ENTREVISTAS

Metallica

"Guillermo Vilas era mi gran héroe cuando era niño"

[Nota de Archivo]
Publicada en Soy Rock 69, febrero de 2010.
Por Pablo Mileo y Leo Ros
Fotos: Pepe Cáceres

Es la tarde del 21 de enero y el calor es amo y señor de la Ciudad de Buenos Aires. Para las huestes metaleras, vestidas de punta en negro, la transpiración incesante y el peligro latente de una insolación van a ser un juego de niños. Pero no interesa, hoy, una década después de su última visita, Metallica desembarca en la Argentina y no hay verano asfixiante que valga. La llegada al país de lo más grande del heavy terrícola, junto a Iron Maiden, le da la posibilidad a Soy Rock de encontrarse cara a cara con Lars Ulrich, baterista y cerebro de los californianos. Antes de salir para el Monumental, lugar pactado para la entrevista, estos dos humildes cronistas se baten a duelo en una sesión de Guitar Hero, el juego de Playstation que te da la posibilidad única de ser un James Hetfield o un Kirk Hammett, pero también un as del bajo como Robert Trujillo o, claro, convertirte en el mismísimo Lars. GAME OVER.
A las cinco de la tarde, la avenida Udaondo, que desemboca en la puerta de prensa, está repleta de tipos que buscan hacerse un manguito vendiendo remeras, afiches, gaseosas, binoculares y, mmm, helados. Marchen tres palitos de limón, por favor. “¿Quieren un trago de fernet, amigos?”, invita el muchacho antes volver a calzarse al hombro la heladerita del telgopor. Mientras tanto, los metaleros empiezan a acercarse al estadio, dispuestos a saborear la revancha del emblemático show cancelado en el 2003 por “cansancio físico y mental” (a propósito, ¿cuánto falta para que aparezcan remeras con esa leyenda?).
En el ingreso, personal de la producción nos conduce hacia la coqueta sala de conferencias gallinácea, que tiene aire
acondicionado, un escenario y cuatro sillas para los músicos. Frente a ellos, una troupe de cronistas de medios gráficos, radiales y televisivos, espera agazapada en las butacas. Alerta que ahí vienen. De a uno entran en fila, en medio de aplausos, Robert, Kirk, James (¡es enorme!) y Lars. Después de contestar varias preguntas, algunas extrañas (“¿Tienen pensado experimentar con otros géneros como hicieron con el jazz en el último disco?”) y otras divertidas (“¿Cuántos dedos tiene Trujillo?”), les hacen entrega de las distinciones por las ventas de Death Magnetic (2008) y el DVD Orgullo, pasión y gloria. Sonríen para la foto, se despiden y cada uno se mete en uno de los box minúsculos, de paredes negras, que tienen asignados para las notas.
En el primero está Trujillo, en el segundo Lars, en el tercero Hetfield (al que se escucha reír mucho con una notera) y en el último Hammett. La puerta 2 se abre, Ulrich nos recibe con un buen apretón de manos, nos pregunta nuestros nombres y recibe el Nº 53 de SR que los tiene en tapa. Enseguida, como si supiera cuál es la mejor sección de la revista, va a la última página, a Mesa de Saldos, donde Pepe Cáceres había dejado inmortalizada su apreciación acerca de Death Magnetic. “Oh, ‘con el seiou de pe-pé’”, exclama en un español más yanqui que el del Tío Sam aunque el tipo sea danés y levanta la vista en busca de los ojos de Pepe, que le sugiere: “Pedile a alguien que te lo traduzca”. Ulrich lee y empieza a repetir palabras que le resultan familiares, como “batería”, por ejemplo.

–Lars, hace poco lanzaron el Guitar Hero de Metallica, ¿te parece que los video-juegos pueden ser un buen acercamiento de los chicos a la música?
–Pienso que, definitivamente, es así, porque lo veo en mis hijos. Uno de ellos tiene 11 y el otro 8 y están completamente sumergidos en el mundo de videojuegos de este tipo. Creo que empezaron con el Guitar Hero III. Todas las canciones que tocaron en el jueguito después las quisieron escuchar en el auto o tenerlas en sus iPods. Viéndolos a ellos me doy cuenta de que sí es una buena manera de acercarse a la música. Al menos en mi familia funciona bárbaro.

–Si sabíamos, te invitábamos unos partidos…
–¡Sí! Yo toco el bajo. La batería es muy difícil para mí, porque yo toco con los oídos y en el juego es mejor hacerlo a través de los ojos. Para mí es raro tocar la batería mirando la pantalla, por eso toco el bajo, porque funciona mejor. Llegué al nivel medio ya, pero me encontré con un par de canciones difíciles antes de pasar de nivel…

–¡Más práctica!
–(Se ríe.) No puedo… Mis hijos juegan al Guitar Hero de Metallica y yo ahora estoy de gira con Metallica, entonces, cuando llego a casa, con la idea de descansar un poco de Metallica, tengo que llegar y sentarme para jugar al Guitar Hero con mis hijos durante horas.

