PINTÓ

Lo que dejó el Cosquín Rock 2019

El festival más federal del rock argentino sigue convocando multitudes sin dejar de prestarle atención a las nuevas generaciones de artistas.

Ya es la segunda edición consecutiva de Cosquín Rock en este nuevo formato que concentra en 2 días cerca de 140 bandas repartidas en 5 escenarios y el público sigue acompañando la propuesta porque fueron 130 mil personas, casi 50 mil más que en el 2017, y lo importante: ¡no llovió! (¿se terminó la maldición?). Con el diario del lunes, vale la pena hacer un repaso de lo más sobresaliente de este festival que es un exceso de música en vivo y que sigue expandiéndose por el mundo, sumando España, Nueva York y Centroamérica, además de las ediciones latinoamericanas que ya están instaladas.

La Nueva Generación
Muchas veces se le cuestionó al festival su rigidez en las grillas de los escenarios principales y temáticos, y las nuevas propuestas artísticas, comandada por gente joven y fresca, tenían que conformarse con algunas de las carpas alternativas del predio porque no acompañaban su innegable talento con un corte de tickets que les permitiera acceder a un mejor lugar. Hasta que el año pasado el festival La Nueva Generación convocó miles de personas en Córdoba y José Palazzo, como contó en una entrevista reciente con Soy Rock, convocó a su organizador Eric Davies a que haga la curación del Escenario Sur. Por primera vez, entonces, El Kuelgue, Usted Señálemelo, Perras On The Beach y Louta, por nombrar sólo algunos, se adueñaron de un tablado enorme (del mismo tamaño que el Escenario Norte) y plantaron bandera acompañados por Los Espíritus, Él Mató y Babasónicos, que no son nuevos, pero que siempre marcaron un camino distinto al establecido.

El hip hop es una realidad
¿Qué piensa hacer el rock argentino con el trap, el rap y el hip hop? ¿Los piensa adoptar, incluir en sus filas? Quizás sea una discusión y un debate para otro momento, por lo pronto, en Cosquín tuvieron su lugar en el Escenario Alternativo Naranja y, si todo sigue su curso, es probable que vayan conquistando espacios como terminó pasando con La Nueva Generación. Ahí estuvieron haciendo lo suyo Emanero, Dakillah y Wos, el último campeón del mundo de la Batalla de los Gallos, que se animó a tocar con una banda en vivo (no pistas) de la que formó parte Ca7riel, una de las grande promesas del género. Por su parte, Miss Bolivia, matriarca argentina de los géneros urbanos, tuvo su sorpresa y media cuando Cucho de Los Auténticos Decadentes subió de sorpresa para acompañarla en “Gente que no”.

Suena Don Osvaldo
A las 7 de la tarde, cuando el sol empezaba a dar un respiro después de dos jornadas infernales, el Escenario Sur había absorbido a la mayor parte del público presente en Santa María de Punilla. Es que Don Osvaldo volvía a tocar en el festival luego de estar ausentes dos ediciones por las estadías en prisión de Pato Fontanet y Christian Torrejón. Cientos de banderas de palo tapando todo el escenario, una lista de temas basada en un 70% en el repertorio de Don Osvaldo y sólo 5 temas de Callejeros, y unos seguidores devotos que sostienen con afecto y efusividad a Pato, que por momentos parece desconectado, triste, enojado, pero que a pesar de todo lo que pasó esta ahí, vivo y libre, poniéndole voz a su historia.

El lujo de Skay Beilinson con Richard Coleman 
Skay Beilinson siempre tuvo grandes músicos acompañándolo en su aventura post Redondos, pero haber incorporado a Richard Coleman a las filas de los Fakires es lisa y llanamente “un afano, suspendándolo”, pero no, que no suspendan nada y sigan junto complementándose como dos chamanes. Coleman hasta tuvo lugar para solear durante “Ji Ji Ji”, enterrando para siempre aquella estúpida y vergonzosa rivalidad del público de Los Redondos contra Soda Stereo. Tanto el Indio Solari, que incorporó a su banda a músicos que tocaron con Cerati (Martín Carrizo, Fernando Nalé) como Skay, que ahora hizo lo propio con Richard, terminaron demostrando que la música es una sola: la que conmueve.  

Ska-P y su compromiso con todas las causas
Los españoles, que venían de ganarle al temporal en su multitudinario show en el Estadio Único de La Plata, renovaron sus votos matrimoniales con los argentinos, una historia de amor que empezó a fines de los ‘90, cuando se convirtieron en la banda de sonido combativa de diferentes tribus. Toda la realidad social globalizada que denunciaban en sus canciones terminó estallando acá en 2001 mientras Ska-P musicalizaba cuanta fiesta reggae-punky hacía de manera clandestina para olvidarse un rato de todo lo que estaba pasando. Pulpul, el cantante, salió a tocar con un pañuelo verde en el cuello y una remera de Santiago Maldonado, a quien le dedicaron “Solo por pensar”. Denunciaron a la policía, a los toreros, a los curas abusadores, al Tío Sam y cuanto conflicto se les cruzara por el camino y está bien, por momento parece panfletario y demagogo, pero alguien tiene que ocupar es lugar en el ecosistema rockero. 

Los entretenedores
Andrés Ciro, Facundo Soto y Joaquín Levinton, egresados con honores de la escuela de frontman de Mick Jagger, siguen demostrando que saben cómo mover y divertir a todo el mundo. Hits al rolete, bailes y más bailes, inflables en el escenario, y una certeza: nunca pasan desapercibidos. 

La fiesta popular de los Decadentes
Montaron el mismo espectáculo de su MTV Unplugged en un su propia carpa armada para la ocasión, que desbordó ambas noches, con un público de lo más heterogéneo en gustos y en edades. Sonaron todas esas canciones que sabemos todos (que nos recuerdan a bailes del colegio, a casamientos, fiestas o cualquier tipo de jolgorio) de manera renovada y con excelentes arreglos de producción. Los Decadentes son un verdadero orgullo argentino. Y de exportación. 

Eruca Sativa es sinónimo de sororidad
Tocaron 40 minutos y bien temprano, pero aún así le hicieron lugar en medio su set a artistas mujeres como “La Bruja” Salguero, Sonia Álvarez y Kriz Alaniz, y pidieron por el cupo femenino en festivales, la legalización del aborto y terminaron gritando “¡ningún pibe nace chorro; ninguna piba nace esclava!”.

Un predio colorido
La feria gastronómica es cada vez más grande, los deportes extremos y piruetas en moto siguen teniendo su lugar, por La Casita del Blues pasan incluso referentes internacionales de ese palo, los ecovasos coleccionables cada vez más lindos (aunque la bebida un poco cara: $220 cerveza, $270 el fernet), hubo más puestos de hidratación y descanso del sol, pero no dieron abasto por la cantidad de gente, y un montón de marcas comerciales haciendo activaciones en sus stands para distraer un rato a los fans en medio de tanta música.

Las mejores imágenes de Cosquín Rock 2019 a cargo de Facu Suárez.

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