ENTREVISTAS

Rick Wakeman: “No debimos haber vuelto a usar el nombre de Yes”

El Dios del rock progresivo está en Argentina para hacer tres shows solo con su piano y una orquesta sinfónica. Vimos un ensayo y hablamos con él sobre sus nuevos planes, los festivales multigénero, la muerte, Bowie, Jon Lord y de yapa recordamos los 50 años de Yes con una promesa: en 2019 piensa volver al país junto a Anderson y Trevor Rabin.

“Ongi Etorri” reza el cartel en la puerta del Laurak Bat, como bienvenida al centro vasco más antiguo de Buenos Aires. Escaleras arriba se escucha el sonido de unas tubas, unos violines, un arpa, flautas… Aunque lo sorprendente en esta especie de Embajada del País Vasco es que lo que suena no es el folclore de la siempre patria separatista española, sino algo diferente, más intrincado. La treintena de músicos ensaya las canciones que ejecutarán en el ajetreado calendario que ocupará sus próximos tres días, como la orquesta que acompañará a Rick Wakeman en su maratón porteño. Maratón que arranca hoy a la noche en el Teatro Gran Rex, mañana en el mítico Teatro Colón y el sábado en un show gratuito en Figueroa Alcorta y Dorrego, en el cierre del Festival Únicos. En estas últimas dos funciones, el histórico tecladista compartirá escenario con Horacio Lavandera, Miguel Ángel Estrella e Il Divo y el sábado se les sumará el DJ Hernán Cattaneo. Wakeman llega al país con su más reciente Piano Portraits (2017), en el que sentado frente a un Steinway repasa parte de su carrera solista, su gusto por la música clásica (¡Tchaikovsky y Debussy!), por bandas de rock como Led Zeppelin y The Beatles, y también su aporte al legado de David Bowie con la ejecución de “Life on Mars” (él fue quien registró ese mellotron en la versión original). Sobre esa idea girarán estas tres presentaciones, que resultan un alto en la agenda del músico que en este 2018 se encuentra en modo celebración del 50 aniversario de Yes, banda a la que ayudó a convertir en mito.

-¿Preparaste algo especial para el show del Colón?
-Hay algunas cosas que pensé especialmente. Amo tocar con orquesta de cámara. A diferencia de otros shows similares que he hecho, en este caso hay seis o siete canciones que llevan arreglos distintos además de secciones especialmente adaptadas para piano. La verdad es que no había tenido la oportunidad de tocar antes en un lugar como el Colón, y nunca pensé que tendría esta chance de tocar en un espacio tan maravilloso. Así que será muy especial.
-Este show es en el marco del Festival Únicos, que reúne a artistas de diferentes géneros, desde un DJ hasta cantantes pop. ¿Qué opinas de este tipo de encuentros?
-Me encanta que haya mezcla. Pienso que un festival con un mismo estilo de música es muy aburrido. Te voy a contar una historia que lo retrata perfectamente. Hace un tiempo toqué con mi banda en un festival en Italia, en un lugar hermoso, al lado de un lago. Fuimos pensando que era un festival de rock progresivo, pero cuando llegamos notamos que la grilla estaba llena de bandas de blues. Ocho para ser exacto. Todas absolutamente de blues (risas) Y nosotros. Era gente que realmente amaba el blues. Junté a mi banda y les dije “acá nos van a matar, va a ser como el beso de la muerte”. Salimos casi sobre el final de la jornada y fue muy interesante lo que pasó: después de la cuarta o quinta banda de blues la gente empezó a dispersarse, a caer en un estado de somnolencia. Cuando fue nuestro turno arrancamos con “Catherine of Aragon”, de The Six Wives of Henry VIII (1973), una canción muy prog rock, y la gente enloqueció. Les encantó y varios nos dijeron que no habían escuchado algo así antes. Es así, un festival tiene que tener diferentes estilos. A mí me gustaría ver uno con prog rock, con una cantante de ópera, una banda de folk… ¡Todo mezclado!
-¿Qué diferencias habrá entre los tres shows?
-No muchas. Cuando venís así, con un espectáculo como éste, no hay tiempo de ensayar tres shows diferentes, porque la orquesta no tiene la posibilidad de manejar un repertorio tan amplio. Llevaría meses de ensayo hacer tres listas distintas. Por eso estuvieron trabajando con una lista que preparé y les envié hace unas semanas. Lo que traté de hacer con esta lista de canciones es juntar cosas mías solistas, de Journey to the Centre of the Earth (1974), de The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table (1975), de Six Wives, unas piezas no tan conocidas de Yes, como una celebración de nuestro 50 aniversario y dos tributos: uno a Bowie, solo con piano, y otro a The Beatles, que será un momento muy divertido. Es una lista pesada, no será fácil de tocar para la orquesta porque no podes perder la concentración. Y para mí también, porque si la pierdo estaremos en serios problemas. La orquesta seguirá tocando, mientras yo estaré horrorizado y paralizado (risas)

