PINTÓ

Michale Graves y su show del horror al son de los Misfits

El vocalista recreó de principio a fin los celebrados American Psyscho y Famous Monsters, en un Groove repleto

Cuando los Misfits volvieron a las canchas, a mediados de la década del noventa, lo hicieron de manera inteligente. Renovaron su sonido, más cercano al hardcore, sin perder la esencia de las melodías de los inicios del rock de los años 50, y supieron reemplazar de buena manera a Danzig, ante su negativa de sumarse a la ola del revival punk, con un desconocido y joven Michale Graves, quien se ganó la aceptación del público gracias a una voz que encajó tan bien en la nueva etapa más pesada del grupo. De esa manera editaron American Psycho (1997) y Famous Monsters (1999), discos que lograron estar a la altura de sus antecesores y que a veces desatan acalorados debates entre sus fans, sobre cual época de los Misfits es la mejor. En el marco del “American  Monster Tours”, Graves regresó al país para revivir esas intensas noches en Cemento y Museum y tocar casi en su totalidad los dos álbumes de los que fue participe. A pesar de las demandas legales de su ex compañeros, quienes se encuentran actualmente girando con la formación original de los Misfits, para impedir que utilice la emblemática iconografía del grupo, Grave sorteó los inconvenientes y antepuso su responsabilidad creativa de estas obras que vino a presentar, para reivindicar su derecho a cantar sus canciones. Debido a la gran demanda de entradas, los organizadores debieron mudar el evento de Palermo Club a Groove, que se tiñó de estética horror punk. La introducción de “Abomibale Dr. Phibes” dio lugar a “American Psycho”, para que se sucedieran los 18 temas en el mismo orden en el que están en el disco homónimo. El cantante estuvo acompañado por una banda sólida, en la cual cada integrante hace lo que tiene hacer, sin destacarse sobre el resto, pero logrando un sonido compacto para que Graves brille. Y esa fue al constante del show: un Graves enérgico,vestido con una camisa de fuerza y la cara maquillada, para que con sus graves se convirtiese en un Elvis Presley del infierno que vomita letras sangrientas sobre apocalipsis, alienígenas asesinos, niños que invocan al diablo y el placer morboso que siente un descuartizador al despedazar a su victima, en canciones que si se les baja la velocidad y la distorsión, serían hermosas baladas. Es ese extraño contrastes es el que hace de The Misfits una banda atractiva y original. Después de una breve pausa, comienza la segunda etapa del recital con las canciones de Famous Monster. Lamentablemente, el sonido se corta en “The Forbidden Zone”, pero Graves demuestra sus dotes de frotman y aplaca la ansiedad del publico bajando del escenario para saludar y abrazar a los seguidores que se encuentran apretados en la valla, mientras se resuelven los inconvenientes técnicos La gente que celebra la ocurrencia, corea el nombre del cantante y el “MMLPQTP” intercalados. El grupo retoma el repertorio y así se  suceden enormes versiones de “Scream”, “Saturday Night”, “Pumpikin Head”, la melatera “Scarecrown Man”, “Die Monster Die” y “Descending Angel”, para caer en la cuenta que esos esos temas no desentonan al lado de los clásicos que forman parte de Walk Among Us, Earth A.D y Static Age. El final se va desmembrando a través de “Helena”, “Hunting Human” y “Fiend Club”, que tiene ese estribillo tan futbolista que hasta los pibes que laburan en la barra lo terminen coreando. En total fueron 35 coplas de terror, en más de una hora y media de concierto, que por un momento ayudaron al olvidar esta horrorífica realidad que supera ampliamente a la ficción.