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Se viene un documental sobre el mítico Stud Free Pub

El film se estrenará cerca de fin de año y contará con la palabra de Indio Solari, Charly García, Ricardo Mollo y muchos otros artistas que pasaron por ese escenario porteño clave en la década del '80.

Avenida del Libertador 5665. Esa dirección no representa mucho hoy en día, salvo para los vecinos de alguno de los departamentos de esa torre de 20 pisos ubicada justo al salir (o entrar) del túnel de una de las arterias más emblemáticas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero esa ubicación guarda mucha historia, sobre todo para la escena rocker argentina. Allí funcionó entre 1983 y 1985 el Stud Free Pub, un local que en un principio tenía una capacidad para no más de 100 personas y que luego se amplió a 450, por el que pasaron Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Sumo, Los Abuelos de la Nada, Fito Páez y Los Fabulosos Cadillacs, entre muchos otros. Allí Horacio Marínez, un directivo de la discográfica CBS descubrió a Soda Stereo la noche de lo que fue primer show oficial. Charly García y Luis Alberto Spinetta eran habitues de esa locación que antiguamente era una caballeriza y que, a merced de tantos nombres, con el tiempo se volvió un ícono para el rock argentino en su etapa underground. Todo sobre un escenario de menos de 10 m2, coronado por un inmaculado fondo de ladrillos blancos solo interrumpido con un graffiti: Stud Free Pub.
Esas tres palabras son las que invoca, 34 años después, Damián Originario al referirse al ambicioso proyecto que lidera, un rockumental sobre ese mito: “La idea surgió hace unos años porque soy amigo de Claudio Izsak (uno de los tres socios del Stud) de toda la vida. Y siempre me contaba historias del lugar y me quedaba fascinado. En 2014 coincidí en un reencuentro con Raúl Romeo, la cabeza ideóloga del Stud y quien contrataba las bandas para que toquen, y el tercer socio, Carlos del Río. Después de escucharlos me dije que algo había que hacer, así que llamé al Topo Raiman, de Los Pericos y muy amigo mío, y encaramos, él como director y yo con la producción. Empecé un trabajo de hormiga de llamar a todos los músicos esperando la respuesta lógica (“¿vos quien sos?”) y sucedió todo lo contrario, cuando les nombré el Stud todos se engancharon con la idea del documental-película”. El film, que se encuentra en la última etapa de edición, tiene previsto estrenarse en noviembre próximo en el 34° Festival de Cine Internacional de Mar del Plata primero (cuyas fechas son entre el 9 y el 18 de ese mes), antes de llegar a la cartelera de cines en diciembre. De la película formarán parte, según cuenta Originario, Charly García, Ricardo Mollo, Germán Daffunchio, Timmy McKern, Zeta Bosio, Richard Coleman, Sergio Rotman, el Negro Rada, Pipo Cipollati, Miguel Zavaleta, Fernando Samalea, Daniel Melingo, Roberto Petinatto y Cesar Banana Pueyrredón, entre otros personajes. Más allá de tantos nombres que aparecen contando sus anécdotas en el pub, hay uno que se destaca por lo reticente a participar en este tipo de movidas, y es el de Carlos Alberto “Indio” Solari. “Me costó tres años pero lo conseguí”, cuenta orgulloso Damián y explica cómo: “El secreto de cómo lo hice se llama Stud Free Pub, apenas me oian decir esas 3 palabras se daban vuelta, al menos, para escucharme de que iba la cosa”. Más allá de lidiar con los entrevistados, para Originario hubo otros contratiempos lógicos para la realización del film: “Fue un laburo a pulmón y de hormiga, en esa época no existían celulares, solo algunas cámaras de fotos y filmadoras. Así que aunque lamentablemente no abunda el material audiovisual, para nuestra sorpresa aparecieron imágenes en vídeo de Gustavo Cerati tocando con Fricción, algo de Clap (la banda de Diego Frenkel antes de La Portuaria) y algunas cositas más que ya verán. De fotos y flyers conseguimos un montón”. Para suplir ciertas falencias lógicas, hay escenas recreadas con actores en las que se muestra cómo se vestían, qué se bebía y cómo era el ambiente del lugar, incluido el famoso escenario. Todo un desafío para Damián, que con 44 años, nunca estuvo allí. “Para mí el lugar fue mítico porque todos pasaron por ahí haciendo sus primeras armas como músicos. Estaba terminando la dictadura y estos tres locos se mandaron a hacer un bar sin imaginar lo que iba a pasar”, explica. Un verdadero acto de rock que merece ser contado.