ENTREVISTAS

Lorenzo Morales, de El Noi del Sucre: “El punk tiene una regla y es romper con todas las reglas”

El cantante, que se encuentra en Buenos Aires para presentar su película "Ya no hay locos", dejó definiciones sobre "el no futuro", los motivos por los cuales no utiliza más el nombre "Los Muertos de Cristo" y su nuevo rol como director cinematográfico

Lorenzo Morales, más conocido como vocalista de El Noi del Sucre y tiempo atrás como el de Los Muertos de Cristo, lleva 28 años en la escena cultural con un mensaje claro y contundente, que ahora lo transmite desde el lenguaje cinematográfico, en su opera prima Ya no hay locos (El Rock del Obrero). “Nunca dejar de ser quien se es pero sí evolucionar como ser humano para darnos cuenta que estamos siendo engañados, que muchas veces hacemos lo contrario de lo que pensamos que queremos ser como personas”, afirma el cantante del grupo punk de ideales anarquistas y oriundo de Utrera, que el año pasado tocó en el Salón Puyerredón, en una serie de shows.  Actualmente se encuentra en Buenos Aires presentando su película y, el próximo fin de semana, son las últimas dos proyecciones

-Algo que es propio del prejuicio del punk, y que buscas romper con la película, es la perspectiva del “no hay futuro”.
-Esa es una frase que se toma de una canción de los Sex Pistols “God save the queen”, ¿y qué quiere decir la canción? Hoy en día se lo puedes preguntar a John Lydon, que está vivo, y entonces, sí que había futuro. El “no hay futuro” es si seguimos viviendo como estamos. Cualquiera que vive la pobreza va a decir que no tiene futuro, pero sí hay futuro y tienes que marcarlo tú, tienes que crearlo. El “no futuro” es algo que intentan vender, como una forma de vida donde se está siempre depresivo, “he nacido así y ya no puedo superarlo”, y eso no es así. El ser humano se supera constantemente y tenemos que volver a ser humanos y eso es lo más importante. Sí hay futuro, pero diferente al que nos quieren vender. Tenemos que movernos para crear un futuro mejor.

-El punk surge, si se quiere, en una sociedad estática y depresiva como Londres de los años setenta.
-Eso decía la prensa. Cuidado con eso, porque empiezan a contar su historia y la llevan a donde ellos quieren. Eso de que eran depresivos yo no lo veo, si todos se estaban divirtiendo. Eran chicos infantiles, en plan vamos a romper con todo y divertirnos. Por eso escupían, hacían pogo. Fue la respuesta a una sociedad que se mostraba como pulcra, era provocación.

-Hablas de volver a ser humano y, adentrándonos en la película que estas presentando, se puede relacionar con reinventarse como artista. En toda esta reinvención ¿Qué reflexión haces de la disolución de El noi del Sucre como banda musical?
-Nosotros como banda continuamos. Pasa que más que banda musical siempre ha sido un proyecto que yo he llevado a cabo y lo he ido compartiendo con diferentes personas que han ido pasando en mi vida artística y claro, siempre se tiende a decir “la banda” y es lo más normal, porque hasta los solistas tienen una banda que lo acompañan. Desde Los Muertos de Cristo, cuando decido cambiar el nombre porque significaba un escalón más, una evolución más, consideré que ya había conseguido lo que quería y que tenía que dar el cambio para seguir creando todo lo que tenía por hacer y no quería hacerlo con el mismo nombre. Para mí esa evolución se enfrentó a la comodidad de saber que con Los muertos de Cristo me beneficiaba no avanzar, pero hice lo que yo quería o como quería evolucionar. El cambiar de nombre fue como empezar de cero. Era un reto bastante grande. Estuvo el pensamiento de nadie va a ir porque cambié el nombre y el ser humano, por desgracia está acostumbrado a las marcas y el nombre es una marca. Por eso cuando cambias la marca, ya no la quieren aunque sea mejor, quieren la misma marca a la que estaban acostumbrados. El reto grande, que pude conseguir, fue que en cinco años El Noi del Sucre ya funcione y Los Muertos de Cristo quede como algo que estaba ahí, pero que quería evolución.