–Hablando del Guitar Hero, algunos fans de Metallica se quejaron por…
–(Interrumpe.) ¡No! ¿Los fans de Metallica se quejaron? No puede ser…

–Sí, sobre la compresión de sonido de Death Magnetic, decían que en el jueguito sonaba mejor.
–¿El sonido? Siempre hay algo. A ver. Esta es la era de los iPods y de todos esos aparatitos. Obviamente es algo muy diferente de lo había hace veinte años. Ahora la gente escucha la música en aparatos muy chiquitos, entonces, nosotros podemos entender que haya gente que piense que el volumen es perturbante. Pero qué sé yo. Suena bien en mi auto. Rick Rubin quiso que suene lo más fuerte posible y creo que él sabía que lo estaba llevando muy alto para ciertas personas, pero es lo que es. Nosotros hacemos lo que podemos para hacer lo mejor, pero siempre hay alguien que encuentra un detalle en algo que pensás que es imposible. Nosotros dijimos: “¡Vamos hacer un disco que suene lo más fuerte posible! ¡Sí!” y después la gente dice: “No, es muy fuerte…” (Risas.) ¿Qué? ¿Un disco de Metallica que suena demasiado fuerte? Es extraño. Pero nosotros hacemos lo que podemos.

–Ya que mencionás a Rick Rubin. ¿qué virtud creés que debe tener un productor para que ustedes lo escuchen?
–Bueno, yo a Rick Rubin lo conozco desde antes incluso de conocerlo a Bob Rock. Él es un amigo mío y siempre quisimos hacer un disco juntos. Rick tiene una manera de acercarse diferente de la de Bob, todo con él es más calmo, tranquilo y fácil, sin estrés y todo ocurre de una forma más relajada. La intención de Rick fue que Metallica grabara en conjunto, tocando todos juntos en el estudio. Con Bob hicimos la mayoría de las canciones de los álbumes grabando solos, como si la música naciera de cada uno. En cambio, con Rick, las registramos como la banda en vivo, entonces eso da una sensación de unidad y es diferente. Además, con Bob no sabíamos qué tocaba el otro porque cada uno grababa sus partes y después él iba moviendo los pedazos para armar las canciones. Era todo más mental, a diferencia de Rick, que nos dijo que ni se nos ocurriera aparecer por el estudio hasta que las canciones no estuvieran terminadas. Rick tiene una energía que es fácil de enganchar y que nos atrapó a mí y a James (Hetfield).

–Pareciera que el tiempo puso en su lugar a Load (1996) y Reload (1997). Fueron dos discos que muy criticados en su momento, pero que los escuchás hoy día y están buenísimos. ¿Puede pasar lo mismo con St. Anger (2003)?
–¡Gracias! Es muy interesante lo que dicen, pero no lo sé, está en la gente que así sea. Yo también creo que Load y Reload suenan genial, pero el problema, especialmente con Load, fue que en 1996 no nos habían visto durante tres años y de pronto vieron una foto de Metallica y notaron que James Hetfield se había cortado el pelo. Entonces fue difícil para algunas personas poder despegar la música de la imagen, y se quedaron con la cosa de que lucíamos “graciosos” porque teníamos el pelo más corto. Por eso creo que ahora, cuando escuchás esos discos, te olvidás de cómo Hetfield tenía el cabello y sólo escuchás las canciones. Creo que como una oposición a nuestros primeros discos fue que quisimos experimentar con el blues, porque Metallica siempre amó al blues, a Deep Purple, a Led Zeppelin y a muchos otros artistas inspirados por el blues norteamericano. Lo logramos, fueron grabaciones en las que tocamos de una forma más bluseada, en campos musicales en los que estuvieron AC/DC, Purple y Zeppellin. Son grandes discos y estoy orgullosos de ellos, si Load y Reload fueron nuestros peores álbumes, estamos haciendo las cosas bien.

–En junio van a compartir una minigira con Megadeth, Slayer y Antrax. ¿Cómo imaginás la relación entre las bandas?
–Creo que va a estar bueno. Dave Mustaine me mandó un pequeño texto saludándonos, Scott Ian y Kerry King vinieron a un concierto en diciembre y estaban muy excitados con este tema… Va a ser divertido porque todos nos conocemos. Fue una cuestión de tiempo y creo que ahora todos estamos listos para disfrutarlo y no lo vemos como una competición para ver quién es mejor ni nada por el estilo.

–¿No te parece que Dave Mustaine nunca pudo superar su salida de Metallica?
–Yo lo quiero a Dave, pienso que es muy calentón y a veces se mete en problemas con las cosas que dice, pero sé que es un buen chico y que tiene un buen corazón. Sé que fue difícil para él, y ojalá pudiera ayudarlo, porque soy un gran fan de Megadeth. Rust in peace y So Far, So Good… So What! son grandes discos, han hecho cosas geniales y él escribió buenas canciones, de las que debe permitirse estar orgulloso. Pero, bueno, así son las cosas y pasaremos un lindo rato en la gira. Me mandó un lindo mensaje para Navidad, diciendo que estaba esperando que salgamos juntos, así que va a estar todo bien.

El International Label Manager del sello Universal Argentina nos da un drástico aviso: “Quedan dos minutos”. El tiempo pasó volando y en lo poco que queda hay que preguntar sobre temas que van más allá del Lars músico.

