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¿Qué pasó en Olavarría? Testimonios del público

Dos muertos y varios heridos es el saldo que dejó el show del Indio Solari. Soy Rock pudo hablar con varias personas que estuvieron en el lugar y contaron sus impresiones sobre lo que pasó antes, durante y después de la famosa misa que terminó en tragedia.

La entrada

“Ayer fuimos temprano, éramos un grupo grande de chicos y chicas, nos buscamos un lugar, nos acomodamos, comimos, tomamos algo, y fuimos esperando que se llene más de gente. Cuando estás ahí adentro no sos consciente de cuánta gente hay atrás tuyo, después vi la foto y era tremendo. Pero adentro yo lo vi bien, no vi grandes descontroles más allá de lo de siempre, algunos que no pueden más que su alma y se caen de lo borrachos que están, pero no es nada nuevo en este tipo de recitales”. (Nicolás Silva)

“Fue un caos toda la ruta, a paso de hombre. Tardamos 11 horas. Una vez que llegamos allá nos dimos cuenta que la ciudad no estaba preparada para recibir tanta gente y además muy desorganizado. Nosotros teníamos gente de nuestra empresa de viajes de rock (Rocanrol del País) guiando por dónde pasar los micros. No había gente de la ciudad o de la municipalidad encargados de eso, como sí ha pasado en Tandil o Mendoza. Ahí ya nos dimos cuenta de que iba a ser un caos. En el predio no había gente de seguridad, no había ambulancias, médicos. Nada. Ni carteles. ¡Había lugares sin luz! La gente se pierde. Tanta gente en un show y tan poco gente tratando de organizarla… era obvio que iba a pasar esto”. (Flor Valenti)

“La llegada a Olavarría fue bastante linda, pintoresca, la típica ciudad tomada por los ricoteros, pero a medida que ibas llegando al predio se hacía un embudo, como Retiro o Constitución a las 6 de la tarde con 300 mil personas. En un momento no caminabas, ibas arrastrando por la marea. Y en cada puestito de comida o bebida sonaba una canción del Indio y había pogo. Pero dentro de todo yo vi todo tranquilo, no vi ningún desmadre. Eso sí, no había cacheos, de hecho vi mucha pirotecnia, tres tiros, bengalas de colores, hasta de las de barco, que se quedan encendidas en el cielo. No nos pidieron las entradas en la puerta, pasamos casi haciendo un scrum”. (Ezequiel Ruiz)

“Vi mucha gente entrar sin pagar o pagándole a los de seguridad. El grupo que estaba conmigo, el 80% estaban sin entrada e iban a ver cómo entrar. Le tiraban 100 pesos al de seguridad y pasaban, y otros empujando y entraban con el malón de gente”. (Lara Zárate)

“En cuanto a las entradas, éramos siete y dos de nosotros no las habíamos retirado. Nos dijeron que en la boletería de La Colmena las entregaban. Fuimos a las 5 a buscarlas, pero recién nos entregaron a las 8 y porque nos llevó el malón de gente a los empujones, y nos terminamos colando. Entré a La Colmena a las 8 y media. No nos pidieron las entradas y no había cacheo“. (Estefanía Giacomuzzi)

“No me pareció al principio que haya sido tan tremendo. La organización fue mala, pero como siempre. La entrada a Olavarría fue un caos, imposible. Tardamos 12 horas en llegar. El estacionamiento de los micros era bastante lejos del show y caminamos bastante. Pero para saber a dónde ir teníamos que ir preguntándole a la gente porque no había indicaciones. La entrada estaba completamente liberada. Si querías podías entrar, no con un fernet… ¡con una heladera entera!”. (Agostina Bianchini)

El show

“Yo sinceramente la pasé bárbaro. Pero el show fue muy raro por la cantidad de interrupciones prolongadas entre tema y tema. El Indio estaba muy alterado. Nunca lo vi así. Y eso que lo he visto enojarse porque le tiraraban zapatillas, pero se ve que estaba muy preocupado por lo que veía desde arriba, muy shockeante. Yo empecé viendo el show desde la segunda hilera de torres de sonido y como no era nítido me fui para adelante y me planté a 50, 60 metros del escenario y no tuve problemas. Te dabas cuenta que estaba pasando algo más de lo habitual. Terminó “Ropa sucia” y al tema que le siguió, habrán pasado como 20 minutos. Se lo escuchaba muy nervioso sobre el micrófono y por fuera también, se lo escuchaba gritando, pidiendo rescate a la gente de bomberos, Defensa Civil y seguridad, que sacaran a los que estaban desmayados. Se refería a ellos como “borrachines”, pero se ve que era algo más. A pesar de su edad y de los problemas de salud, el Indio estuvo muy bien, lo vi entero“.  (Ezequiel Ruiz)

“Durante el show me di cuenta que algo había pasado porque cambió toda la energía y fue todo distinto. Los músicos estaban tocando de otra manera. Para mí sabían que había alguien muerto y ahí cambio todo. Y después lo mismo de siempre, la gente está desquiciada, no se cuida y no cuidan a su prójimo. Lo viví como la locura que fue. Ya sabía que iba a ser eso: un show para 300 mil personas en un lugar que no estaba preparado. Espero que este sea el último show del Indio. Para que no se muera nadie más”. (Ariel Cohen) 

