy a salir en un video con un chico? Era como estúpido, como muy hipócrita. Pero también yo quería que se le diera valor a mi música y quizás tenía referentes como Morrissey, que él era gay pero tampoco lo andaba diciendo. Él decía que quería que se lo valore por su música, no por el activismo. Pero fue cambiando esto porque me empecé a dar cuenta de que la gente realmente valoraba mucho que yo lo haya dicho, muchísimo, porque después me di cuenta de que no es como en Argentina que tienen representantes lesbianas mujeres, en Chile no había ninguna. Ni una mujer pública había dicho “yo soy lesbiana”. Más adelante, me entregaron un premio de ícono queer. Sí, soy activista. En mis videoclips salen chicas que se enamoran, con el tiempo asumí mi rol. Creo que es necesario porque el año pasado hubo un hecho muy claro, que a una chica lesbiana en Chile, Nicole Saavedra, sólo por ser lesbiana, una lesbiana más masculina, de pelo corto, la agarraron, la torturaron y la mataron. Por eso creo que la reivindicación es muy necesaria aún. Decirlo, decirlo, decirlo y decirlo nuevamente, porque en un país como Chile que ni siquiera hay matrimonio homosexual aún, es importante que haya referentes culturales, más allá de las leyes, que haya gente que lo diga y que lo normalice un poco. Yo soy una de ellas. 

Foto: Gentileza Alba Ruperez

–¿Quiénes fueron tus referentes lesbianas en la música?

–Sandra Mihanovich y Celeste Carballo en Argentina, que cantaban “Mujer contra mujer” y “Puerto Pollensa”.  Eso ya era algo muy heavy. “Soy lo que soy” era muy evidente. Yo siempre he visto a Argentina como un país mucho más abierto con ese tema, por eso me dieron ganas de decirlo. ¿Hace cuánto tienen matrimonio homosexual en Argentina? ¡Como diez años! Imagínate, en Chile todavía no. ¡Y en Ecuador ya tienen! Otra referente puede ser Tracy Chapman, que yo les decía a mis papás “qué onda, ¿es hombre o mujer?”. Tenía ese disco y la miraba y la escuchaba. Yo creía que era hombre al principio. Antes había más referentes hombres que mujeres, y yo siempre me juntaba con puros gays hombres, entonces mis amigos me decían que yo era como un gay más. La verdad, lamentablemente referentes lesbianas no tuve muchas. De repente Angelina Jolie en alguna película haciendo de lesbiana. 

–¿Y alguna referente por fuera de la música?

Por ejemplo Gabriela Mistral, una poeta chilena que todos sabemos que era lesbiana, pero nadie lo decía. Tú la veías ahí con Doris Dana que era una jovencita, eran como referentes, pero no lo llamaría referentes porque no lo decían.

–¿Por qué creés que hay tan poca tolerancia a lo diferente, que se traduce en este auge de la ultraderecha en todo el mundo?

–Bueno, es una pregunta que me hago siempre. Estamos demasiado polarizados, muy polarizados. Tanto los progresistas, que yo me considero progresista, estamos como aquí y están los otros ahí, entonces se produce eso que es un odio igual. He identificado que ese no es el camino. Así como ellos a nosotros nos tratan de basura, nosotros también los estamos tratando de basura a ellos, entonces por eso está esta crisis también. Por eso sale Donald Trump, Bolsonaro… No sé qué cambio hay que hacer, pero algo hay que cambiar. Así está pasando lo que está pasando. Hay mucha polarización.

–Este domingo te presentarás en el Camp Nou como parte de las fiestas del Barcelona FC y su trofeo Joan Gamper. ¿Te sorprende que te hayan elegido entre otros artistas?

–Sí, me sorprende además porque es en España, ni siquiera es en Chile. El Barça es un equipo muy conocido de España, del mundo, que tiene como 40 millones de seguidores en Instagram. Cuando vas a Tailandia lo que más conocen de España es el Barça. Me encanta poder meterme en cualquier lugar a hacer mi música, romper prejuicios. Una de mis mejores amigas es catalana fanática del Barça y está demasiado feliz, al final el fútbol es eso, va más allá. Es como la música un poco, yo antes no lo entendía pero tenía un baterista muy futbolero y le encuentro parecido con la música. Tengo fans que me siguen por todos lados y los argentinos lo saben muy bien, a veces la hinchada de un grupo se convierte en la hinchada de equipos de fútbol. Alguien que está, en este caso el fútbol, cumpliendo una misión humana, noble, en este caso el deporte, en mi caso la música. Y poder salirme de mi lugar de confort también y poder tocar en un evento así me parece increíble, no me lo esperaba. Todavía no sé lo que va a pasar.

Foto de portada: Gentileza Sony Music Spain