ENTREVISTAS

No te va Gustar

"Queremos que nos recuerden por nuestras canciones"

[Nota de Archivo]
Publicada en Soy Rock 83, marzo de 2014
Por Pablo Mileo y Leo Ros
Fotos: Pepe Cáceres

Antes de su show del 15 de marzo en el Estadio Único de La Plata, los uruguayos charlaron con Soy Rock sobre el film El verano siguiente, que documenta la grabación de "El calor del pleno invierno", y que muestra cómo la música y las ganas de seguir juntos después de 20 años fueron el factor clave para que la banda siga adelante tras la muerte del tecladista Marcel Curuchet.

El lobby del paquetísimo hotel de Puerto Madero está convulsionado. Entre sus huéspedes tienen a un grupo de nueve músicos de rock y, se sabe, eso no es ninguna garantía de tranquilidad. Pero, con la seriedad y el profesionalismo obtenido en estos 20 años de trayectoria, el clan No Te Va Gustar se mueve con la mayor discreción posible, como para hacerle honor a la tranquilidad que caracteriza al charrúa promedio. Ahí van Emiliano Brancciari (voz), Denis Ramos (trombón), Martín Gil (trompeta), Gonzalo Castex (percusión), Mauricio Ortiz (saxo), Diego Bartaburu (batería), Guzmán Silveira (bajo), Pablo Coniberti (guitarra) y Francisco Nasser, el nuevo tecladista del grupo, de un lado a otro, de planta baja al piso 9 para hacer la
sesión de fotos y vuelta de regreso a la planta baja para sentarse frente a los grabadores de los periodistas. Junto a ellos está una especie de décimo integrante, Gabriel Nicoli, director y realizador argentino de El verano siguiente, el documental que registró el proceso de grabación de El calor del pleno invierno, el último disco del grupo uruguayo.
En esta película, que va a ser estrenada a principios de marzo en algunas salas del circuito de cine tradicional, Nicoli puso la cámara durante dos años en el medio del corazón de No Te Va Gustar y captó ensayos, situaciones de estudio, viajes, discusiones, momentos de risa y el inesperado golpe de perder al tecladista Marcel Curuchet en el medio de la gira por Estados Unidos en un accidente de moto. “Al principio, el proyecto no era una película, sino hacer un registro de la grabación de El calor del pleno invierno. La mujer de Emiliano es amiga mía hace mucho tiempo y ellos necesitaban alguien que les documente la grabación. Y todo esto fue evolucionando a medida que nos fuimos conociendo. Cuando les mostré un poco el material que tenía, me dieron vía libre para continuarla y terminarla”, se lanza a la charla Gabriel.
–El videoclip de “A las nueve” terminó funcionando un poco como adelanto de El verano siguiente, ¿no? Porque está dirigido por vos y hay imágenes de la intimidad de la banda.
GABRIEL: Justo los chicos tenían que sacar un video y era un momento en el que nadie quería grabar nada por lo que había pasado (se refiere a la muerte de Curuchet) y yo tenía un montón de material que me iba sobrando y así terminamos generando el videoclip de la canción, con imágenes que después no usé en la película, salvo dos o tres cositas.
–¿Cómo encaraste el trabajo? No debe ser poner la cámara y listo.
GABRIEL: Al principio no sabía con qué me iba a encontrar porque no los conocía a ellos, no sabía con qué personalidades me iba a encontrar. Me llevó un tiempo entender a cada uno y saber qué lugar iban a ocupar en la película. Siempre la pensé de manera cronológica, con protagonistas, con otros personajes que aparecen menos, y hay saltos hacia entrevistas que ellos hacían con los medios mientras yo retrataba la situación. Digamos que la estructura se fue armando a partir de que avanzaba mi relación con ellos.
–¿Y ustedes qué hicieron en la película?
EMILIANO BRANCCIARI: El trabajo lo hizo él. Nosotros actuamos de manera normal, en distintas situaciones artísticas y personales, mientras él captaba lo más interesante de esos momentos. Obviamente que dentro de la grabación de un disco hay un montón de momentos aburridísimos, que son la mayoría. Al principio tratamos de no mirar la cámara y después nos olvidamos que estaba porque Gaby ganó en confianza. Pero no sabíamos qué es lo que había filmado y qué no en la grabación.
–¿Le ibas mostrando a la banda lo que estabas haciendo?
GABRIEL: Lo vieron, pero cuando ya estaba bastante avanzado. Bueno, en realidad, cuando terminó la grabación yo les mostré cosas para explicarles mi idea de seguir filmándolos durante todo el año. Y ahí decidimos seguir hasta la presentación del disco. Para mostrar desde que nacía la canción hasta que era presentada ante 60 mil personas.
–Vos no conocías a la banda pero terminaste muy adentro del grupo. ¿Qué imagen te llevás de ellos? ¿Qué te llamó la atención?
EMILIANO: Uy, le tiraron toda la presión (risas).
