PINTÓ

Phil Anselmo en Buenos Aires: entre la actualidad de los ilegales y los viejos clásicos de Pantera

El vocalista llegó al Teatro Flores para regalar un puñado de canciones de The Illegals y revisitar su pasado más glorioso

“El verdadero revolucionario es un ilegal por excelencia. El hombre que ajusta sus actos a la Ley podrá ser a lo sumo, un buen animal domesticado; pero no un revolucionario”. Así comienza la proclama incendiaria “Los ilegales”, de Ricardo Flores Magón, exponente del anarquismo mexicano de principios del siglo XX. Esas palabra encajan a la perfección con Phil Anselmo: un músico que, junto a sus compañero de Pantera, llegó para romper con los moldes existentes del heavy metal y revitalizar un estilo que empezaba a repetirse en sus formulas. En estos 16 años que van de la separación del histórico grupo, el vocalista ha emprendido un buena cantidad de proyectos musicales, con improntas bien definidas y lejos de cualquier dejo nostálgico del exitoso pasado. Así es que en esta tercera visita post-Pantera, Anselmo decidió aterrizar en el Teatro Flores acompañado de The Illegals, su última creación visceral, programada para disparar riffs cargados de odio, sobre bases de death metal y grindcore. Entonces Anselmo sale escenario, mientras suena una introducción machacona, y su sola presencia impone respeto ante un publico metalero que da muestras de devoción ante una de las mejores voces que surigeron de la música pesada.  En la primera parte del repertorio, las canciones de Choosing Mental Illness as a Virtue (2018) toman el protagonismo ante un público que aprueba expectante a la espera de lo que vendrá. The Illegals no tienen la aplastante y densa contundencia de Down, pero sí la versatilidad para abrazarse a la velocidad supersónica de canciones como “Little Fucking Heroes” y “The Ignorant Point”, y a la vez poder serenar el ambiente con una balada rutera, en el medio de todas esas gemas urgentes.

Anselmo saca a pasear su faceta más gutural y podrida en las composiciones de The Illegals, y una menos verborrágica, entre tema y tema, al momento de comunicarse con sus seguidores. Al vocalista se lo ve feliz y a la media hora de haber empezado, el recital se quiebra en dos. El doble bombo de “Mouth of War”, que cabalga sobre uno de los tantos excelentes riffs que inventó Dimebag Darrel, da inicio a las canciones de Pantera para que adentro del recinto ya nada vuelva a ser ser igual. El pogo y el mosh ocupan todos los rincones de un Teatro, en donde no cabe ni un alfiler, y la emoción inunda las gargantas de diferentes generaciones metaleras que se mixturan entre los que nunca pudieron escuchar en vivo estos himnos y los que disfrutaron de esas joyas, por última vez, en el aquel lejano show de Parque Sarmiento, en 1998. “Becoming” es una declaración de principios del groove que da a paso a “This Love”, una balada cortante que sólo un grupo como Pantera puede componer. “Fucking Hostile” es una de las más celebradas y “Hellbound” despeja cualquier duda sobre si la voz de Anselmo podía recrear esos contrastes vocales, como en aquellos viejos tiempos. El vocalista se pasea por el escenario como si estuviese en el patio de su casa y pregunta qué tema quieren escuchar, mientras afirma que el público de “South American Argen Fucking Tina” es el número uno. Los bises llegan de la mano de  “Walk”, “I’m Broken” y “New Level” para dejar al público en estado de éxtasis. Con la leyenda de Pantera que se agiganta con el correr de los años, Anselmo evitó hacerse el distraído con su pasado  y revivió esas piezas fundamentales del metal pesado.

Fotos: Lucía Rollano

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