PINTÓ

The Vibrators plantó su historia en Uniclub

El grupo perteneciente a la primera oleada del punk ingles debutó en Argentina con un show acelerado y nostálgico

Los anales de la historia del rock han sido un poco injustos con The Vibrators. A pesar de pertenecer a la primera camada de grupos punks británicos, junto a Sex Pistols, The Clash y The Damned, no han recibido el reconocimiento adecuado al aporte que han hecho para el desarrollo del estilo que revolucionó la música a mediados de la década del setenta. Como contrapartida, han sido venerados por sus colegas de Die Toten Hosen, The Exploited e Iggy Pop, entre otros, quienes han reversionados temas suyos y los han invitados a sus propias giras. Es por eso que el debut en Argentina de los muchachos oriundos de Londres, en una serie de tres shows repartidos en Morón, Rosario y la Ciudad de Buenos Aires, era una propuesta más que interesante para terminar de desentrañar una parte importante de aquellos años tormentosos que dieron nacimiento al punk..

Uniclub fue el recinto que alojó a una buena cantidad de público que se acercó tímidamente para ver la apertura que estuvo a cargo de Manito Santa, Sin Futuro, Antitodo Old Punk y Responsables No Inscriptos (RNI). Estos últimos merecen una mención aparte: si hay un grupo ideal nacido en estas tierras para compartir escenario con The Vibrators, ellos son los indicados. Estos cultores del estilo punk de la vieja escuela inglesa, vienen batallando desde la década del noventa, una época hegemonizada por la influencia de los Ramones. Con sus propias armas levantan las banderas del sonido que forjaron  The Jam, The Clash y Stiff Little Fingers, acompañado de letras inteligentes e irónicas que describen la sociedad de consumo y las propias miserias humanas. Vestidos con uniformes de trabajo de conocidas empresas, como ya es costumbre en cada presentación, sacaron a relucir algunas composiciones de El Juego o La Vida y Guía para Combatir las Causas de la Infelicidad, discos a los cuales Gamexane, recordado guitarrista de Todos Tus Muertos, aportó su personalidad  y talento inmortalizado en grandes arreglos de guitarra. “Vicisitudes de un mercenario post industrial” nos recuerda la desgracias del mercado laboral (“Yo sé que otra no me queda y está bien, no es malo ser un seguridad, por poco a quién hay que matar, soy una rata en corbata, una rata uniformada, en semana santa yo me tiro a la marchanta y cuando cobro el aguinaldo que me importa reventarlo”), “La salud de nuestros hijos” nos atormenta con la esclavitud moderna y “El arte de sufrir” te enfrenta a los fantasmas circulares de las relaciones amorosas.

Después del buen show de RNI, llegó el momento de The Vibrators, que apareció con una formación que tiene al baterista John ‘Eddie’ Edwards como único integrante original. Sin embargo, el bajista Darryll Bath encaja bien en la voz principal y la presencia del gran Niggel Bennett, quien fue guitarrista de The Members, llena de buena manera el vacío que deja la ausencia de Ian “Knox” Carnochan. Los temas del primer álbum Pure Manía, fueron los protagonistas de la noche, mechados con algunos del reciente Past, Present, And into the Future, (que lo grabaron con ayuda de algunos de los miembros originales) y otras canciones sueltas de su restante extensa discografía. Con un rock and roll acelerado, como si fuesen una especie de New York Dolls después de bajarse un blister de anfetaminas, el trío va liando un repertorio del que sobresalen “Into The Future”, “Baby Baby”  y “Weckred on You”. El alto promedio de edad de la banda no conspira contra la energía que despliegan de manera compacta y concisa. Eddie golpea los parches con furia y precisión, y también da una mano las voces, apelando a su rol fundacional. Bennett dispara riffs rockanroleros, sin perder la sutileza y da una verdadera lección de como se toca punk rock en las seis cuerdas. El guitarrista aprovecha su presencia para introducir ese himno generacional de los punks de los ochenta que fue “The Sounds of Sububrs”, de The Members y que los Die Toten Hosen rescataron en su último disco Launer Der Latur. “Troops of Tomorrows” y “Stiff Liit Fingers” funcionan como un guiño a los variados homenajes que han recibido a lo largo de su carrera que terminan de completar un show ideal para nostálgicos. Rápidamente The Vibrators se despiden: Bath se baja de las tablas, charla y se saca foto con cada persona que se le acerca a saludar, Eddie se recluye en el camarín y Bennett se aleja de Uniclub cargando su guitarra a pie y perdiéndose de a poco en las calles porteñas del Abasto.

Fotos: Agustín Poggi

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