GABRIEL: En lo personal, aparte de que era toda una experiencia creativa porque estaba solo y no podía fallar en nada, me colgué en aprender todo el proceso que le lleva a una banda grabar algo así. Me enganché por lo musical. Y también aprendí mucho lo que es el trabajo en equipo. No sabía que se podía hacer un disco en el que estén todos contentos siendo tan diferentes entre ellos. Y yo, como les decía, estaba solo, así que éramos como opuestos. Opuestos complementarios.
–Para ustedes no debe haber sido muy difícil porque siempre se grabaron, con cámaras propias.
EMILIANO: sí, pero en este caso fue diferente. Nosotros nunca habíamos filmado una discusión en una grabación. Nuestras cámaras no traspasaban la línea que nosotros no queríamos porque, bueno, nos sentíamos incómodos. Ahora discutíamos por un arreglo o porque una canción quede adentro o afuera del disco, y la cámara estaba ahí. Pero nadie se daba cuenta.
DIEGO BARTABURU: Igual se nota que cuando editó fue bastante cuidadoso porque tenía momentos filmados bastante íntimos y seguro que no los puso por respeto.
GABRIEL: Es que no tenía sentido que después se sientan incómodos al verse. O que quede como un golpe bajo. Había un montón de cosas para tener en cuenta. Porque si todos hablaban al mismo tiempo, se arruinaba la toma. Pero parte de mi dogma consistía en no decirle a nadie que baje la voz o se calle. Si me perdía algo por eso, me lo perdía.
–¿Por qué está musicalizada por Fernando Cabrera?
EMILIANO: ¡Porque nosotros aparecemos tocando todo el tiempo! Y Fernando tiene una musicalidad increíble, que nos encanta, y ya había hecho la música de la película El dirigible (1994, de Pablo Dotta). Nosotros en Costanera Sur hicimos “Te abracé en la noche”, una canción suya. Entonces como que todo cerraba.
MARTÍN GIL: No Te Va Gustar no produjo esta película. Es una obra de Gabriel, él es el artista, es su mirada sobre nosotros. Por eso también estaba bueno que tampoco hiciéramos la música. Estos temas de Fernando los grabamos nosotros, así que nos pusimos medio en un rol de sesionistas.
–Y en el medio de todo este quilombo nació “Llueve tranquilo”, que esa sí la compusieron ustedes y forma parte de la banda sonora de la película.
MARTÍN: En todo este tiempo se compusieron un montón de canciones, que algunas van a formar parte del próximo disco que entramos a grabar a mitad de año. Un día, escuchándolas todas, nos dimos cuenta de que “Llueve tranquilo” cerraba con el concepto que nos generaba la película al mirarla.
–¿Cómo impactó la muerte de Marcel en la película?
GABRIEL: Y… uf. Tremendamente. Porque, como te decía antes, vos vas buscando la
historia, vas filmando, llegás a tu casa, mirás el material, pensás en lo que tenés, en lo que te falta. Y cuando pasó lo de Marcel tuve que rebobinar en mi cabeza y empezar un poco de nuevo. Porque había cosas que dejaron de servir y otras se resignificaron. En cuanto a la estructura y la idea, que eran tan simples como retratar el proceso creativo de un grupo, terminó abriéndose una segunda línea de pensamientos y reflexiones sobre las pérdidas. Es extraño decirlo, pero la película terminó ganando mucho desde ese lado. Se ve a un grupo de amigos tratando de llevar adelante un momento muy difícil.
–¿Qué cosas se replantearon como banda?
EMILIANO: Tuvimos una charla cuando volvimos de Estados Unidos. Estábamos agobiados por la situación. No sabíamos qué hacer, si volver a tocar o no, si parar un tiempo, teníamos fechas por delante, un disco casi terminado y este documental, que fue en lo que menos pensamos porque había que definir antes un montón de otras cosas. Esa conversación fue la única que le dijimos que no grabe. A partir de ahí, todo empezó a esclarecerse en la cabeza de cada uno. Cuando volvimos a tocar, todo volvió a su curso.
–¿Pensaron en buscar ayuda externa de un profesional?
EMILIANO: No, porque no teníamos un problema como grupo. En todo caso, cado uno tenía un problema en el alma que tenía que solucionar apoyándose en sus compañeros, familia o lo que sea. La ayuda externa estuvo en nuestros seres queridos y en nosotros mismos como amigos. O inclusive en el público.
MAURICIO ORTIZ: Tratamos de capitalizar ese sacudón que fue perder a un amigo para mirar un poco nuestras propias vidas y pensar qué estábamos haciendo mal.
denis ramos: Fue una época de replanteos personales. Cuando perdés a un ser querido pasa mucho eso.
EMILIANO: Como banda también hubo replanteos, pero implícitos, sin decirnos nada. Si bien, todos entramos en diferentes momentos del grupo y cada uno tiene su visión sobre cómo le influye la banda en su vida, cada uno empezó a valorar más las cosas, las situaciones, los amigos, el grupo que tenemos. Nos unió.
DIEGO: Todos crecimos mucho con el golpe y nadie es el mismo.
–Cuando presentaron El calor del pleno invierno se habían planteado esperar a 2014 para incorporar a alguien. ¿Cómo es ahora tener a Francisco Nasser como tecladista?
DENIS: La decisión más próxima al suceso de Marcel fue “no pongamos a nadie, dejemos el lugar libre y banquemos hasta fin de año así”.