–Manifestaste en varias ocasiones tu interés por la industria del cine ¿Te imaginás dirigiendo?
–No sé si me veo como director. Me interesa más escribir y producir. Lo que es seguro es que no me van a ver actuando (risas). De las cuatro opciones, actuar, producir, escribir y dirigir, me quedo con esas dos, producir y escribir, que son las más interesantes.

–¿En que gastaste tu primera buena guita con Metallica?
–En un veloz auto alemán.

–Guillermo Vilas contó en una entrevista que cuando eras chico te cuidaba mientras tu padre jugaba al tenis en algún torneo. ¿Es cierto?
–Claro. Guillermo era mi gran héroe cuando yo era niño. Crecí en Dinamarca y la mayoría de mis amigos eran fanas de Björn Borg, pero a mí me gustaba Vilas, allá por 1975, 1976. Era tan cool con su pelo largo y escribiendo poesía, lucía bien y todas las chicas bellas estaban a su alrededor. Con el paso de los años tuve la oportunidad de reencontrarme con él y salir juntos, y noté lo copado y buen tipo que es. Vino a mi casa a comer y pasamos un gran momento.

–¿Pudiste salir a recorrer Buenos Aires?
–Llegamos ayer y fuimos a comer. Estuvo bueno, tranquilo. (Se queda pensando en la pregunta anterior.) ¿Saben si está Guillermo en la Argentina? Me llegó un e-mail de él pero no sé si cambió su número de teléfono. ¿O está en Francia? Él pasa mucho tiempo allí. De hecho, las veces que lo vi fue en los Estados Unidos, en Australia y en Europa…

Ninguno de nosotros sabe la respuesta. ¿Estará Vilas en Mar del Plata? ¿O en la costa francesa? Nos miramos todos a los ojos buscando una certeza, pero la puerta se abre y nos avisan que todo terminó. Antes de irnos…

–Hace poco, Dave Grohl armó Them Crooked Vultures, una superbanda. ¿A quién llamarías para la tuya?
–A ver… Ritchie Blackmore, en la guitarra líder; Noel Gallager en la rítmica; Bono en la voz y Robert Trujillo en el bajo. Y yo en la batería. (N: ¿Bono y Blackmore juntos? Algo así como un grupo que lucharía por los derechos de los que viven en castillos de fantasía…)

Lars sonríe para el lente de Pepe. Sabe que alguna de esas fotos va a ilustrar la tapa de la Soy Rock. La misma revista que tiene en sus manos. La va hojeando mientras se aleja sobre un carrito de golf. ¡Chau, Lars! ¡¡Que no se corteee!!

EN LA CONFERENCIA DE PRENSA

“Nosotros no decimos que somos la mejor banda ni nada por el estilo, tratamos de ser los mejores para escribir nuestras propias canciones, y cuando consideramos que son lo mejor que tenemos para dar, las editamos. Ni siquiera nos planteamos qué género vamos a abordar a la hora de componer. No trabajamos de esa manera.” (James Hetfield)
“Hoy por hoy, la piratería no ocupa demasiado lugar en mi cabeza, pero trato de educar a las nuevas generaciones al respecto, para que sean conscientes de las consecuencias que tiene bajar música. Una de ellas es que si una banda que no tiene dinero, va a seguir sin tenerlo.” (Lars Ulrich)
“En los últimos seis meses salieron como treinta dvd de Metallica alrededor del mundo, así que dudo que la gente esté interesada en uno nuevo. Acabamos de sacar uno en México, otro en Francia, uno en Canadá, y con la cantidad de camaritas que hay dando vueltas y YouTube, es mucho más fácil tener acceso a imágenes nuestras. Igual, estamos muy contentos de estar en un país como éste, con fans tan apasionados. Quizá la próxima vez que vengamos sea la oportunidad de grabar uno acá.” (Lars)
“El único que puede saber cuántos años más vamos a tocar es nuestro quiropráctico, que nos soluciona todo tipo de dolores en el cuerpo. Estar en gira nos mantiene muy en forma y ver a gente más grande que nosotros, como Lemmy, AC/DC o los Rolling Stones, es muy inspirador en ese sentido. Y cuando no estamos sobre el escenario tratamos de mantenernos en buen estado físico, Lars sale a correr, Kirk hace yoga.” (James Hetfield)
“No sabemos por qué el público recibió tan bien a Death Magnetic, para mí todavía es difícil cantarlo, porque las letras son más complicadas. Cuando tocamos en Europa, por ejemplo, no podemos tener la actitud arrogante de pensar que la gente ya conoce las canciones, entonces tratamos de hacer un balance con lo viejo.” (James)
“Estamos muy entusiasmados con la gira que vamos a hacer con Anthrax, Megadeth y Slayer. Death Magnetic nos llevó a sentirnos muy cómodos con nuestro pasado y queremos celebrar que muchas de las bandas que salimos de la Bay Area estamos vivas. ¿Si vamos a tocar con Dave Mustaine? ¿Quién sabe qué puede pasar? Esa es la belleza de lo desconocido.” (James)