PINTÓ

Shirley Manson en Buenos Aires: clase magistral de feminismo I

La cantante de Garbage habló de feminismo, la industria y el arte, en el cierre del Goza Tour, evento comandado por Barbi Recanati y organizado por la radio Futuröck y The British Council, en Buenos Aires.

El jueves se respiraba ansiedad, evolución y esperanza, en la sala de teatro Margarita Xirgu. ¿Por qué? Shirley Manson, cantante de Garbage e icono de la música alternativa desde hace más de 20 años, y Francisca Valenzuela, cantautora chilena y creadora de una multiplataforma llamada Ruidosa, iban a ser entrevistadas por la argentina Barbi Recanati, su colega local. ¿El motivo? Conversar y entender sobre feminismo en la industria. Ese era el punto de partida, pero las más de dos horas de charla llevaron a la audiencia a lugares tan insospechados como necesarios: la maternidad en el rock, el camino rocoso para las mujeres en el negocio de la música, cómo comportarse frente a un abuso, la ley de cupo y otros temas.

A las 5 de la tarde, en un salón explotado de personas y grabadores, Francisca Valenzuela se presentó con sus coristas, Natalia y Valentina, y regaló sorpresivamente un mini set de canciones bailables y reflexivas. Entre tema y tema comentó la situación terrible en su país y le dedicó “Los poderosos” a los millones de chilenos que se están manifestando en contra de la política de Sebastián Piñera. Homenajeó a los muertos, las abusadas. “No te puedo asegurar sobrevivir aquí” es la oración inicial de una canción de lucha y rebeldía. El acotado, pero contundente show, fue el comienzo de una tarde reveladora.

Luego, Barbi Recanati, creadora de Goza Records, movilizó a la audiencia contando la historia de cómo llegó a ser feminista. O de cuándo ella se dio cuenta de que lo era. La ex Utopians detalló la historia de su banda, de lo que sintió cuando vio el video de Mailén denunciando a Miguel del Pópolo de La Ola que quería ser Chau, y la propia denuncia que apuntó a su compañero de banda y mejor amigo en ese momento. “Fue culpa de mi banda”, dijo que sintió. La reacción de Barbi frente a esa situación fue dejar de tocar, disolver su banda, hasta casi dejar la música. Pero la música es un arma de lucha y volvió a su esencia con más fuerza, con la ayuda de otras mujeres y con una nueva idea: ahora es nuestro momento.

Shirley Manson salió al escenario con todo su esplendor, humildad y lucidez. Para ese momento ya estaban las tres participantes listas para compartir sus vivencias con el público conmocionado con la historia de Barbi, la música de Francisca y la sola presencia de Shirley.

Desde la primera pregunta (“¿Cuál fue el punto de quiebre que las hizo feministas?”) y durante todo lo que duró la charla, las tres exponentes recorrieron temas como el feminismo, la ley de cupo en festivales, sus inicios en la música y en la lucha feminista, la discriminación, el racismo, la diferencia de clases, los abusos, los distintos puntos de vista de la industria y la mujer en los países de cada una. Es imposible resumir tanta historia y tanto conocimiento, porque además de vivirlo, lo estudiaron, lo investigaron. Shirley se sintió feminista desde chiquita, cuando encontró una foto de una modelo en una revista en su Escocia natal, y reflexionó: ¿por qué no se cosifica al cuerpo masculino como se cosifica al femenino? Francisca contó que llegó al feminismo porque sintió que la única forma de hacer su música de la forma que quería era con un grupo de mujeres que entiendan lo que se vive, no con los ejecutivos de traje que no conocen ni de música ni de ser mujer.

No existe una sola forma de ser exitosa, dijo Valenzuela, y sus colegas asintieron. Todo es muy importante mientras suceda al mismo tiempo dijo Barbi. No hay que dejar de ser nunca “hardcore motherfuckers” dijo Shirley. Cada proclama se llevaba un aplauso, cada risa un eco, cada vivencia una empatía.

“Veo a los músicos como una cosa totalmente separada de la industria de la música. El negocio de la música para mí es algo que sólo me sirve para ver cómo distribuyo mi trabajo. Es a todo lo que llego. Ya de grande me di cuenta de que es una corporación para hacer dinero, como cualquier corporación. Para mí, eso no es lo que es la música. La música es hablar de las cosas que la gente no encuentra palabras para expresar. Y conectar con otros seres humanos: para mí eso es para lo que lo hago. Siempre va a haber gente que quiere hacer plata con lo que vos creás. Y siempre le digo a artistas jóvenes que no comprenden la industria musical: hacé el trabajo. Hacé el trabajo que te hace feliz. Hay tanta satisfacción. Quiero compartir mi creencia de que es el arte la única cosa que se va a quedar con vos. El éxito, la popularidad, los jets privados y los premios, en algún momento paran. Pararon para cualquier exitoso que jamás haya visto. Mi punto es que, a todos los artistas que están acá, sé que es frustrante, y que a veces te rompe el corazón, pero van a encontrar la alegría en hacer lo que nacieron para hacer”. Shirley Manson habló desde el corazón y la humildad. Los aplausos fueron eternos.

La Ley de Cupo Femenino en Festivales fue un tópico importante en la charla: Francisca Valenzuela trabaja hace años con el tema, hizo estudios, presentó números (“Hay mucha gente a la que le gustan los números”, ironizó), y ella y la cantante de Garbage coincidieron en que es importante porque pone el tema en agenda: además de funcionar como fuente de trabajo para artistas mujeres que no consiguen entrar a estos espacios por mero machismo de sus organizadores, el colectivo visualiza el problema y lo trata. “Este tipo de cosas no se pueden dejar en manos de la buena voluntad de la gente”, afirmó la escocesa.

La precarización laboral y la inclusión también fueron parte del eje. Siempre con los distintos puntos de vista (distintas generaciones, distintos orígenes), pero con la misma premisa: los derechos de la mujer. La igualdad en todos los campos. El patriarcado. La música. El recorrido dejó muchas reflexiones y preguntas abiertas, porque lo cierto es que falta mucho y todos los días hay un nuevo desafío, aunque este problema sea algo que persiste hace siglos. Y así lo planteó Shirley: “Lo que quiero rescatar, que para mí es muy importante, es: violencia contra la mujer, abusos sexuales, el robo de los derechos de la mujer sobre su propio cuerpo, es algo que está pasando por siglos, y tradicionalmente se ve como un problema de la mujer, la mujer lo tiene que resolver. Es un problema global, universal. Es un problema que enfrentamos todos: es pensar qué hace que bebés varones crezcan pensando que pueden pegarle a una mujer y usar sus cuerpos sin consentimiento y forzarlas a tener hijos cuando no quieren, es algo que los gobiernos tienen que poner plata para averiguar cómo poder cambiarlo. No creo que la mayoría de los hombres quieren violar a una mujer, pero está el permiso que deja a los hombres hacerlo. No tengo las respuestas. Pero hay que hacerlo.”