MARTIN: Lo que pasa es que de alguna manera no buscamos un reemplazo, sino que buscamos cómo resolver, sin buscar algo parecido.
EMILIANO: Entre todos fue una manera de hacernos cargo de la situación, por respeto al público y a Marcel, pero sabiendo que a nosotros nos gusta el sonido con teclados y que por eso en algún momento iba a pasar.
–¿Y cómo es que llega Francisco a la banda?
FRANCISCO NASSER: Emiliano me llamó un día para que nos juntemos a hablar, para ver si quería tocar con ellos. Fue una sorpresa tremenda porque no lo esperaba. Es un orgullo y un miedo lindo, un desafío.
DIEGO: Ya lo conocíamos y teníamos afinidad con él. Pensamos que le va a aportar un color nuevo a No Te Va Gustar, porque además de tecladista es guitarrista y baterista y sabe de samplers, y Marcel era más un pianista, entonces en lugar de buscar otro Marcel nuestra idea fue buscar un músico que le aporte algo diferente a la banda.
–Este año cumplen 20 años como banda ¿en qué aspectos creen que crecieron como compositores?
EMILIANO: Creo que en no mezclar demasiados géneros en una misma canción. Al principio queríamos tocarlos todos en un mismo tema.
Si bien nos gusta tocar diferentes géneros está bueno que respetemos la decisión de hacerlos a su tiempo, por separado. Por otro lado, maduramos y empezamos a cantarles a otras cosas, que son diferentes a las que les cantábamos a los 18 años, principalmente porque nos hicimos hombres. Me parece que respetar ese crecimiento y no seguir escribiendo como cuando éramos adolescentes, con la problemática que teníamos en ese momento, que básicamente no era ninguna (risas).
–Igual siempre fueron muy prolijos a nivel audio…
EMILIANO: Siempre fuimos muy obsesivos con el sonido, sin dudas.
MARTÍN: En todo momento hicimos todo lo mejor posible con las herramientas que tuvimos. A los 18 o 20 años teníamos cada uno un camino diferente de vida y determinada cantidad de música escuchada. En definitiva, la música que hacemos es el resultado de la música que escuchamos. Pasan los años y acumulamos información que va complejizando las canciones que hacemos. Eso es un proceso natural, fuimos creciendo.
GONZALO: Eso te lleva a ser cada vez más como vos, dejás de ser otro. Después encontrás cosas que de alguna manera ya son tuyas, que te sorprenden.
DENIS: Es parte del crecimiento. Cuando sos más pendejo siempre tenés un ente a seguir, para recorrer un camino.
EMILIANO: Por ejemplo, en el primer disco yo no canté con mi voz, porque me daba vergüenza.
–¿A vos te cuesta cantar canciones de la adolescencia, Emiliano?
EMILIANO: Sí. Hay muchas que me enorgullecen por más que sean canciones muy viejas, pero hay otras que sí. Eran problemas que tenía de niño; en ese momento yo vivía con mi vieja. Hay cosas con las que ya no me siento identificado porque son letras con problemas que ya no te pasan.
–Ahora están más en contacto con estas, por el ciclo de shows en Montevideo al que llamaron Otras Canciones, ¿cómo cranearon eso?
DENIS: En realidad lo estamos craneando ahora, estamos viendo qué temas hacer.
EMILIANO: Es una sala muy elegante (el Auditorio Nacional del Sodre, un teatro especializado en música clásica y jazz), entonces tratamos de hacer un show acorde a eso, para que la gente tenga la posibilidad de escuchar y de mirar un espectáculo, sin necesidad de pararse. Entonces dejamos de lado las que tocamos todo el tiempo, en conciertos de rock, para dejarle espacio a otras que no tocamos tanto, ya sean viejas o del último disco. En general, no las hacemos porque a veces los shows se prestan para otra cosa. Es la oportunidad para tocar esas canciones que son más disfrutables en el disco que en vivo. En ese caso tenemos la posibilidad de hacer cuatro fechas, así podemos invitar gente para que nos ayude a que los arreglos sean más ricos.
DIEGO: Hay más sutilezas y técnicamente hay algunas cositas que en un show normal no hacemos.
EMILIANO: Claro, de gira, hay cosas que no podemos hacer, porque si tocamos esas canciones tenemos que sacar otras y nuestro concierto pasaría a ser otro tipo de concierto, que no está mal pero quizás no es lo queremos.
–¿Tienen pensada una movida similar en la Argentina?
EMILIANO: Por el momento no, pero nunca se sabe, porque nosotros somos muy de entusiasmarnos con las cosas.
–¿Entonces van a hacer todas canciones viejas el 15 en el Estadio Único?
EMILIANO: No, no, no (risas). El 15 de marzo es como el cierre de la gira de este disco, que empezamos en Costanera Sur y terminamos en La Plata. Más allá de que después tengamos más fechas en la Argentina y en México, antes de ponernos a trabajar con el disco nuevo.
–Cuando la banda ya no exista y no estemos ninguno de nosotros ¿cómo les gustaría que se recuerde a NTVG?
EMILIANO: Yo creo que me gustaría que se nos recuerde por las canciones. O porque les llegaron a alguien o porque en un show los emocionamos.

