PINTÓ

Daniel Melero en La Tangente: Ser diferente

Pese a no tocar seguido -o no tanto como muchos quisieran- Daniel se mantiene en órbita, a tono con su esencia ecléctica y en consonancia con su banda que sonó justa, precisa: estupenda.

Si se preguntan por el final de esta historia, no lo hay. Pronto partirán. No regresaron. (“Viaje Peligroso”)

Vital y carismático, Daniel Melero presentó su último disco, Cristales de Tiempo, el jueves en La Tangente. En este nuevo álbum consiguió una lograda atmósfera, letras que navegan entre efectos fantásticos y científicos y canciones bellas propias del universo melereano. El clima de la obra es el que experimentó el público en vivo en el local de Palermo durante la hora y media que duró el show. “MK Ultra”, “Así asá”, “Guante de astronauta”, “Disfrutar”, “El objeto” y “Mujeres de fuego” se intercalaron con clásicos como “Sangre en el volcán”, “Trátame suavemente” y “Líneas” (Los encargados, Silencio, 1986) y “No dejes que llueva” (Conga, 1988). Pero hubo dos que se destacaron: “Besar” (Después, 2004) y “Expreso Moreno” (Tecno, 2000). Fiel a su estilo, Melero demostró una vez más que ese antena con la que capta el talento joven no le falla. No solo por el seleccionado emergente que lo acompaña, sino también por la elección de la banda que abrió la noche: Susi Pireli. Sorpresa, la Susi no es una sino dos mujeres (Paula Trama guitarra y voz, de Los Besos, e Inés Copertino en teclados, programación y coros, de Amor Elefante) cuyas canciones gestaron un ambiente justo para la llegada del padre de la electrónica argentina. Lo dicho, Daniel Melero es uno de esos próceres que todavía tenemos para disfrutar. Un músico que no para de crear (el año pasado lanzó tres discos) y que está en gran forma vocal y artística. No lo olvidemos. Porque sí, ¿qué es la vida sino un viaje peligroso?

El pase de diapositivas requiere JavaScript.


Texto: Andrés Cavalotti
Fotos: Joaquín Amoia