PINTÓ

La Renga y su último banquete en Huracán

El grupo de Mataderos finalizó la seguidilla de seis recitales de manera muy emotiva y con certeza de que se puede brindar un show masivo y popular sin inconvenientes

“Bienvenidos al último banquete”, rugió Chizzo antes de entonar los primeros acordes de “Corazón fugitivo” y desatar una fiesta impregnada de esa sensación de tranquilidad, de tener la certeza de se puede organizar un show masivo y popular en la ciudad de Buenos aires, sin ningún tipo de inconveniente. En esta sexta función de La Renga, primó la alegría y la emotividad, y fue puro disfrute tanto en los músicos como en el público. El sonido que tardó un par de temas en acomodarse para que la guitarra de Chizzo tuviera espesor y filo, el bajo del Tete hiciera temblar el piso y el bombo de Tanque rebotara en el pecho de las casi 40 mil personas que asistieron al estadio de Huracán.

Si bien el grupo de Mataderos mantuvo la base de la lista de temas los recitales anteriores, hubo algunas variaciones que destacar. “Al que ha sangrado” y “Tripa y corazón”, para dar un comienzo de show bien furioso. También desempolvaron algunas viejas perlas como “Cortala y olvidala” de A dónde me lleva la vida (1994), “Voy a bailar a la nave del olvido”, que tomó un color especial al tener el barrio de Pompeya detrás del Tomás Adolfo Ducó, en una noche en la que la luna se dejaba contemplar, y “Negra mi alma, negra mi corazón”, del lejano disco debut Esquivando Charcos (1991).

El momento más emocionante de la noche fue cuando subió al escenario Rubén Patagonia, folclorista que une su música en las raíces de la cultura de los pueblos originarios y conocido en el ambiente roquero por su colaboración con Ricardo Iorio en el disco Peso Argento, de Iorio y Flavio, en el que hicieron juntos la canción “Cacique Yatel” y el ex Hermética le rindió tributo con una canción que lleva su nombre, que compuso con Almafuerte. Antes de cantar como invitado “Lo frágil de la locura”, pidió por la aparición con vida de Santiago Maldonadoquien fue visto por última vez el 1 de agosto, escapando de la represión de Gendarmería a la comunidad Mapuche, en Cushamen, Chubut. El grito de “Santiago dónde está”, fue vitoreado de manera unánime por todos los asistenes seguido por “el que no salta es militar”.

Los bises llegaron de la mano de “Panic show”, “Buseca y vino tinto”, “El final es donde partí” y como suele ser costumbre, “Hablando de la libertad”. Antes de encarar la etapa final del recital, Chizzo agradeció a todos los que colaboraron hasta en los detalles más mínimos de organización y aseguró que se iban poner a grabar un nuevo disco, con la ilusión de poder presentarlo en Capital Federal. “Los mismos de siempre” quedaron empachados de tanto rock and roll y a la espera de un nuevo banquete.