“Yo me quedé bastante atrás así que no vi ninguno de los problemas por los que el Indio paró el show. Y después se apuró para terminarlo. Duró menos de lo normal. Creo que acortó la lista. Cuando terminó dijo que salgamos tranquilos que estaban todas las puertas abiertas”. (Agostina Bianchini) 

“El escenario era enorme, había un montón de torres de sonido, yo estuve entre la primera y segunda hilera, y la que estaba cerca mío tenía unas luces rojas encendidas, como que estaba mal, descoordinada, tenía eco, te hacía perder. Pero sonaba todo muy bajito. Arrancó con “Barbazul vs. el amor letal” y hasta que no empezó a cantar el Indio no sabíamos qué tema era. Casi todo el recital fue así. Nos cambiamos de lugar pero estaba todo igual. Particularmente estoy bastante indignado con eso”. (Nicolás Silva) 

“Estaba raro el Indio. Esperábamos que en cualquier momento terminara el show. Muy cortado. Como estaba abierto su micrófono, se escuchaba que decía que no iban a seguir la lista. Empezó a hacer temas tranquilos. No sé si porque lo decidió él o estaba así previsto. Sin ganas estaba. Se quería ir. Tiene pinta de haber sido el último”. (Juan Pablo Pinali)  

“Fue todo muy terrible, yo la pasé muy mal, mucha gente detonadísima. Estoy hablando con gente que también fue y que estaba en el medio y vieron otro recital. Ni se dieron cuenta del quilombo. En un momento cuando nos fuimos más al fondo, se veía una pared de personas que no te dejaban pasar, era demasiado”. (Estefanía Giacomuzzi)

“Yo fui a sacar fotos y esto del aplastamiento hizo que muchos colegas nos dejara sin sacar fotos, cosa que no había pasado otras veces. En cuanto a las energías se sentía una mala vibra, todo muy tenso. Pero yo, que fui a varios, lo vi más ordenado que otras veces. La previa, la misa, toda la gente haciendo asados, tranquilos, no vi ningún quilombo… Si no hubiera pasado todo esto, habría sido un gran recital. Pero a la vuelta estaba todo colapsado”. (Catriel Remedi)

La salida

“A la salida lo mismo que a la entrada, se armó un embudo, no se podía caminar de manera fluida hasta que salías del predio llevado por la marea. Había chicas gritando o con ataques de pánico, o algo así. ¿Viste esos tablones que ponen para cercar el predio? En algunos sectores, como estaba todo muy embotellado, la gente los empezó a arrancar e improvisaron salidas laterales. Ese era el nivel de colapso”. (Ezequiel Ruiz)

“Yo estaba recontra atrás e igual era peligrosa la situación, todos se empujaban, discutían, se peleaban, muchos fisura, que ni siquiera veían por dónde caminaban. Me habré ido 5 temas antes caminando y ya había muchos volviendo. El año pasado en Tandil me fui a la mitad de “Ji Ji Ji” y caminé sola por Tandil, no había nadie yéndose”. (Flor Valenti) 

La salida fue desastrosa. Había tanta gente que era muy difícil moverse para cualquier dirección. Una única salida, la gente tampoco sabía a dónde ir, todos perdidos.Tenías que seguir sí o sí a la multitud porque no podías ir en contra de la gente o en otra dirección. Ibas aplastado y costaba un poco respirar. Yo por suerte traté de relajarme y seguir el malón”. (Lara Zárate)

Las salidas de los costados estaban bloqueadas con tablones y con containers. Había una sola salida al fondo. Nos quedamos bastante atras, pero al séptimo tema nos empezamos a ir porque había ambiente de mierda. Era una locura la cantidad de gente, juro que nunca en mi vida vi tanta gente junto. Gracias a Dios y a que mi amiga dijo que se veía todo muy raro, nos fuimos antes. Nunca tuve tanto miedo. Siento que tuve un Dios aparte”. (Estefanía Giacomuzzi)

“Pero nunca me imaginé lo que había pasado hasta que escuché un pibe hablando por teléfono que decía “¿¿10 muertos??”. Y al toque prendí el teléfono y empezaron a caer los mensajes y me enteré de lo que se estaba informando. Me volví en uno de esos micros organizados por empresas de viajes de rock y fuimos reconstruyendo lo que había pasado, pero nadie hablaba del show. Todos preocupándonos porque estén bien nuestros conocidos que estaban en el show“.  (Ezequiel Ruiz)

“No habían sacado las vallas y se armó un quilombo bárbaro, gente empujando, porque nos íbamos trabando, entonces los pibes se trepaban a los techos de las casas y se iban todos por ahí, una salvajada. No se podía respirar, las pibas se desmayaban, pedíamos un médico y no había. No podíamos salir de ese quilombo. Del estadio al micro, que estaba a 20 cuadras, tardamos tres horas. Fue la peor salida del mundo porque había más gente de lo normal y no había ningún operativo. Pero no me pareció tanto más grave que el resto de los shows del Indio”. (Agostina Bianchini)