PINTÓ

Turf en Niceto: Me hace sentir (tan bien)

Los 20 años de Siempre Libre, disco que fue recuperado y reeditado para la ocasión, puso a la banda en una perspectiva similar y demostró porqué está de vuelta con las mismas energías.

“Quedó gente afuera”. Lo que más se escuchaba previo al show de Turf en Niceto el sábado pasado era esa línea, un poco con sorpresa y otro poco con orgullo. “Quedó gente afuera” decían los organizadores mientras de los parlantes salía el sonido de la naturaleza: bosque y pajaritos, acordes a la decoración verde toda de plantas del escenario, que también emana a la tapa del disco celebrado en esta oportunidad.

20 años después de la presentación de Siempre Libre y minutos antes de las 22, el equipo completo (Joaquín Levinton, Lea Lopatin, Tody Tapia, Nicolás Otavianelli y Fernando Caloia) más los invitados tomaron las riendas, largaron y recorrieron su segundo disco de pe a pa, en el orden que fue editado allá en 1999, con la crisis de 2001 a la vuelta de la esquina.

La historia de Siempre Libre es particular y un poco de culto: después de Una Pila de Vida (1997), disco que los catapultó a la fama del momento y hasta a protagonizar publicidades de los jeans Levis, un Turf más introspectivo necesitaba bajar el ritmo y lanzarse a la psicodelia: de esta forma se creó este disco, que fue editado por la otrora cadena de venta de discos Musimundo, producido por Coti (invitado estrella de la fecha), con la participación de Charly García en “Esa Luz”, muy bien recibido por los pocos pero fieles fans de la época y luego descatalogado, desaparecido en un vacío legal sobre los derechos y guardado muy en el fondo de los corazones de la banda y sus seguidores, recuperado hace poquito, remasterizado, reeditado, celebrado.

Teniendo en cuenta toda esta historia y los 20 años que han pasado tanto para el disco, para cada uno de los miembros de la banda y para los asistentes a Niceto del sábado (mucha más gente ahora que en aquella época. Los mismos de siempre + otros mil), se puede afirmar que el show fue, lisa y llanamente, un éxito. La lista no dejó dudas: Siempre libre en orden y completo, con invitados como Coti, Ezequiel Levinton, cuerdas, con la estética intacta (¿o recuperada?) del Turf del ’99, con la misma dinámica, la misma química, la dupla Levinton-Lopatin haciendo su gracia, el público encendisísimo recordando y celebrando cada uno de los temas, los de culto y los no tanto. “Me hace sentir”, “Esa Luz”, “Más loca que yo”, “Miniturismo”, ninguna falló…  Avanzar entre las personas era imposible, no cabía un alfiler en ningún sector de Niceto, pero a nadie le molestó. Todos querían estar ahí.

Luego de los 13 temas del disco la banda se retiró por lo que pareció un segundo y volvió a hacer algunos de los temas icónicos de los otros trabajos. Los primeros acordes de “Panorama”, de Una Pila de Vida, encendieron a los primeros fans y una seguidilla de canciones que no dieron respiro a los bailarines nostálgicos. Además de “Disconocidos” y “Contacto” (de Odisea, 2017), pasaron “Magia Blanca”, “4 personalidades” con Vicentico y Florian Fernandez Capello invitados, “Pasos al Costado” y “Loco un poco”. Sintiendo el final del show, el público se enfervorizó, saltos, bailes, gritos, pogos, ¡y hasta mosh pit! Con este cierre el flashback estaba completo y el recuerdo nuevamente vivo,  y el broche de oro a cargo de “Yo No Me quiero Casar, y Ud?” hizo revivir a cada uno de los asistentes lo que pasaba hace no tantos años, pero sí tantas cosas.

Una celebración, una fiesta y un éxito. Ir a ver a Turf funcionó durante mucho tiempo y funciona ahora. Volvieron. Y si ellos volvieron, vamos a volver.

Foto: Gentileza Prensa Turf (PH: Maru di Rago)