MÚSICA, LLENAS MI ALMA
“Mueve, une, sana y calma”, canta Emiliano Brancciari junto al auténtico decadente Jorge Serrano en “Religión Pagana” en un dueto imperdible incluido en El calor del pleno invierno. La música ocupa un lugar fundamental en la vida de NTVG, y el micro de gira no es la excepción: “Cada uno escucha lo que quiere y cada tanto viene alguno con un disco que pasa a ser el disco de moda de la banda”, revela Emiliano. ¿Cuál es el álbum fetiche actual? Para Martín Gil es Random Access Memories, de Daft Punk (“A ese le dimos mucho”). Para Diego Bartaburu, en cambio, es Cerca de las nubes, de Las Pelotas. Denis los corre de atrás: “Estoy intentando meter AM de Arctic Monkeys”. ¡Háganle caso a Ramos!

VAMOS LAS BANDAS
No Te Va Gustar se caracteriza por acompañar y apoyar el crecimiento de nuevos grupos del Uruguay. Denis Ramos señala el caso de 4 Pesos de Propina, una banda amiga que el año pasado, tocó con ellos en Costanera Sur, en la presentación de El calor del pleno invierno. “Es una banda que trabaja muy bien, a la que le dimos una mano invitándola a tocar y que sabemos que quiere crecer”, asegura el trombonista. En esa línea está Don Nadie, agrupación en la que tocaba el bajista Guzmán Silveira antes de incorporarse a NTVG. Además de ser frecuentes teloneros, sumaron la voz de Emiliano en “Caminaré”, canción incluida en Oferta (2007). Las últimas incorporaciones son Sirilo, grupo que mezcla rock y murga y que está a punto de editar su disco debut producido por Francisco Nasser, y Los Hermanos Láser, banda liderada por Rodrigo Gómez, quien produjo a La Vela Puerca, Cuarteto de Nos y a bocha de bandas del otro lado del charco.