-Ese temor de que la humanidad se acostumbra a las marcas conocidas, ¿cómo repercutió en la decisión que tomaste? ¿Lo viviste como algo que te frenaba a concretarlo?
-Sería muy largo de explicar porque es algo muy personal, de cabezonería. Ahora estoy escribiendo mis memorias y ahí explico bastante bien el por qué. El cambio de nombre ya lo había pensado en el año 2000. Podría haber salido como El Noi del Sucre, el disco que es conocido en todo el mundo como “Los muertos de Cristo” pero por algo que ya explicaré en el libro. Hasta el 2008 el proyecto se mantuvo como Los muertos de Cristo. Una vez que se terminaron de grabar los discos, acompañados de los libros Rapsodia Libertaria (Volumen 1,II y III) digo que ya había llegado a lo que quería y había que volver a empezar con otro nombre pero que realmente es lo mismo. Porque yo no puedo separarme de mí mismo. No puedo separarme de Los muertos de Cristo. Eso es algo que la gente tampoco entiende. Siempre se tiende a verlo como una banda y que los músicos ya no funcionan. Cuando es un proyecto siempre es mejor ir a más. Solemos caer en que se fue tal guitarra y ya no podemos funcionar, pero ¿cómo qué no? Hay otros guitarras que le dan otro punto de vista al proyecto y así ha sido para evolucionar y, encima, para mejorar, porque la guitarra se queda estancada en una historia y ya no evoluciona, eso le pasa a muchas bandas, por eso los discos se vuelven repetitivos.

-En ese sentido A mi manera Volumen 4, de El Noi del Sucre, rompe con el esquema del punk.
-Efectivamente y muchas más cosas que podemos hacer. Eso es El Noi del Sucre. Mañana lo hace en plan, imagínate The Prodigy. ¿Por qué no? El punk tiene una regla y es romper con todas las reglas y, al final, hemos caído en ponernos reglas.Nosotros lo que intentamos es romper con todo.

-¿Qué representó el punk para tu generación?
-El punk fue un tsunami, un torbellino, era todo para nosotros. Para mí y también para otras personas que fui conociendo, nos trajo la cultura. Pasa que después intentaron tergiversarlo todo como si fuésemos violentos, drogadictos, analfabetos, sucios; también hubo gente que se lo creyó y se comportó de esa manera, pero ha habido otra gente que no, que queríamos evolucionar. Si desde el sistema quieren que yo sea analfabeto, yo tengo que leer y escribir como nunca, como nadie, el mejor. Eso es ser punk, hacer lo contrario de lo que quieren que hagamos.

-¿Qué significa para vos el haber realizado una película?
Imagínate, empecé a los 17 años con un disco y ya he roto todas las expectativas. Quise hacer la película y no tenía los medios. Era difícil porque para llegar a hacerla tendría que haber entrado en una industria que a lo mejor no me apetece o que de mí no van a querer nada, porque como soy un don nadie dentro de lo que es la industria del cine, no iba a recibir ningún tipo de apoyo, ¿cómo hacerlo? Igual que con la música me arriesgo y lo hago a consciencia de que puedo pegarme un porrazo increíble. Yo soy así, me tiro por el precipicio y ya veremos que hay donde caigo, si hay agua, un colchón o si caigo sobre piedras y me mato. Como dice la película, la vida es una y el tiempo es muy importante. Lo más importante de los seres humanos es el tiempo, no el dinero, la fama, ni el trabajo. El tiempo lo tenemos que saber utilizar para mover las fichas correctamente y, aunque te equivoques de movimiento, puedes y debes rectificarlo porque si no te pueden hacer jaque mate. Eso hemos intentado explicar en la película.

Entrevista realizada por Guido de Caria.

“Ya no hay locos” (El Rock del Obrero) se estará proyectando el 19 de julio, en Casa La Gomera (Quinquela Martin 1799, CABA) y el 20 de julio, en Especial Bar (Av. Rivadavia 1261, CABA), a las 18.