PINTÓ

Babasónicos en la Sala Apolo

Cerca del final de su gira por Europa, la banda argentina pasó por el recinto de Barcelona

Con entradas agotadas, Babasónicos salió de cara a un público que parecía un collage: los que pasaban de vacaciones, los que llegaron hace poco y los que no volvieron nunca más. En su mayoría argentinos, pero con gran presencia sudamericana y muchos españoles que se acercaron a escuchar a “la mejor banda actual de Argentina”.

La banda eligió “Ingrediente” y “En privado” para abrir un show que se perfilaba tranquilo, pero entre la euforia y éxtasis que se sienten en el aire, incluso “Vampi” se cantó como si fuese un himno de estadio. Como buen encantador de masas, Adrián Dárgelos coquetea con la audiencia, se aprovecha de lo bajo que es el escenario para romper la cuarta dimensión y cantarles a sus fans en la cara.

Con casi treinta años de carrera, su discografía habla por sí sola. “El loco”, “Pijamas”, “Sin mi diablo”, “La lanza”, Babasónicos no sólo es una máquina de hacer hits, Dárgelos y compañía han sabido reinventarse para trascender el contexto y ser referentes de cualquier generación. Mientras suena “Irresponsables”, Diego Uma se pasea por el escenario para encontrarse con Mariano Roger y recordarnos que también son una banda de rock que hace solos de guitarra virtuosos.

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La lista combinó temas de todos sus discos, pero estuvo más enfocada en sus trabajos más recientes. Retoman Discutible (2018) con “Orfeo” y “Cretino”, y las combinan a la perfección con esas canciones de Infame (2003) que nos hacían mover los pies en un rincón de algún bar allá por mediados de la década del 2000. “¿Y qué?”, “Putita”, “Risa”, “Fan de Scorpions”… no faltó ninguna.

Para cerrar el set eligieron “Yegua” y antes de que el público se enfríe volvieron a la carga con “Trans-algo”, de Discutible, seguida de “Desfatachados” y por último “Pendejo” para los nostálgicos del sonido de los ’90s y de los ’00s también.

Al principio del show Dárgelos dijo que Barcelona era su ciudad favorita de Europa y después de tantos hits de los viejos, los nuevos y los que sabemos todos, la canción te lleva lejos, pero el corazón siempre vuelve a las raíces. Durante poco más de hora y media, la gente de la Sala Apolo se sintió como en casa.

Fotos: Paulina Oriolani