ENTREVISTAS

La Rebelión del Cantautor y la canción como arma

Marcelo "Saico" Araujo y Lozi, los responsables del ciclo que convoca a diferentes músicos a presentar sus temas en formato acústico, nos cuentan los entretolenes de un espacio creativo que va tomando cada vez más fuerza

La música tiene un poder omnipresente en nuestras vidas. De las melodías nacen las canciones y de las canciones, las diversas emociones que nos transmiten. En épocas donde la capas de producción van alejando cada vez más la raíz compositiva de los temas, el ciclo “La Rebelión del Cantautor” va al rescate de la matriz esencial de la canción, presentando todo los meses una gama variada de artistas que presentan sus composiciones. Marcelo “Saico” Araujo (Saico y La Orden del Tornillo, Avant Press) y Lozi (Quemacoches, 451) son los responsables de llevar a cabo este evento que va tomando cada vez más fuerza, para convertirse en faro ineludible del músico que necesita un ámbito propicio en donde difundir sus temas, sin más armas que una guitarra y la voz. En el Salón Pueyrredón como locación elegida para la charla, Araujo y Lozi nos cuentan sus motivaciones para construir “La rebelión del Cantautor”. “El proyecto surgió porque no había un espacio para salir con una guitarra y cantar. Era considerado como hippie, algo retrógrado, fuera de uso y me pareció que había un montón de gente que quería hacerlo”, explica el músico. De ese apetito creador surge la unión con Lozi, a quien Araujo considera más ducho que él en la tarea montar eventos. “Me pareció que era piola que haya mucha gente que se pudiese expresar y que debía abrirse el juego. Yo soy particularmente fanático de la canción, lo que en Estados Unidos llaman ‘songwriter’ y me parece que en Buenos Aires, Tanguito, Miguel Abuelo hicieron mucho por la canción. Hay un montón de gente que propuso una lírica y una música que llevó a que esto se convierta en digno. El despojo de la canción no significa el despojo de la música”, reflexiona Lozi. “Creíamos que la canción estaba en retirada, pero en realidad lo que está en retirada es el rock”, sentencia el líder de La Orden del Tornillo. 

El desafío actual del ciclo, que ya lleva cinco ediciones, es poder llevarlo a diferentes puntos del de la Provincia de Buenos Aires. “Yo siempre quise abrir el juego para el conurbano, que me pareció que siempre fue despojado de por sí de categoría por pertenecer a un lugar distinto a lo que es Capital Federal. Con Marcelo tratamos de hacer una amalgama de eso, de unión de Capital y de Provincia”, comenta Lozi. Pero más allá de la intención de traspasar la General Paz, ellos reconocen al Salón Pueyrredón como la casa de “La Rebelión del Cantautor”. Lozi historiza la cantidad de eventos que hubo en el histórico local en los cuales el formato acústico tenía su lugar y tira abajo ciertos preceptos que hay sobre el recinto que habita en Palermo “Bronx”, tal como bautizaron sus dueños a la zona menos glamorosa de ese coqueto barrio porteño: “Hay un misticismo pensado que el Salón es generador de bandas de punk rock y la verdad que yo acá vi aparecer bandas geniales que no pertenecieron a una misma tribu. Me parece que eso es parte de la apertura y el dejar hacer es parte de empezar abrir la cabeza”. Lejos de creérsela, citan los ciclos por los cuales tienen admiración y les sirve de inspiración para llevar adelante el suyo (“Maquina Matafacistas”, “Saturno 5” y los eventos en el Club GBA, son algunos de los mencionados). También apelan al pasado como musa emprendedora: “Creo que no inventamos nada. Básicamente lo que hacemos es recrear lo aprendimos  de chicos”. “Ciclo “Molotov”, en el Centro Cultural Ricardo Rojas, el ciclo “Cosmos”, el Parakultural y Cemento, son los espacios que evocan, en donde lo acústico y eléctrico se entremezclaban con poesía y performances artísticas. “Es volver un poco a eso. Aggiornarlo, porque cosas que en ese momento te causaban shock hoy no te lo pasan ni a la 2 de la tarde en la tele. El shock ya pasó, ahora lo que tenemos que hacer es generar arte y darle la posibilidad que la gente muestre su arte”, admite Araujo. “El simple mero hecho de una reunión de recital me parece que denota un poco de desgaste. Hay que mostrar arte variadas en todos los sentidos”, sentencia Lozi. Saliendo del rol de organizadores y poniéndose en el de compositores, cada uno a su manera expone su método a la hora de sentarse a crear. “La fórmula es escupir lo que uno siente y no puede soltarlo de otra manera”, explica Lozi. “La fórmula es no mentirse”, finaliza Marcelo.

Foto: Agustín Poggi