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Fotos: Joaquín Amoia

-Recién hablabas del 50 aniversario de Yes y hace poco anunciaron que con Jon Anderson y Trevor Rabin van a hacer tres shows en junio, en Londres, como una celebración. ¿Qué otros planes tienen?
-Lo que está pasando con Yes es ridículamente confuso. Nunca quise usar el nombre. Cuando a Jon Anderson, Trevor y a mí nos hicieron problema por usar el nombre dije “listo, ya está”, porque sabía que iba a pasar esto. Nosotros teníamos una identidad como ARW, y lo veníamos haciendo realmente bien, tocando incluso canciones de Yes. En el momento que pasamos a ser Yes Featuring Anderson, Rabin y Wakeman se volvió todo confuso. La banda de Steve Howe, el Yes de Steve Howe, está haciendo conciertos en Inglaterra y literalmente todos los días nos preguntan si somos nosotros. No, es una banda diferente. Nunca debimos hacer eso. La gente sabía que se encontraría cuando nos llamábamos ARW. Pero volviendo a tu pregunta, haremos esos shows en Londres, un par en Europa y…
-Argentina…
-Espero que sí, vengo insistiéndole a mi manager para que lo hagamos, pero no en 2018 sino en 2019. La dificultad acá es cuanto más podés hacer, no podemos hacernos más jóvenes. Nuestro bajista tiene 41 años, lo que es muy importante porque lleva el promedio de edad a 68 (risas) Tratamos de pensar como jóvenes, el tema es el viaje largo, eso es lo que te golpea realmente muy fuerte. Si hacemos una gira larga por Norteamérica, después de muchos vuelos te volvés un zombie. Son los achaques de la edad. Así que espero realmente estar en 2019 tocando con ellos acá.
-¿Cómo es tu relación con Howe y “el otro Yes”?
-No hay relación con ellos, para ser honesto. No es tristeza ni enojo lo que tengo, la verdad ni me importan. Porque pueden hacer lo que quieran. Sí contacté a Steve cuando murió su hijo menor en septiembre pasado, tristemente. Le escribí, y luego hablé de eso con Dylan, su otro hijo. Ellos que hagan lo que quieran, siempre va a haber discusiones sobre el material, ellos dirán que lo nuestro no es Yes, nosotros diremos que no podés tener a Yes sin Jon Anderson cantando, y así. Entonces lo que hagan está bien, no me afecta.
-¿Y con Jon Anderson como están las cosas?
-Jon es… Jon es Jon (risas) Una vez me preguntaron cómo lo describiría y es muy fácil la respuesta. Jon es el único tipo que conozco que está tratando de salvar este planeta, pero desde otro planeta distinto (risas) Es un personaje, tiene una visión muy fuerte, ideas muy fuertes, algunas de ellas son brillantes y otras son completamente ridículas. Ahí es donde yo lo miro y le digo “Jon, estás totalmente loco” (risas) Pero hablando seriamente tenemos una gran relación, muy respetuosa, lo mismo que con Trevor. Él también es fundamental, lo respeto mucho.
-¿Planean grabar un disco con esta formación?
-Pensamos mucho esa idea, algo con dos o tres temas muy buenos y tres o cuatro que estén bien. Entonces nos dimos cuenta que en estos días no tenés que sí o sí hacer un álbum, así que estamos trabajando en esos dos o tres temas muy buenos, los que realmente creemos que son los mejores y saldrán editados como un EP. Priorizamos esas canciones en lugar de hacer un disco por el simple hecho de registrar más música.
-¿Cambiaste tu manera de ver el legado musical que dejás después de la muerte de colegas y amigos cercanos como David Bowie o Jon Lord?
