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Chizzo busca inspiración en La Pampa y en la historia de Mariano Rosas

El líder de La Renga fue a visitar la tumba en donde descansan los restos del indio ranquel, recuperados al Museo Nacional de Ciencias Naturales de La Plata

“Ya que vas a escribir, dijo, cuenta de mi pueblo. Pobreza y dolor sólo trajo el progreso. La cultura de la traición y los indios en los museos”, canta Chizzo en “Lo Frágil de la locura”. “Me faltan unas letras para el disco que estamos haciendo y que saldrá pronto por eso me vine a inspirar por estos lugares. Me gusta mucho esto, mis canciones son muy viajeras y me inspiro en los viajes y en los momentos que vivo. Creo que esto me va a venir muy bien”, le dijo el líder de La Renga a InfoHuella, en la nota donde detalla el viaje en moto que hizo hasta Leuvecó, La Pampa, para visitar el lugar donde descansan los restos de Marianos Rosas, un indio ranquel famoso en la zona de Victoria. Chizzo vuelve a incursionar en la historia silenciada de los pueblos originarios para dejar sus huellas en las letras de sus canciones. “Me gusta que el viaje tenga un condimento místico. Veníamos en moto viajando por La Pampa con mi amigo Héctor Lombardo y dije… Victorica, y acá estoy, conociendo la tumba de Mariano Rosas, algo que tenía pendiente”, le contó al periodista Cristian Javier Acuña. En este viaje “místico”, el músico visitó el monumento de de M. Rosas y el Rewe, “tronco de caldén descortezado con cuatro muescas, usado en sus ceremonias, donde los originarios hacen sus rogativas en el año nuevo Ranquel”, según describe Acuña. Un grupo de seguidores de La Renga se acerca a él y Chizzo devuelve el cariño con una foto que inmortaliza el encuentro. “Muchas gracias a ellos (señala a sus seguidores), a los pueblos originarios y mucho respeto a Mariano Rosas. Me encantó conocer este lugar que está bueno para que quienes no lo conocen puedan hacerlo e interiorizarse sobre la historia”.

Parte de la historia de Mariano Rosas se puede encontrar en el libro Una excursión a los indios ranqueles, del general Lucio V. Mansilla, en donde el autor describe el encuentro con el cacique Panguitruz Guor, quien fue secuestrado por una partida militar, en 1834, y llevado ante Juan Manuel de Rosas, que lo bautizó como Mariano Rosas, al enterarse que era hijo de un importante cacique. Esos sucesos también pueden conocerse en voz de sus descendientes que aún hoy resisten en su identidad. Las crónicas cuentan que M.Rosas era amigo de los blancos, pero también fue temido por ellos al liderar malones que asaltaron las principales de Mendoza, San Luis y Córdoba. La tumba del cacique, que falleció en 1877 producto de una viruela, fue profanada y sus restos fueron donados al Museo Nacional de Ciencias Naturales, para ser exhibidos a los visitantes. En 1999, una persona descendiente de M. Rosas solicitó a las autoridades bonaerenses que el cuerpo fuera devuelto a su pueblo natal. Después de varias movilizaciones de la comunidad ranquel, el Congreso de la Nación dictó una ley que obligó a que el cráneo profanado fuera devuelto a las comunidades originarias. El 22 de junio del 2001, M. Rosas volvió a tener su sepultura en el mismo lugar en donde se encuentran enterrados sus antepasados.