-Es una buena pregunta. Estos últimos años fueron difíciles porque muchos de mis amigos se murieron. Ante eso caes en la cuenta de que no sos inmortal y que finalmente todos vamos a morir. Entonces de repente cuando me enteré lo de David me golpeó muy fuerte. Él estuvo envuelto en mis primeros años como músico, toqué en algunas grabaciones (NDA: se refiere a “Life on Mars?”, “Oh! You Pretty Things” y “Changes”, donde grabó con su mellotron) De hecho, la música es tan poderosa, que me gusta pensar ese tipo de cosas como que en cualquier momento me sorprende y entra por esa puerta. Pero la muerte que realmente me hizo caer en lo finito de la vida fue la de Jon Lord. En sus últimos años nos volvimos amigos muy, muy cercanos. Hicimos un show de caridad en el Royal Albert Hall, con una canción que creamos juntos, “It’s Not As Big As It Was”, que fue muy divertida de hacer, con pianos, sintetizadores, con toda la banda, y la gente la adoró. Fue un momento muy bueno. Todos nos decían que teníamos que hacer un disco juntos. Estaban los Deep Purple y nos alentaban a que lo hagamos. Así que nos decidimos a hacer un álbum. Empezamos a hablar y un día Jon me dijo “estoy acá en Londres, tratando de poner las cosas en orden”. Como no entendí me amplió: “¿No te pasa que cuando escuchas de nuevo una de tus grabaciones viejas encontrás errores o cosas que hubieras hecho de otra forma? Bueno, cuando ya no esté aquí todo lo que quedará es lo que la gente piense sobre lo que quise hacer con esas canciones. Seguro vos tendrás las tuyas”. Entonces le comenté de Journey to the Centre of the Earth, que fue grabado en vivo y si bien me encanta tiene un montón de errores y de cosas que me quedaron por la mitad. Entonces me dijo “regrabalo de nuevo, porque sino la gente se quedará pensando en lo que trataste de hacer”. Me quedé con eso en la cabeza y seguimos hablando de nuestro proyecto, hasta que un día me dijo que tenía dolores de estómago, y que le habían diagnosticado cáncer de páncreas. Me parecía un chiste, porque se veía muy bien. “Yo pienso lo mismo, es ridículo”, me comentó. Entonces lo fui a ver a Ian Paice, su mejor amigo, para preguntarle cuan serio era. “Muy serio, solo le quedan seis meses de vida”, me respondió. Y así fue. A los seis meses estaba en su funeral, y fue muy duro. Cuando llegué a casa mi esposa me preguntó que pensaba hacer. Y no dude en responder que lo que tenía que hacer era volver sobre Journey to.., hacer nuevos arreglos, acomodar los errores y volver a grabarlo. Porque Jon tenía razón. Lo mismo hice con King Arthur y ambos se los dediqué a su memoria. Porque de no ser por esa charla nunca lo hubiera hecho. Por eso su partida me golpeó tanto como la de Keith (Emerson) Me enteré justo cuando estaba por subir a un escenario de su muerte. Recibí una llamada telefónica donde me contaban que se había suicidado. Literalmente recibí el mensaje y subí a tocar. Fue durísimo. Otra fue la de Chris Squire, por supuesto. Terrible. Él y Jon Anderson probablemente sean lo más importante de esa era dorada de Yes. En todo caso lo que pienso es que en los años que me queden por delante, los que se me permita vivir (sonríe emocionado), lo que voy a hacer es disfrutar de mi familia, de mis hijos, no voy a perder más tiempo con cosas malas. Porque a ver, yo tengo diabetes tipo 2, colesterol, presión alta, tuve mis infartos, así que cumplo con una dieta muy estricta y trato de llevarla con una sonrisa, disfrutando de la música. La vida es… voy a decir algo extraño, pero nunca entendí a los que necesitan drogas, porque la vida está lleno de momentos muy elevados. Está todo ahí si tenés ganas de ir por eso. Hay música, libros, películas. Por eso, algo que ya dejé escrito en mi testamento, porque como se sabe los músicos y artistas nunca sentimos que hicimos todo lo posible, es que en mi lápida diga: “No es justo, aun no pude terminarlo”.